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Si se cumplen las previsiones de la izquierda abertzale, estamos en la antesala de un escenario político que debe impulsar un "proceso democrático sin violencia y sin injerencias externas", incluidas las de ETA. Txelui Moreno pronostica un tiempo, quién sabe si definitivo, de paz
JAVIER ENCINAS - Domingo, 21 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 09:28h.
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Txelui Moreno, dirigente navarro de la izquierda abertzale, en Burlada. (MIKEL SAIZ)
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burlada. La izquierda abertzale ha cerrado, con el documento Zutik Euskal Herria (Euskal Herria en pie), cinco meses de debate en el que han participado unas 7.500 personas y por el que se han interesado unas 300.000 personas, de acuerdo con las descargas registradas en Internet. El dirigente navarro Txelui Moreno, que ha participado de este proceso desde la primera línea, asegura que "éste no ha sido un debate, sino el debate que va a cambiar la correlación de fuerzas", y niega categóricamente que las conclusiones consensuadas en la antigua Batasuna sean "más de lo mismo".
Una semana después de publicar las conclusiones del debate de la izquierda abertzale y de conocer los pronunciamientos de instituciones y partidos políticos, ¿qué sensaciones tiene de cómo se han recibido?
Ha sido lo esperado. Partido Popular y Partido Socialista van a necesitar tiempo para situarse ante esta nueva iniciativa política y han hecho lo mismo que hicieron tras la Declaración de Alsasua: decir que no hay ningún cambio. Pero la expectación que ha despertado esta iniciativa demuestra que es un documento que marca una estrategia de futuro completamente diferente a la actual. Y entre los agentes políticos y sindicales con más fuerza en nuestro pueblo, ELA y EA han tenido un posicionamiento muy positivo buscando esa confluencia de los fuerzas abertzales e independentistas. Aralar, más descafeinado, intenta mantener su posición como el PNV, que también va a tener que resituarse porque le rompe la estrategia de acercamiento al PSE.
Todos los partidos dicen que las conclusiones son insuficientes y exigen una mayor concreción ante ETA.
La dinámica de criminalización marcada por Aznar y aceptada por el Partido Socialista provoca que se hagan análisis casi iguales entre unos y otros. Pero lo que a nosotros nos preocupa es saber si los demás partidos están dispuestos a hacer lo mismo que la izquierda abertzale, que ha dejado por escrito su posición sobre cómo tiene que darse el proceso democrático, con ausencia de violencia y sin injerencia externa. Es decir, ¿los demás partidos están dispuestos a luchar por conseguir que en este país haya libertades, por derogar la Ley de Partidos y por permitir que todo el mundo pueda defender su proyecto? ¿Y el Gobierno español está dispuesto a aceptar los Principios Mitchell, como los aceptaron los gobiernos inglés e irlandés? Nosotros ya los aceptamos. Se habla de condenar la violencia, pero Rubalcaba ya dijo que no vale con condenarla.
Batasuna conoce perfectamente cuáles son las condiciones del Estado para regresar a la legalidad política y que le exige un desmarque absoluto de la violencia o la desaparición de ETA. No parece que este documento cumpla estas exigencias.
El documento dice muy claro que el proceso se debe desarrollar sin violencia y sin injerencias.
¿Pero ustedes creen que este documento les va a permitir regresar a la política dentro de la legalidad?
Nosotros creemos que deberíamos estar en la política sin ese documento. Lo que no entendemos es que estemos ilegalizados, como no lo entiende la mayoría de esta sociedad.
No le pregunto si es justa la ilegalización, sino si creen que el documento les abre las puertas de la legalización.
