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Mesa de redacción

El mensaje del zapato

por joseba santamaria - Miércoles, 24 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 07:15h

uN hombre aprovechó la visita oficial del primer ministro de Turquía, Recep Tayyop Erdogan, a Sevilla para arrojarle un zapato, que no le alcanzó, y reclamar la libertad de Kurdistán. El zapatazo como método de protesta se hizo famoso cuando el periodista iraquí Montazer Al Zaidi le arrojó dos al ex presidente Bush. El zapato del periodista Montazer al Zaidi, al que luego condenaron a tres años de cárcel aunque no llegó a alcanzar a Bush, simbolizó el hartazgo de millones de personas con el asesinato impune de miles de inocentes y con un Bush que nunca ha dado señal alguna de arrepentimiento pese al alcance humano del daño causado. Este otro zapato ha sido una vía para reivindicar la atención sobre el pueblo kurdo, perseguido con saña desde hace décadas por Turquía e Irak -acaban de colgar a un primo de Sadam por gasear a miles de kurdos-. A Turquía, que aspira a formar parte de la UE, le ocurre como a Israel: considera su privilegiada situación geopolítica que le asegura la protección y el apoyo de EEUU como una carta blanca de impunidad para aplicar estrategias de guerra y terrorismo de Estado al margen de las leyes democráticas, de la legislación internacional y de los derechos humanos. Unos, con el pueblo kurdo. Otros, con el pueblo palestino. El zapatazo es un signo de rechazo a esas metodologías de eliminación y persecución masivas indignas de países democráticos. Además, supone un gesto solemne de desprecio. Desgraciadamente, Erdogan, como Bush, difícilmente entenderá la profundidad del mensaje. Aunque quizá con el tiempo el zapatazo sea una prueba ante un tribunal de crímenes contra la humanidad.

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