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Tribuna Abierta

Implantación de estudios de Medicina en la UPNA

Firman este artículo: Isabel Arboniés, Fernando Atxa, Helena Berruezo, Iñaki Cabasés, José Luis Campo, Reyes Cortaire, Ioseba Eceolaza, Miguel Izu, Guillermo Múgica, Iosu Ostériz y Patxi Zabaleta - Jueves, 15 de Octubre de 2009 - Actualizado a las 07:42h.

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"LA Universidad es el lugar donde se genera el conocimiento y se transmite. Y ya está". Estas palabras las dijo el rector de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) en la apertura del curso académico 2009-2010. La UPNA sólo tiene veinticinco años. Es decir, está todavía en proceso de configuración o conformación, y estamos en el momento de decidir como queremos que sea en el futuro nuestra universidad. Por ello, a la hora de retomar esta situación para adecuar el modelo, no debemos olvidar que nuestra universidad inicia su andadura en el convencimiento de que su proyecto es de servicio público para Navarra. Así debemos tener en cuenta que cuando se financia la educación se está invirtiendo, no gastando. La inversión en educación es la más rentable de todas las posibles.

En todo debate sobre la universidad, a veces olvidamos que la mayoría de los jóvenes que acceden a la educación superior y sus familias tienen como uno de los objetivos más importantes obtener una formación que les permita acceder a trabajos más cualificados. La formación que debemos ofrecer a nuestros jóvenes tiene que estar al nivel de la demanda social y empresarial. Deberemos tener en cuenta, pero no sólo, el desarrollo económico y conocer hacia dónde dirigen los empresarios sus objetivos para poner en la universidad los recursos necesarios para atender esta demanda. La educación superior debe jugar un papel esencial en la promoción de la cohesión social, en la reducción de las desigualdades y en la elevación del conocimiento y competencias en el seno de la sociedad. Las políticas de educación superior deberían enfocarse a maximizar el potencial de las personas en cuanto a su desarrollo personal y su contribución a una sociedad sostenible, democrática y basada en el conocimiento.

Si queremos que Navarra sea un espacio repleto de oportunidades, y que este espacio sea una referencia en la manera de entender la educación, debemos aspirar a tener la mejor universidad pública, y para ello deberemos realizar los esfuerzos necesarios aumentando las posibilidades, no sólo adaptando la oferta actual, sino ampliarla para atender las necesidades de nuestra sociedad. Nuestra universidad debe acompañar a la sociedad navarra en su desarrollo social y económico, dándole un instrumento y un soporte para su plena evolución; su capacidad de enseñar y de investigar. Y, en este sentido tienen que satisfacer los ejes de desarrollo más importante, como son: el agroalimentario, el energético, la biomedicina y la automoción, además de las necesidades de nuevas ingenierías del sector industrial.

La UPNA es la universidad pública de España que menos títulos ofrece. La mayoría de las comunidades autónomas ofrecen estudios de Medicina, y en la Comunidad Foral una oferta de Medicina pública, lejos de ser una carga para el sistema sanitario público foral, es una necesidad y una oportunidad. Existe la infraestructura hospitalaria necesaria y debemos tener en cuenta que los estudios de Medicina prestigian a quien los imparte. Sin los tres espacios, asistencial, hospitalario y de docencia-investigación, un sistema sanitario, en el futuro, nunca será competitivo con lo privado. Desde la universidad privada no se atienden todas las necesidades de éstas y otras enseñanzas y eso acarrea un problema de falta de personal médico importante, sobre todo, si tenemos en cuenta el envejecimiento de la población y el aumento de demanda de personal sanitario. El sector de la medicina es un sector profesional y económico con importantes potencialidades de futuro, pero es también una necesidad imperiosa para la calidad de vida del futuro. Y estará a la altura de las circunstancias el desarrollo tecnológico y el capital humano, es decir, la formación de nuevos profesionales sanitarios.

