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El restaurante Lugarana, de Dantxarinea, acogió la sexta edición del Kantu Zaharren Eguna, un evento que recuerda las sobremesas interminables, cantando canciones inmemoriales.
Aitor Arotzena
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Kantatzen duen herria ez da inoiz hilko. Pueblo que canta nunca muere. Si este antiguo refrán, cantado por los Negu Gorriak a finales del siglo pasado se cumple, está claro que vamos camino de la inmortalidad. Si no que se lo pregunten a las 320 personas que abarrotaron ayer el restaurante Lugarana de Venta Peio, en el barrio Dantxarinea de Urdazubi, en la sexta edición del Kantu Zaharren Eguna, un evento con un poder de convocatoria inmenso, sin necesidad de marketing, a pesar de no contar mas que con la voz de los presentes. No hace falta mas para disfrutar de una jornada memorable, de una egunpasa que queda imborrable en el recuerdo. Todos los que lo prueban, lo marcan en la agenda del próximo año. Y ayer había cuadrillas de Iparralde, San Sebastian, Pamplona, La Ribera...
Culpable de ello es Angel Mariezkurrena, eratsundarra enamorado de la canción popular vasca que oía en las sobremesas de su casa, en las fiestas de la comarca, en los carnavales en boca de los mendi mutilak, trabajadores forestales que tras pasar casi todo el año en los Alpes volvían a disfrutar de la fiesta, de los bertsos, de las canciones... Esa añoranza llevó a Mariezkurrena a organizar por primera vez el Kantu Zaharren Eguna en la sociedad Ulibeltzak de Sunbilla en 2004. Fue una fiesta organizada entre amigos, en petit comité, pero la sociedad se quedó pequeña, tuvieron que abrir las puertas y la gente escuchaba y cantaba las canciones desde la calle. Al año siguiente se llevó a la discoteca Lur, en Elizondo, y 800 (!) personas abarrotaron el recinto. Pero tal cantidad de gente exigía una infraestructura que superaba incluso el tesón de Mariezkurrena. Por eso, los últimos cuatro años se ha celebrado en el Lugarana, un lugar excepcional para el canto, con el techo bajo para no tener que forzar la voz, un sitio acogedor, "goxua", como señalaba Angel Mariezkurrena, encantado nuevamente con el éxito de la jornada. Además un feudo de cantores, en la muga de Lapurdi, cerca de Baztan. Todos los años hay invitados de lujo en el Kantu Zaharren Eguna. Los míticos Pantxoa eta Peio son fijos, aunque ayer no pudieron acudir porque tenían un concierto a favor del diario Egunkaria. El que se llevó una gran ovación fue Patxi Sainz, que cantó cuatro canciones que pusieron al público de pie. También cantaron los autores del disco Mahai inguruko kantuak, con la incorporación de Kiko y Karmele Gartxitorena y Jesus Urrutia.
Los organizadores rindieron un sentido homenaje a Mikel Laboa, un icono de la canción vasca fallecido hace apenas un año. Sus hermanas Karmele y Begoña, y su sobrina Karmele, recibieron sendos ramos de flores y ésta última leyó un emocionante escrito en recuerdo del cantante que dio a conocer canciones como Iturengo arotza o Baztan y cuyas cenizas reposan en el alto de Agiña, en Lesaka. Tras la emoción, vuelta a cantar, ya que ayer se abrían desgranado más de 50 canciones. Todos los presentes cuentan con un libro que se edita anualmente para la ocasión. Mariezkurrena calcula que ya habrá impreso alrededor de 600 letras, ya que en el libro, junto a los clásicos de siempre se van incluyendo unas 40 nuevas cada edición. Este año ha publicado 2.500 ejemplares. Pero también hubo hueco para el humor, con los chistes de Guillermo Segurola de Legazpia.
Angel Mariezkurrena se mostraba radiante con la respuesta y señalaba que "año a año me llevo alguna sorpresa y siempre salgo feliz y animado para organizar una nueva edición". Pues tomamos nota, nos vemos (y oímos) en 2010.
· 320 personas. Un total de 320 aficionados al canto abarrotaron ayer el restaurante Lugarana del barrio Dantxarinea en Urdazubi. Muchas otras no pudieron ir al agotarse las entradas.
· Cuarto año consecutivo. Este restaurante acogió por cuarto año consecutivo el evento. En la primera edición, el año 2004, se celebró en la sociedad Ulibeltzak de Sunbilla y en la segunda edición en la discoteca Lur de Elizondo.
· 50 euros. La entrada costaba 50 euros en los que van incluidos la comida, la merienda-cena, el ambiente excepcional y un libro de Euskal Kantuak que edita anualmente Angel Mariezkurrena, principal impulsor de la celebración, en colaboración con BBK, Conasa, Irizar, Martiko y otras empresas.
· Homenaje a Mikel Laboa. El cantautor donostiarra, fallecido el 1 de diciembre de 2008, fue recordado por la organización. Sus hermanas Karmele y Begoña, y su sobrina Karmele recibieron sendos ramos de flores y la sobrina leyó un emocionante escrito de agradecimiento.
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