Con este documento y sin él hemos participado en política y vamos a participar, pese a la persecución que sufrimos con detenciones de dirigentes políticos. Pero tomamos la iniciativa política en el anterior proceso de paz siendo ilegales y la volvemos a tomar ahora. Otra cosa es que con esta iniciativa vayamos a ser legales. Pero eso no está en nuestras manos, sino en las del Estado español. Y no puedo aventurar qué va a hacer el Gobierno. Si ve que la estrategia de la izquierda abertzale le rompe en dos la que han diseñado para cargarse el Estado de derecho, tomar Ajuria Enea y forzar los pactos antinaturales de Navarra, intentará mantenernos en la ilegalidad y volverá a encarcelar a nuestros dirigentes y a la represión pura y dura.
Para la mayoría de la sociedad, que ansía ver el final de ETA, este documento le suena a recetas fracasadas del pasado.
Nosotros queremos abrir un proceso democrático en el que la confrontación actual pase a términos políticos. Y esa declaración la hemos hecho y está firmada. Pero en los últimos tiempos la violencia que conocemos es la del Estado, con detenciones de políticos, torturas que están siendo criticadas desde el ámbito internacional, incomunicación. Nosotros ya decimos que queremos un proceso sin violencia, pero el Estado no dice lo mismo.
¿Y ETA también quiere un escenario sin violencia?
Es que yo no soy de ETA. Nosotros queremos un proceso que confronte ideas políticas con el Estado. ¿Pero el Gobierno está de acuerdo en respetar lo que la ciudadanía vote libremente? Si está de acuerdo con esto, no hay problema. Pero si la mayoría vota a favor de la independencia, ¿lo va a aceptar el Gobierno?
Pero el documento no menciona a ETA, salvo a sus presos, ni a las víctimas.
Es que nosotros estamos hablando de la apuesta de la izquierda abertzale y de que vamos a hacer todos los esfuerzos para que la actual confrontación pase a términos exclusivamente políticos. Y la herramienta de trabajo es abrir un proceso democrático en el que no cabe la violencia ni la injerencia externa.
¿ETA es una injerencia externa?
Nosotros decimos que en el proceso democrático no cabe ninguna de las violencias. Y ahí también está la violencia de negar los derechos individuales, las torturas, las persecuciones, etcétera. De todas formas, el planteamiento que se hizo en la Declaración de Anoeta ha sido aceptado por todos los partidos. Mientras nadie diga lo contrario, esa es una fórmula que vale. Una mesa de partidos para llegar a acuerdos y otra entre el Gobierno español y ETA.
Esa fórmula ya fracasó y el Gobierno asegura que no va a negociar con ETA.
En el anterior proceso también lo negaron. Pero entendemos que una vez que se abra el proceso, todo el mundo se sentará con todos y el Gobierno lo hará con ETA.
Hablan de acumular fuerzas entre las distintas familias políticas del país. ¿Es una condición para que el proceso vaya adelante? ¿Es posible poner esto en marcha después de que el PNV haya sido explícitamente excluido por ETA en su último comunicado y tras los ataques sistemáticos a la acción política de NaBai?
La acumulación de fuerzas no es una condición para que no haya atentados. Nosotros no marcamos ninguna condición previa. Creemos que el proceso es la mejor herramienta para lograr el Estado vasco. Y decimos que para superar el actual bloqueo es imprescindible articular el espacio independentista, que ahora está atomizado porque el Estado ha sido inteligente en su estrategia y ha desperdigado a todas las fuerzas independentistas. Pero la dirección del PNV tiene poco de independentista, pese a que las encuestas dicen que el 30% de la población se declara independentista. Nosotros queremos articular ese espacio para decirle al Estado que acepte lo que diga la mayoría. Y nuestro principal trabajo es articular esas fuerzas. Creemos que hay condiciones para dar este paso y para unir todas esas fuerzas que ahora están diseminadas, sabiendo que coincidimos en mínimos con casi todas y con parte de la base del PNV.
No queda muy claro cuando apela a la unidad de fuerzas si se refiere sólo a siglas políticas.
