Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
paula echeverría - Sábado, 16 de Enero de 2010 - Actualizado a las 09:28h.
votos
comentarios
compartir (¿qué es esto?)
De izda a dcha, Nerea, Jara y Aitor, de Eguzki Bideoak, ayer en la librería La Hormiga Atómica. (MIKEL SAIZ)
Vista:
pamplona. Entre el 27 de diciembre de 2008 y el 18 de enero de 2009, bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza causaron la muerte de 1.412 palestinos. Durante las tres semanas que duraron los ataques, dentro de lo que se denominó Operación Plomo Fundido, sólo siete extranjeros permanecieron en el lugar de la masacre, entre ellos el asturiano Alberto Arce, periodista y activista, militante del Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM).
Diez días antes, Arce se había colado en un barco que había partido desde Chipre, y cuando la tragedia era un destino inevitable y los medios de comunicación oficiales ya se habían retirado del lugar del conflicto, él decidió quedarse y documentar los sucesos con una cámara de vídeo y en compañía de su compañero del ISM el palestino Mohammad Rujailah. Ambos se convirtieron en testigos directos de la masacre, pero no se limitaron a registrar lo que veían sus ojos. Se propusieron dar voz a la población civil de Gaza, a quienes en esos momentos sufrían y no tenían qué comer, a quienes estaban masacrando. Se posicionaron. De las mil horas de tragedia vividas, la cámara de Alberto Arce grabó 65, y dos de ellas componen el documental To shoot an elephant. Coproducido y distribuido por el colectivo con sede en Pamplona Eguzki Bideoak, el filme es un testimonio directo de denuncia de aquellos bombardeos que, por desgracia, no han perdido actualidad. El documental, estructurado cronológicamente, muestra en una serie de capítulos estremecedoras vivencias a lo largo de esos 21 días de ataques. Los almacenes de las Naciones Unidas vacíos, cómo empieza el bombardeo, la confusión de no saber lo que pasa exactamente, la llegada de los tanques, el bombardeo con fósforo blanco, el bombardeo a las ambulancias y los hospitales... Imágenes urgentes, insomnes, escalofriantes y sucias de los únicos extranjeros que decidieron y consiguieron permanecer, como dice Alberto Arce, "empotrados" en las ambulancias de la Franja de Gaza. "Un elemento muy legítimo de esta narración es que los autores están constantemente al lado de la población civil palestina. Los hechos están contados desde abajo, desde un punto de vista muy horizontal", destacan desde Eguzki Bideoak.
También inciden en que quienes nos hacen llegar estas imágenes no son sólo periodistas, sino además, o ante todo en aquellos momentos, activistas. Y eso marca la intención del filme, cuya repercusión lo ha convertido en mucho más que un documento audiovisual: en un acto reivindicativo que está traspasando fronteras a una velocidad de vértigo. Y lo que es más importante, libremente.
To shoot an elephant está disponible para descargarse en Internet, y es una película sujeta a la licencia Creative Commons, que en este caso "permite que la obra se difunda, se copie y se distribuya libremente; también que se hagan obras derivadas de la misma, por ejemplo, que alguien pueda coger imágenes y cambiar uno de los capítulos, siempre y cuando esa obra derivada que sale de la primera tenga la misma licencia Creative Commons y no tenga uso comerciales", explica Nerea, de Eguzki Bideoak. Este colectivo utiliza la licencia Creative Commons en todas sus producciones, "porque nuestro objetivo es que los documentales se vean en cuantos más sitios mejor, y este método nos permite llegar a cientos y cientos de lugares del mundo de una manera libre". De To shoot an elephant ya existe una obra derivada, un documental creado por Oscar Martínez que aborda la manera en que los medios de comunicación analizaron el conflicto de la Franja de Gaza, y para el que utilizó imágenes de Alberto Arce.
grito de denuncia global Evitar las restricciones de los derechos de autor y de la difusión ha permitido a Eguzki Bideoak lanzar la campaña Global Screening, Global Screaming (Proyección Global, Grito Global), para que el documental se proyecte este lunes 18 de enero en todos los lugares del mundo en los que haya gente interesada en recordar la tragedia de la Operación Plomo Fundido. Ese día se cumple un año del fin de la masacre, y las proyecciones simultáneas, todas gratuitas, serán un grito de denuncia a nivel mundial. "Hicimos un llamamiento a través de Internet, en seis idiomas, para dar a conocer la campaña, y la respuesta ha sido brutal, ingestionable", cuentan los impulsores de esta iniciativa. Una labor colaborativa y autogestionada que está alcanzando dimensiones "que no imaginábamos", dicen, y que hará que el evento no se limite únicamente al día en cuestión, al 18 de enero, sino que se prolongue en el tiempo y lo que es más importante, genere debates y dinámicas, que mueva a la sociedad a la acción y a la reflexión.
"Ha ocurrido lo que queríamos. El documental tiene ya vida propia y quien lo ve lo hace suyo", dicen Jara, Nerea y Aitor, de Eguzki Bideoak. A día de ayer, había organizadas y confirmadas unas 200 proyecciones de To shoot an elephant en cerca de 40 países de todo el mundo - ya sólo en Venezuela se han organizado 60, y 20 en Madrid-. Y la cifra sigue engrosando. La sociedad no se detiene.
Publicidad

Gracias por su comentario
¡Hecho!

Recibirás un e-mail para confirmar tu registro.
Enseguida te devolvemos a la página en la que estabas donde verás tu comentario publicado
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Almodóvar gana el premio de la crítica de EEUU
"Los abrazos rotos" es considerada la mejor película extranjera
Arranca El ciclo de conciertos extraordinarios de La Pamplonesa
Premian la versión inglesa de "El hijo del acordeonista", de Bernardo Atxaga
Música latinoamericana con voces navarras, hoy en el Gayarre
El foro Escenium 2010 profundizará en la importancia del público
Publicidad
Fallece tras chocar en la A-21 contra un todoterreno de la Guardia Civil
Charo Burgui Ballaz, de 65 años y vecina de lumbier, perdió el control de su coche
Un infarto siega a los 84 años la vida del sacerdote Jesús Lezaún
Defensor del Vaticano II, fue destituido como rector del Seminario en el franquismo
Publicidad