Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Lourdes Fernández Fernández - Viernes, 13 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 07:46h
votos
comentarios
¿Por qué no quiero una línea de alta tensión? Porque vivo en un valle olvidado por la Administración: no nos acerca la autovía, no crea industria en la zona, no realiza ninguna acción encaminada a que se mantenga la vida en nuestros pueblos; porque esta línea no aporta más energía eléctrica a nuestro valle, sino que va a dificultar aún más el desarrollo económico y social.
Señores gobernantes, no pueden destruir lo único que nos queda, no pueden hacer una barbaridad medioambiental y paisajística, no pueden poner en peligro nuestro hábitat, nuestras aves, nuestros bosques, el LIC de Codés, no pueden poner en grave riesgo a las personas, pues según la Agencia Europea del Medio Ambiente, la exposición a largo plazo a campos electromagnéticos puede causar enfermedades graves en la salud como cáncer, leucemia infantil y enfermedades neurológicas. No pueden jugar con la salud de las gentes de nuestro valle.
Sólo contamos con la riqueza paisajística, artística y cultural, por lo que nuestro futuro tendría muchas posibilidades de desarrollo en el sector turístico. Tampoco pueden destruir nuestro futuro.
Señoras y señores del Parlamento. ¿Qué misión tienen ustedes? ¿Para qué están ahí? ¿Por qué se niegan a recibir a los alcaldes y concejales de nuestros pueblos para escucharles y tratar con ellos los temas que les preocupan y que preocupan a las personas que les han elegido?
Señoras y señores de UPN, CDN y PSN que se han posicionado en contra de escuchar a los alcaldes, dejan indefensas a las instituciones locales y, por tanto, a los habitantes de la zona. ¿A quién recurrimos?
Dense una vuelta por el valle de Aguilar de Codés, observen cómo es y en qué se puede convertir, y luego reflexionen.
Publicidad
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
López Garrido, imputado por supuesta prevaricación
En la concesión de dos ayudas con importes de 60.000 y 18.000 euros a la Fundación Alternativas, a la que pertenece el propio Garrido
Publicidad