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climatología invernal

El peatón, el gran olvidado en las heladas

Vecinos de Pamplona y la Comarca se sienten abandonados por sus ayuntamientos durante las nevadas y critican que sólo se actúe para favorecer el tráfico.

M. González

- Jueves, 14 de Enero de 2010 - Actualizado a las 07:21h

"Pago mis impuestos pero la sal es para los vehículos". Esta queja salió ayer de la boca de los vecinos de Pamplona y municipios próximos que se han sentido abandonados por sus ayuntamientos durante la nevada que afectó a Navarra desde el jueves pasado. "Centran sus esfuerzos, como en este último temporal de nieve y hielo, en mantener despejadas las vías urbanas y los accesos a las empresas particulares, pero a los que nos movemos sin vehículo nos ignoran", se lamentaba ayer Mikel Razkin, vecino de la Rochapea. Este joven criticaba que durante el pasado fin de semana su barrio estuviera desasistido y las calles convertidas en peligrosas pistas deslizantes. "En tres días no pasó nadie a esparcir sal o retirar hielo con palas, en la calle Marcelo Celayeta, por ejemplo, sólo se podía transitar sobre las zonas que estaban cubiertas por aleros", añadió. "Había puntos, como el patio de La Carbonilla, un espacio de gran afluencia infantil, en los que había que moverse patinando", censuró. "Por primera vez he visto a los propios vecinos retirando hielo con pico y pala de las rampas para discapacitados", apuntó, antes de añadir que el único grupo de operarios que vio trabajando para facilitar el tránsito lo hacía frente a la antigua Matesa. "Este año ha sido peor que nunca, parece que la zona norte de Pamplona no cuenta para la alcaldesa", observó.

"Había vecinos limpiando rampas de discapacitados con pico y pala", narra un joven de la Rochapea

Javier González, vecino de la Chantrea, coincidió en las críticas a la actuación del Ayuntamiento. "No sé quién decide dónde se reparte sal y se retira hielo, pero nos hemos visto desamparados durante las nevadas". Según este pamplonés de 44 años, no sólo las calles sino numerosas carreteras de su barrio quedaron inutilizadas por el hielo y se convirtieron en trampas para conductores. "No sólo sufrimos los peatones, las personas que necesitaban el vehículo y lo tenían aparcado en calles de la Chantrea con tráfico importante quedaron bloqueados" y citó como ejemplo la calle Mendigorría.

Edurne Otamendi, de 46 años, reprochó al Ayuntamiento de Ansoáin su actuación durante las heladas. "He llevado a mi hija de 7 años a la guardería y los resbalones eran constantes y esto ha sido habitual durante todos los últimos días". Según narró, en uno de los patinazos provocados por el hielo estuvo a punto de precipitarse a la carretera. "Si llega a pasar un coche me hubiera atropellado", alertó.

Lucía Elizondo, vecina de Burlada de 44 años, recurrió a la ironía para comentar su caída tras resbalarse en la calle Merindad de Sangüesa. "Mi Ayuntamiento debe utilizar sal Maldon, de la que cuesta 24 euros el kilo, en las heladas, porque sino no se explica la poca que hemos visto por aquí".

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