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No hay camas... para nosotros

Viernes, 23 de Abril de 2010 - Actualizado a las 07:16h

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.

Aristóteles, siglo V a.C. (y se toma otro trabajo, desenfadarse).

PARA situarnos, somos varios enfermos mentales, miembros del Grupo de Ayuda Mutua (GAMB) de Anasaps, afectados por la coyuntura actual (reducción de gastos sociales, sanitarios, etcétera). Ignoramos cómo se atiende a una persona que ha sufrido un ictus, por poner un ejemplo. Suponemos que existe un protocolo de atención y además... Hay camas. Preguntamos: ¿cuál es protocolo a seguir con los enfermos mentales? Porque si tienes la suerte de que tu psiquiatra o psicólogo aprecien que estás mal, no hay problema; ingresas. Pero, ¡ay de ti! Como no te haya visto recientemente y te dé un brote psico-algo en fin de semana, por la noche, puentes, festivos y fiestas de guardar. No hay camas.

Vas a urgencias y el psiquiatra de guardia decide que sí, que estás un poco descompensado, pero que con una pastilla de contención puedes volver a casa. Ahí empieza el calvario para nosotros y nuestros atónitos, rotos anímica, física y emocionalmente, familiares y/o amigos. No hay camas. Es la excusa más frecuente que solemos recibir. ¿Pero hay camas realmente o no? Pensamos que sí hay, pero parece ser que la orden de la consejería de Salud es que no hay camas. Ya lleguemos con las venas cortadas, en coma fármaco-etílico, nos tiremos por la ventana, en delirium tremens, agredamos a alguien, o las pastillas nos salgan por las orejas... No hay camas. Nos preguntamos: ¿existe un incentivo al facultativo que menos pacientes ingrese? Es curioso, al psiquiatra de turno le delatan sus ademanes y su expresión no verbal que nos dice "¡Vaya marrón! ¿Cómo me deshago yo de este loco?". No hay camas. El familiar desesperado alega: "Doctor, creo que tiene delirios. Sin ninguna duda, doctor, está en crisis. Y me da miedo llevármelo a casa. Doctor temo las noches, cuando cierro la puerta de la calle. Doctor me aterra quedarme a solas con él...". No hay camas.

Mientras, nosotros, ajenos al asunto de las camas, nos debatimos entre la vida y la muerte, no sabiendo o importándonos muy poco si quedarnos o salir corriendo. Aterrados ante la noche de hoy y a que amanezca mañana. Viajando hacia el nunca jamás, hacia agudos, graves, llanos o esdrújulos, sintiendo un intenso frío aunque sólo lo sintamos nosotros mismos. No hay camas. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Alfonso Azagra Rey, Mª Jesús García Unzué, Antonio Ibiricu Monje, Javier Ignacio Úriz Huarte, Kepa Jalle Pellejero, Rosa Reclusa San Andrés, Irene Lacasia Iriarte, Ana Alzueta Rey, Eva León Sevilla y Lorenzo Obelar Bernal

Grupo de Ayuda Mutua de trastorno bipolar de Anasaps en apoyo al escrito "No hay camas"

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