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por j. óscar beorlegui - Lunes, 16 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 07:32h.
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Día y lugar: Sábado 7 de noviembre, sala Tótem, Atarrabia. Intérpretes: Berri Txarrak, trío integrado por Gorka a las guitarras y a la voz, David al bajo y a los coros, y Aitor a la batería. Como teloneros abrieron Inoren Ero Ni. Incidencias: concierto de presentación de Payola, 6º CD de la banda. Lleno absoluto. Público de distintas edades que, muy participativo, cantó, botó y disfrutó de la noche.
"NI un paso atrás, ni pa"coger impulso", he aquí una expresión que, popularizada en los 90 por Negu Gorriak, va como anillo al dedo para explicar el devenir de Berri Txarrak desde el primer día de su carrera. Ni un paso atrás, sin ceder uno tan siquiera, hecho que, tras recorrer el planeta presentando Jaio.musika.hil, su anterior CD, les ha llevado al punto más álgido de su trayectoria, su fichaje por el referencial sello Roadrummer Records; y ¿en qué se ha traducido su incorporación a dicha escudería? En el lanzamiento a nivel mundial de Payola, el flamante nuevo disco de la banda. De una formación que, llevando desde sus inicios su pasión musical y sus ganas de aprender por bandera, podemos decir que ahí sigue, como siempre: cuesta arriba (en el sentido de yendo hacia arriba siempre) y sin frenos. Siempre pa´ lante y creciendo. Subiendo más y más. La noche arrancó con la experimental -y a un tiempo- experimentada propuesta de Inoren Ero Ni, no unos recién llegados, precisamente. Y el cuarteto, formado por varios de los músicos que, en 1984, dieran forma a los vanguardistas BAP!!, demostró seguir por los mismos parámetros en lo que a afán innovador se refiere. Seguir recorriendo sin red la cuerda del equilibrista en busca de nuevos retos sonoros; de un más difícil todavía que, asombrosamente, siempre logran encontrar, como lo dejaron entrever las canciones ofrecidas: erigidas alrededor de un post hardcore rico en tensión e imágenes sonoras realmente intensas y sugerentes. Y tras el pase de la banda con nombre en forma de palíndromo (expresión que se puede leer de izquierda a derecha y de derecha a izquierda), de éstos músicos con tanto pasado como presente y futuro en lontananza (he aquí, sin lugar a dudas, todo un homenaje el que los Berri les invitaran a abrir su concierto), los comandados por Gorka Urbizu a escena. Con nuevo bajista en sus filas, David González (al principio, en verdad, echamos en falta la demoledora presencia escénica de Rubio a las 4 cuerdas, las cosas como son), respaldados por un telón que reproducía la inspirada portada del nuevo CD, el grupo musical más internacional de Nafarroa y el que más alto ha llevado el euskera a nivel mundial abrió la lata con el tema nuevo Etorkizuneko aurrekari guztiak, poniendo acto seguido parte de las cartas sobre la mesa con el arrebatador Stereo; ¿parte, hemos dicho? Sí, teniendo en cuenta la grandeza de los naipes que no tardarían en salir, imposible citarlos todos; así las cosas, zanjaremos lo dicho con que a continuación, entre más clásicos de su repertorio -a juzgar por cómo fueron cantados por la sala-, encontraron su sitio temas de estreno como Folklore, Gure dekadentziaren onenean o los enormes Payola y Achtung!!!, antes de cerrar la noche con Maravillas (con la tragedia de Maravillas Lamberto en el recuerdo) y Oihu, recuperado de su tercer CD. ¿Más cosas que contar? Si acaso la anécdota protagonizada por una chica que, integrante del público, subió, invitada al azar por la banda (tal y como están haciendo en los conciertos de esta gira) a cantar la parte en inglés de Denak ez du balio, quedando lo dicho… en una simpática demostración de la conexión entre el público y su grupo: un trío que, erigido sobre dos puntales tan grandes como Aitor Goikoetxea y Gorka (bienvenido a bordo, David), además puso de manifiesto nuevamente algo ya sabido por quienes les hemos seguido siempre: que todavía les queda mucho ¿mundo? No, mucho camino -desde el prisma artístico- por recorrer, siempre al acecho, con el oído avizor como están. Con las puertas, las ganas y las orejas abiertas para ello, nunca cerradas por vacaciones. Así pues lo dicho, que éstos aún no han tocado techo. Seguro que todavía crecerán.
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