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cristina del valle cantante y fundadora de la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género

"Esta es una sociedad machista en la que empresas, sindicatos y partidos se resisten a las medidas de conciliación"

Batalla desde hace décadas contra la desigualdad, un empeño que aprendió de su madre, víctima de malos tratos. Su lucha la ha llevado a países donde las mujeres sufren formas extremas de violencia y tras su periplo queda una denuncia: "Hay avances pero son insuficientes"

m. gonzález - Martes, 2 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 07:18h

La cantante Cristina del Valle posa en la sala multiusos del Ayuntamiento de Pamplona.

La cantante Cristina del Valle posa en la sala multiusos del Ayuntamiento de Pamplona. (Foto: patxi cascante)

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pamplona. Cristina del Valle ofreció ayer, de la mano de la asociación Andrea, sendas charlas en Pamplona y Estella. La cantante y activista avisa del peligro de que la mujer vuelva a quedar recluida en el hogar por cuestiones económicas y critica que el Gobierno foral conceda ayudas a las excedencias por paternidad con cargo a partidas destinadas a mujeres. Echa en falta más apoyo social y masculino en la lucha contra la violencia de género -"las calles no se llenan cuando matan a una mujer- y se muestra radicalmente contraria a legalizar la prostitución.

¿La mujer occidental es una privilegiada?

Depende del concepto de privilegio porque el patriarcado cambia las formas, pero no el fondo. No es lo mismo vivir en un país con instrumentos, instituciones y reconocimiento de derechos que hacerlo en otro donde no hay un Estado garantista. Esto no significa que todos los países democráticos sean iguales, tenemos algunos, como Guatemala o México, por ejemplo, donde no existe ese Estado garantista y donde el narcotráfico y la corrupción empeoran la vida de la mujeres. España, sin embargo, es el país europeo que está a la cabeza en instrumentos contra la violencia de género y desigualdad.

¿Ha fracasado la conciliación?

La conciliación va despacio, igual que el tema de la violencia. La Ley de Igualdad, aunque aún haya gente que la cuestiona, es importante como ley pero además porque reconoce una realidad de desigualdad contra la que hay que plantear iniciativas positivas. ¿Qué medidas? Estamos en una sociedad machista en la que todavía existe resistencia de las empresas, sindicatos y partidos contra estas medidas. Además, debemos tener en cuenta otra realidad: todavía hay pocas mujeres en los ámbitos de decisión por eso hay que estar negociando constantemente con el poder masculino. Pese a todo, evalúo positivamente los avances y aunque a las mujeres feministas todas estas conquistas se nos quedan cortas hay que reconocerlas.

¿Las cuestiones económicas, como cobrar sueldos más bajos, amenazan con confinar de nuevo a la mujer en el hogar?

Los movimientos de mujeres están vigilantes sobre esta situación: si al final hay dos sueldos y el de la mujer es el peor, ésta acabará en casa. El espíritu de la ley es terminar con eso, pero lo que no puede regular es el reparto equitativo de las tareas dentro del ámbito privado y ese es un elemento clave de la conciliación porque la sobrecarga de trabajo hace que la mujer termine abandonando el mercado laboral por agotamiento.

El Gobierno foral concederá más ayudas a los hombres que cojan excedencia paternal que a las mujeres...

Los hombres tienen que comprometerse pero desde la responsabilidad. Las medidas para acabar con la discriminación son positivas, pero no se pueden hacer con cargo a partidas de ayuda a las mujeres, que son la prioridad.

¿El alza de denuncias por maltrato es la rebelión de las esclavas, una expresión que usted utiliza, o indica que crece la violencia machista?

Manifiesta que las mujeres están rompiendo el círculo del miedo y sienten que poner una denuncia tiene consecuencias positivas. Cuando denuncian, asumen un riesgo importante y en una situación emocional difícil, por tanto, si lo hacen es porque tienen sentimiento de arrope y confianza, también institucional. Por otro lado, evidencia que estamos viendo la cara a un 10 o un 15% de la realidad.

¿Hay suficiente apoyo social contra la violencia machista? ¿Los hombres se vuelcan contra ella?

Las calles no se llenan cuando matan a una mujer. En cuanto a los hombres, ¿por qué no se muestran como un frente y dan la cara contra los maltratadores apareciendo en los medios y explicando que eso no es ser hombre? Eso haría cambiar la actitud de los violentos. ¿Tienen miedo a que se cuestione su masculinidad o ven la violencia y el poder como un concepto masculino? Debemos dirigir la reflexión hacia el papel de los hombres que supuesta y mayoritariamente están en contra de la violencia de género.

¿Puede poner ejemplos de la vigencia del patriarcado?

El patriarcado se traduce en micromachismos, por ejemplo, con la utilización del silencio como maniobra consciente y reiterada que crea malestar, niega la negociación, el reconocer al otro como un interlocutor, con la sanción, además, que conlleva en lo que más duele a las mujeres, lo afectivo, y ellos lo saben.

¿Hay un resurgir del machismo en los jóvenes?

Las cifras indican un aumento del maltrato entre los jóvenes, un colectivo que está reproduciendo patrones. Las chicas no detectan el machismo, que se manifiesta, por ejemplo, en el control a través del móvil, de la ropa. Puede que haya habido una descompensación: se ha trabajado la visibilidad de la violencia explícita, pero toda la parte de educación es uno de los aspectos en los que se debe poner el acento.

¿Está a favor de legalizar la prostitución?

Estoy en contra. Soy absolutamente abolicionista. Pensar que ya que este fenómeno existe es mejor que se regularice para que las prostitutas mejoren su situación es una perversidad. Normalizar, legalizar, el abuso y la explotación sólo beneficia al patriarcado, a seguir perpetuando que las mujeres sigan siendo instrumentos utilizables y también a la mafia de la trata y a la mafia de los empresarios, que ahora se llaman empresarios del sexo cuando son traficantes de mujeres y delincuentes. Me espeluzna y me parece gravísimo ir por la carretera y encontrar lugares normalizados que son centros de abuso de mujeres, donde son atadas, violentadas, maltratadas, traficadas.

¿Es la mujer víctima de la dictadura del aspecto físico?

Nos hacen creer que hemos conquistado el espacio de la autonomía, pero al final muchas de nuestras jóvenes acaban mutilando sus cuerpos o sometiéndose a patrones de belleza masculinos que les puede acabar costando la vida. Se exigen en el ámbito de lo externo, que es lo que la sociedad valora de la mujer. No importa lo demás si no estás buena.

las claves

"La ley no puede regular el reparto de tareas en el hogar, algo clave pues la mujer acaba dejando su empleo por agotamiento"

"Legalizar la prostitución es una perversidad"

"De una mujer no importa lo demás si no está buena"

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