Hablamos también de personas, de aquellas que se sienten independentistas. Y vamos a defender por vías sólo democráticas por qué Euskal Herria quiere y debe ser independiente. El otro carril es el acuerdo democrático entre partidos para que se acabe de una puñetera vez el conflicto con el Estado.
Con los antecedentes que existen de otros procesos dinamitados por ETA, ¿confían en encontrar receptividad en el resto de fuerzas abertzales y en la mayoría de la sociedad?
Ya se han dado pasos importantes en los últimos meses con organizaciones políticas y sindicales que hablan de que la reforma estatutaria no sirve y de que hay que abrir un proceso soberanista. El bloqueo del Estado en la revisión estatutaria, caso de Cataluña y de la negativa que le hicieron a Ibarretxe, demuestran que ahora se dan condiciones para este proceso.
¿Y si ETA lo revienta?
Lo último que sabemos de ETA es su comunicado en el que aceptaba la apuesta por el proceso democrático.
¿Y qué respuesta van a dar si ETA comete un atentado?
No sé por qué se llega a la conclusión de que ETA va a atentar.
Porque ETA suele cometer atentados y casi todos los años asesina a alguien.
Pero ETA ya ha dicho que está a favor del proceso.
De acuerdo. Perdone que insista. ¿Qué va a pasar si ETA comete un atentado?
Esa posibilidad ni la contemplo, porque ETA, que es una de las partes que hace violencia, ya ha dicho que respalda un proceso con estas características. Yo no hablo de hipótesis, sino de un proceso que persigue la resolución total del conflicto.
¿Qué significa esto?
Que no va a haber violencia, pero que van a ser reconocidos todos los derechos de este pueblo. Y si hay un atentado, se valorará con términos objetivos cuando sepamos qué ha pasado y tomaremos una determinación.
¿En cinco meses de debate interno no se ha hablado de esta posibilidad?
Se ha hablado de las características del proceso, pero ni se ha hablado de un atentado de ETA, como tampoco de si hay un muerto torturado en comisaría, porque entendemos que no tiene que darse nada de esto.
¿La izquierda abertzale tiene autonomía de ETA?
Desde siempre. A mí jamás me ha venido alguien de ETA a decirme lo que tengo que hacer y he estado en la mesa nacional y en miles de asambleas. Jamás.
El documento se cierra apelando a la necesidad de tener una organización legal. ¿Lo van a ser a corto plazo?
Por supuesto. El acuerdo democrático necesita que en la mesa en la que se vaya a negociar la solución del conflicto estén todas las familias.
¿Y si no son legales?
Ya hemos estado en la mesa sin ser legales, aunque luego eso haya traído una serie de problemas, como los enjuiciamientos, incluido el del propio Ibarretxe. Te sientas para solucionar un conflicto de forma democrática, y el Estado te encarcela. Por lo tanto, para evitar esto, lo mejor es que seamos todos legales.
Las conclusiones del debate, ¿qué grado de cohesión tienen?
No se puede negar que el debate ha sido fuerte. En la izquierda abertzale nadie se calla nada y eso enriquece el debate. Ha habido argumentos para defender distintas posturas, pero se ha cerrado con abrumadora mayoría a favor de esta apuesta. Hay suficiente cohesión para tirar adelante sin pensar que vaya a haber escisiones. Aunque no me atrevería a afirmar al 100% que no va a haber ninguna escisión, es algo que no contemplamos.
El documento habla de tres tipos de luchas: de masas, institucional e ideológica.
Se dice además que son el único tipo de lucha. Por eso extraña que se dé tantas vueltas a la violencia. Y esto no es más de lo mismo, ni es un debate más. Éste ha sido el debate. Y estamos convencidos de que ésta es la estrategia para ganar y de que va a cambiar la correlación de fuerzas. Y nos hemos abstraído de lo que pasaba fuera, pese a que ha sido difícil por la persecución a la que hemos sido sometidos. Pero para tomar esta decisión no nos ha afectado lo que ha pasado fuera. Ni la represión, ni las amenazas, ni las condiciones que nos ponen los demás.
