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Editorial

Apuesta por el turismo rural

El crecimiento registrado en los últimos años por el turismo rural en Navarra confirma una nueva forma de entender el ocio y debe animar a la Administración a colaborar con los emprendedores y vender el producto en el exterior

Domingo, 7 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 09:26h

encontrar una casa rural libre para un periodo de puentes o para los cortos periodos de vacaciones de Navidad o Semana Santa exige un ejercicio de planificación. Esperar a última hora aboca frecuentemente a darse de bruces con la misma respuesta: está ocupado. El turismo rural, la oferta de lugares de descanso en el campo, en poblaciones recónditas, es uno de los pocos sectores que está mirando cara a cara a la crisis. Quizá sea una contradicción social -el panorama económico es sombrío, pero son muchos los que prefieren dedicar parte de su dinero al ocio en lugar del ahorro-, pero no es la única en estos tiempos revueltos. Lo cierto es que si el turismo ha tirado durante años de la economía del Estado, Navarra -que poco más que los Sanfermines podía ofrecer como seductor destino de visita con pernoctación- ha encontrado un campo que puede trabajar con rentabilidad. Los datos son clarificadores; en los últimos diez años se ha duplicado el número de casas rurales y, en general, el de los alojamientos que tienen que ver con una forma diferente de planificar y vivir el tiempo del descanso. El fenómeno no es flor de un día, sino que tiende a consolidarse, ya que goza de gran aceptación y demanda también entre los usuarios más jóvenes. Para este público, acostumbrado a informarse a través de Internet, la utilización de las nuevas tecnologías por parte del sector se han convertido en la mejor herramienta de propaganda. Porque estamos ante una iniciativa que ha sabido combinar con enorme acierto lo tradicional (los pequeños pueblos, el ambiente de campo) y lo moderno (instalaciones con todos los recursos), y ahí sin duda radica su atractivo. Además del esfuerzo de adaptación a unos estándares de calidad muy exigentes que requieren tanto de fuertes inversiones para abrir el negocio como de un constante mantenimiento del nivel de las instalaciones, ya que el seguimiento por parte del Gobierno de Navarra es constante. Unas y otras cosas deben animar a la Administración a realizar una apuesta todavía más decidida para, primero, vender todo el potencial del sector como una opción de turismo diferente que puede ofrecer Navarra; en segundo lugar, colaborar con líneas de ayuda a sostener y mejorar esta tupida red; y, como resultado de lo anterior, favorecer al medio rural, tan devaluado y olvidado. Eso sí es potenciar la diversidad.

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