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OSASUNA VUELVE A SUMAR FUERA >

Masoud ajusta sus delicadezas

el persa anota su segundo gol de la campaña y se afianza en el puesto de interior izquierdo

Es un virtuoso con la pelota en los pies y muy preciso en las jugadas de estrategia, pero todavía pierde muchos balones

kepa garcía - Lunes, 7 de Diciembre de 2009 - Actualizado a las 08:02h.

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Masoud corre alborozado tras lograr el gol de su equipo.

Masoud corre alborozado tras lograr el gol de su equipo. (Foto: mikel saiz)

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pamplona. El gran mérito de Masoud Shojaei Soleimani, al margen de los dos goles que lleva anotados en los tres últimos partidos de Liga y de la asistencia que dio el domingo pasado en La Romareda, es que pese a jugar en una posición extraña para alguien como él, se le ve que lo intenta. Es verdad que a veces tiende a desesperar al personal por su facilidad para perder balones en posiciones peligrosas sobre el campo, pero incluso en esa parcela poco a poco va mejorando. Con calma, con paso muy respetuoso, como procede a alguien nacido en la cuna de las civilizaciones.

Porque Shojaei Soleimani, por las necesidades de una plantilla corta de efectivos en ambas bandas, ha debido adaptarse para jugar muchos partidos de interior izquierdo, una posición que domina en su vertiente ofensiva, pero no tanto en la defensiva. Pero pese a sus carencias, José Antonio Camacho ha seguido contando con él, conocedor de que el persa aporta cosas al equipo que nadie más puede ofrecerl.

Es con mucho el mejor regateador, al que le basta medio metro de espacio para escaparse del rival con el balón pegado en su bota derecha, como si hubiera un hilo invisible atado en alguna parte; y cuando recibe en carrera siempre obliga a los contrarios a dejar al menos a dos defensores pendientes de él.

En las jugadas a balón parado es sumamente preciso. De hecho, si falta Puñal él es el encargado de ejecutar las jugadas de estrategia, como sucedió en Zaragoza, donde un centro suyo dio origen al gol que su compatriota Neko logró en La Romareda y que sirvió para obtener los tres puntos.

Es un tipo amable y muy cariñoso con sus compañeros, que corrieron a abrazarle tras conseguir el gol

Tiene una constitución física muy poderosa, lo que le permite mantener un ritmo de esfuerzo continuado a lo largo de un partido, y cuando hay que saltar a por un balón, no es de los que se achanta. Dentro del vestuario es un tipo cercano, amable y cariñoso con sus compañeros, como lo demuestra la piña que formaron cuando acribilló a Munúa en el 0-1. Masoud se fue como una bala hacia Dady para abrazarle sin darse cuenta de que tras él corría medio equipo, sobre todo uno, Nekounam, que a veces lo trata como si fuera su hermano pequeño. Siempre pendiente.

juntos Aunque en alguna ocasión se hayan podido extraviar el uno del otro en sus habituales viajes de ida y vuelta a Irán, son inseparables. Ayer, por ejemplo, cuando Masoud, tendido en el suelo por un golpe, quedó rodeado de contrarios que le recriminaban por lo que consideraban una simulación, Neko acudió al rescate, con las maneras suaves de las que siempre hace gala, para que no le importunaran. No son gente dada a los malos modos. En absoluto. Exquisitos en el manejo del balón, entre los dos aportan un ritmo al juego que sorprende a sus rivales, poco acostumbrados a ver en Osasuna a dos jugadores con un trato tan delicado al esférico.

Hasta los más críticos con Masoud han tenido que reconocer que el persa comienza a asimilar los conceptos y la disciplina táctica que se exigen en la mejor Liga del mundo. Sabe que no tiene más opciones que aceptarlo si desea seguir contando con minutos en el equipo y claro, teniendo a José Antonio Camacho detrás en cada entrenamiento, recordándole por las buenas y por las malas que las pérdidas de balón tienen que hacerse en el área contraria, no en la propia, seguro que se va a la cama con la monserga rondándole sin parar en su cabeza.

Pero Masoud siempre tendrá ese matiz que le hace tan diferente a todos los demás jugadores de Osasuna. Es así y posiblemente no entienda el fútbol de otra manera, sin esas idas y venidas con el balón controlado, como si buscara al defensa para retarle, para demostrarle que se ande con cuidado.

Lleva dos goles, el que anotó ante el Valencia de cabeza (1-3) y el de ayer, y se le ve asentado en esa posición, incluso mejor de lo que podía esperarse a la vista del rendimiento que ofreció la temporada pasada. Pero tiene más que dar, mucho más si termina de entender cómo debe gestionar sus habilidades.

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