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Los cooperantes que trabajan en África Occidental, donde hay mil ojos pendientes de la evolución del secuestro de los voluntarios catalanes en Mauritania, restan dramatismo a la situación que allí se vive. No quieren alarmas. Los peligros son conocidos, los de siempre.
E.C.
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Uno de los proyectos encabezados por la Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP). (CEDIDA)
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"mAURITANIA no es Somalia, pero hay que tener una serie de precauciones. No se puede andar a la ligera, pero tampoco se puede estar todo el día pendiente de la seguridad. Así no se podría ni vivir ni trabajar allí". La frase se la pueden adjudicar a cualquiera de las organizaciones humanitarias que operan sobre el desierto africano. El cometido de la Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP), que trabaja en Nuakchott, la capital de Mauritania, desde 2006 en proyectos cuyos ejes son la educación, la seguridad alimentaria y el acceso al agua potable, sigue en pie sin perturbaciones pese a los miles de ojos que se dirigen ahora hacia aquel país, uno de los puntos calientes del planeta después del secuestro de tres voluntarios de una ONG catalana cuando formaban parte de una caravana humanitaria. Los cooperantes que trabajan sobre el terreno en el África Occidental no se sienten invadidos por la psicosis terrorista y esa idea, precisamente, es la que quieren que quede bien clara. El alarmismo es un mal aliado en un país conflictivo que exige la adopción de un mínimo protocolo de seguridad.
La sensación en Unicef, que lucha en la zona contra la mutilación genital femenina y la malnutrición infantil, y favorece la educación en derechos humanos y la atención a la población infantil repatriada, incide en la idea de la prevención sin excesos. "Cuando tu seguridad implica una logística con un gasto considerable es mal asunto. Por lo que sabemos desde otras ONG ahora se están retrasando las llegadas de algunos expatriados, pero por lo general predomina la normalidad", comenta Maider Gabilondo, desde el comité en Navarra de Unicef.
La ACPP, con delegación en Navarra desde 2006, donde reúne a una treintena de voluntarios, posee a cuatro personas en la oficina mauritana. Su oficina de comunicación informa que evitan hacer los mismos recorridos, las rutinas, pero que tampoco están pendientes todo el día de cómo protegerse. Que no es una cosa nueva. "Cuando comenzamos allí nuestros proyectos, la situación ya entrañaba ciertos riesgos", desvelan, "pero el problema de Mauritania no es la falta de seguridad sino la falta de alimentos. Por eso la población no percibe el riesgo. Están demasiado ocupados con su propia supervivencia", afirman desde la ACPP, que tiene un vigilante que custodia de noche su edificio porque "montar allí una guardia privada permanente sería además de muy caro, demasiado llamativo".
medidas de seguridad
Asesorarse y profesionalidad
No llamar la atención. Asesorarse por la población local, dejarles que participen en los proyectos, que conduzcan ellos los convoyes y, por supuesto, estar localizado, informar de los planes inmediatos y no transitar al libre albedrío por el terreno. Por supuesto, tampoco acercarse a un puesto fronterizo sin los papeles en regla. El abc del cooperante se lo conoce como la palma de su mano Alfonso Torres, un navarro de Beriáin, con 35 viajes al Sahara en la mochila y fundador y voluntario de ATTSF (Asociación de Técnicos y Trabajadores Sin Fronteras), que agrupa a 30 socios y un centenar de voluntarios en Navarra. Torres, junto a Aritz Amezketa, permanece estos días en Tinduf (Argelia), desarrollando sus habituales tareas de distribución alimentaria entre los campos de refugiados saharahuis (125.000 personas), a apenas un día en carretera de Mauritania. "Aquí lo que importa es el tema de Aminatou Haidar, es lo que tienen en el corazón. Consideran que es el momento oportuno para realizar un movimiento político. Sobre los secuestrados, lo que tengo claro es que es imposible que esté involucrado el Frente Polisario, como ha querido hacer ver Marruecos. En la vida al Polisario se le ocurriría hacer una cosa así por nada de este mundo. Eso era una maniobra de Marruecos para distraer la atención del caso Haidar". En Tifariti se encuentran también actuando media docena de miembros de la Asociación Navarra de Amig@s de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática).
El cooperante navarro de ATTSF maneja información de buena tinta -detalla que los cooperantes parece ser que han sido trasladados a Mali por parte de la facción salafista de Al Qaeda-. Además, las dunas del desierto se han convertido en habituales paisajes de la vida solidaria de este trabajador de Inasa, que intuye que la liberación de Alicia Gámez, Albert Vilalta y Roque Pascual, los tres voluntarios de Barcelona Acció Solidaria, no es algo que vaya a resolverse de la noche a la mañana. "Las autoridades lo tienen más difícil para localizarlos que con el Alakrana. No se trata de 36 tripulantes secuestrados en un pesquero en el mar, sino de tres personas desaparecidas en un desierto que es inmenso y que ofrece 100.000 escondites a los secuestradores".
lo que vale la vida en mauritania
Ya expulsaron el Paris-Dakar
Los cooperantes de la zona afirman que los que han perpetrado la acción son terroristas vinculados a la misma ramificación armada de Al Qaeda que boicoteó el rally Paris Dakar, hasta que consiguió expulsar a la expedición del país (ahora se realiza en Suramérica). Son tipos de cuidado, para los que la vida vale menos que un peine. Por la aparición de estas guerrillas, que dominan las fronteras de Mauritania y Malí, y por la propia sismicidad militar de la región, el mundo de la cooperación también tiene que proteger su hábitat y su actividad diaria.
"Llevamos dos años en los cuales las autoridades saharauis nos han dicho que extrememos las precauciones, sin ningún tipo de alarma. En los campamentos de refugiados tenemos una cierta libertad para movernos pero una vez que se sale de aquí hay que saber con quién se anda. Hay que saber dónde pones los pies. La cooperación no es un oficio de riesgo, pero sí quizá la profesión con mayor intrusismo del mundo. Cuanto más profesional se sea en este ámbito, menos problemas te encontrarás por el camino. La cooperación va más allá de la buena voluntad", afirma Torres.
Por último, los profesionales de ATTSF confirman que para evitar posibles contingencias resulta mucho más fiable escoltar los convoyes (en casos muy puntuales) o realizar caravanas humanitarias que sean conducidas por población de la zona. "En nuestro caso, desde los noventa el traslado de las caravanas lo efectúan los propios saharahuis. Nosotros viajamos en avión hasta el lugar. Es la mejor manera de prevenir ciertos peligros. Pura vacuna para no evitar posibles disgustos", detalla Torres.
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