Llegados a este punto dejaremos claro que con esta reflexión no se pretende entrar en competencia con nadie, todo lo contrario, quienes creemos que las administraciones públicas deben garantizar los servicios y necesidades de los ciudadanos, entendemos que en este tema se ha hecho y se hace una dejación sorprendente y preocupante. El sistema sanitario público de Navarra sólo asiste y atiende, pero ni investiga ni forma profesionales. Se ocupa de las dos primeras patas, la atención y la hospitalización, pero la tercera, la docencia y la investigación la delega, por omisión, en lo privado.

La universidad no sólo debe formar médicos y personal sanitario, también entre sus competencias incluimos la investigación. Las facultades deben estar al servicio de la ciencia y de la sociedad, y una universidad pública es el espacio adecuado para que no haya cortapisas de ningún tipo a la hora de investigar, ni de carácter ideológico cuando se investiga con células madre, parkinson, etcétera. Ni de carácter económico, para evitar la tentación y el riesgo de mercantilización y especulación desde el ámbito privado. El Gobierno de Navarra no puede abandonar la investigación al sector privado y consentir que se convierta en un monopolio. Se debe hacer desde el sector público y esto es una decisión política que nuestros representantes no pueden demorar más. Existe un estudio de viabilidad real, el coste parece razonable, la opinión pública es favorable y además entendemos que la competitividad sana en beneficio de todos puede elevar el nivel educativo y sanitario en Navarra con lo que eso supone para el desarrollo socioeconómico de nuestra comunidad.

Nuestra universidad, la pública, debe acompañar a la sociedad navarra en su desarrollo social y económico, dándole un instrumento y un soporte para su plena evolución, su capacidad de enseñar y de investigar. Existe demanda a nivel regional y estatal más que suficiente. Tanto de gente que quiere estudiar Medicina como de puestos de trabajo del sector sanitario a nivel nacional e internacional, y se prevé que se mantenga en el futuro.

La comunidad universitaria, al menos el equipo rectoral, está de acuerdo. No se intuye que vayan a darse problemas a nivel de autoridades educativas estatales, en cuanto que tienen que satisfacer globalmente la demanda tanto de estudiantes, como de profesionales. Esta nueva oferta de estudios de Medicina contribuiría a que Navarra, y Pamplona en concreto, fuese una referencia nacional o internacional de primer orden en docencia e investigación sanitaria. Además, en torno a esta situación se puede desarrollar un importante sector económico emergente. En tiempos de crisis económica, como es este momento, es cuando se conoce la ambición de una comunidad y la capacidad de sus gobernantes para tratar de atajarla. Hoy es el momento en que necesitamos renovar el tejido productivo para conseguir la estabilidad laboral y la normalidad económica, y ahora es cuando debemos pedir a quien nos gobierna la altura de miras y la valentía necesaria para escuchar la demanda ciudadana, que en este caso tiene que ver con la capacidad de la universidad para potenciar y participar del desarrollo socioeconómico y sociocultural de los navarros.

El Gobierno de Navarra tiene que ser quien garantice a la ciudadanía que tendrá la universidad que quieren y necesitan, apoyando sin condiciones y liderando este proyecto que consideramos de máxima importancia para el desarrollo del futuro inmediato de la Comunidad Foral. Si el Gobierno no quiere liderar este proyecto, aun no siendo capaz de articular una razón para negar la implantación de estos estudios en la UPNA, y siendo el responsable de los bienes públicos, deberá ser el Parlamento de Navarra, representante de los ciudadanos de la Comunidad Foral, quien asuma la responsabilidad de recuperar este proyecto abandonado desde que inició su andadura esta universidad.

El retraso en implantar Medicina en la UPNA es perjudicial para la sanidad, empobrece la sociedad y reduce considerablemente el bienestar y la proyección de futuro de nuestra comunidad a nivel nacional y europeo.

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