¿Y si todo esto no es suficiente para estar en las instituciones en 2011?
Lo que nadie puede obviar es que en estas condiciones estamos en el centro de la política y tomamos la iniciativa. Y todos los agentes sociales, la oposición y hasta el propio Gobierno se mueven alrededor de la iniciativa de la izquierda abertzale.
¿No es un discurso triunfalista?
¡Qué va! Es la realidad. ¡Si todos los periódicos y televisiones han abierto con este tema esta semana e incluso lo hicieron antes de que hiciéramos públicas las conclusiones!
Pero el Gobierno sólo ha hablado para decir que es más de lo mismo.
Rubalcaba ya sabe que no es más de lo mismo. Lo que pasa que tiene que dar esa imagen.
O sea, que están convencidos de que el Gobierno tiene en cuenta esta iniciativa.
Sí, pero para darnos más caña porque la estrategia de la izquierda abertzale rompe la del Estado. Y por eso está intentando que esto explote de alguna forma. Primero intentó con las detenciones [de Otegi y Rafa Díez, entre otros] que la iniciativa no saliera adelante. Y ahora intenta abortarla. Además, el papel que han jugado muchos medios de comunicación ha sido de intoxicación en la línea marcada por Rubalcaba sacando documentos que ya se sabía que no eran objeto del debate.
¿Hay condiciones para iniciar el proceso si los gobiernos central, navarro y vasco y los partidos que sostienen estos ejecutivos piensan que este documento es más de lo mismo?
Nosotros no tenemos esa percepción. Muchas organizaciones sociales, sindicales y políticas nos han hecho llegar el agrado con que han recibido el paso que hemos dado.
Pero si públicamente les han dicho que es insuficiente.
Nos han dicho que es suficiente para empezar a andar.
Eso sólo lo han dicho EA, ELA y LAB.
Son muy buenas mimbres para empezar el proceso. Vamos a empezar a andar y los demás se tendrán que resituar y se sumarán luego.
¿Cuentan con formaciones independentistas como Aralar?
Nos encontraremos en el camino, pero la dirección de Aralar tiene que demostrar en la práctica que es independentista. Su base sí lo es, como lo es parte de la base del PNV, y nosotros nos dirigimos a ese espacio para confluir todos en unos mínimos y trabajar conjuntamente en la construcción nacional.
¿Qué papel le dan a Nafarroa Bai en todo eso?
Nosotros no vamos a romper nada, pero NaBai bastantes problemas internos tiene como para que nosotros digamos algo. No es normal que en una organización estén un partido de derechas como el PNV, la socialdemocracia de EA y Aralar, y Batzarre, que cada día está más ubicado en el centro derecha.
Entiendo que no aspiran a confluir con la coalición.
NaBai ya ha demostrado que no es la herramienta del cambio en Navarra. Es más un trampolín para que algunos políticos puedan vivir cómodos en el Estado de las autonomías. NaBai ya aceptó desde el principio no rebasar las líneas rojas que le marca el Estado. E incluso ha firmado declaraciones en Madrid diciendo que las Fuerzas de Seguridad son las garantes de la democracia cuando estaban torturando a dos militantes de ETA que tuvieron que pasar por el hospital. Está demostrado que no puede haber un cambio político si no hay una alternativa política que lo plantee. Y NaBai no plantea el cambio político, sino la alternancia en el Gobierno para que todo siga igual. El agostazo dejó claro que Navarra es cuestión de Estado y, pese a la dejación que NaBai hizo de sus principios para alcanzar a un acuerdo con el PSN, ni siquiera pudo conseguir una consejería. Pero insisto en que la alternativa que debemos crear no es de siglas. La alternativa que va a propiciar el cambio político es la confluencia de independentistas y soberanistas de Navarra y de la CAV.
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