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crítica > teatro

La función del teatro "la función por hacer"

por pedro zabalza - Miércoles, 2 de Junio de 2010 - Actualizado a las 07:33h

Autoría y dirección: Miguel del Arco y Aitor Tejada. Adaptación de Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello. Intérpretes: Israel Elejalde, Bárbara Lennie, Miriam Montilla, Manuela Paso, Raúl Prieto, Cristóbal Suárez. Lugar y fecha: Teatro Gayarre, 28 y 29/05/10. Público: lleno.

sucede a veces en teatro que una obra con la que nadie contaba se convierte en una de las sensaciones de la temporada. En un mundo en el que tanta importancia se da a los nombres conocidos, parece mentira que pase, pero pasa. Y cuando pasa, conviene no perderle la pista al título en cuestión, porque suele ser señal de que hay detrás un trabajo que aúna inteligencia, pasión y esfuerzo en cantidades nada despreciables. Puede que también algo de suerte, pero la suerte hay que buscarla. Y merecerla.

La tuvieron (y la merecieron) los creadores de La función por hacer, Miguel del Arco y Aitor Tejada, cuando les propusieron llevar lo que entonces era poco más que un proyecto entre amigos al Teatro Lara de Madrid para representarlo en el recibidor las medianoches de los fines de semana cobrando un porcentaje de la taquilla. Pese a estas peculiares condiciones, el montaje fue todo un éxito gracias a ese milagroso procedimiento que denominado boca a oreja. Así que de allí pasaron a la Villarroel de Barcelona, y de aquí de nuevo a Madrid, al Teatro Español, ascendiendo peldaños. Y ahora, de gira, gracias a lo cual tenemos ocasión de ver la obra en el Festival del Teatro Gayarre.

La función por hacer es una versión muy libre de Seis personajes en busca de autor, la obra maestra de Pirandello. Que sea una versión y no el texto original me parece uno más de los reflejos en ese juego de espejos que constituye La función por hacer, que es y no es a la vez Seis personajes… La esencia está, por supuesto. Y los personajes, que aquí no son seis, sino cuatro. Aunque sí son seis si contamos al actor y a la actriz cuya actuación se ve interrumpida por la extraña comitiva de entes buscando un autor que les dé sentido: actores interpretando a personajes actores frente a actores interpretando a personajes. En fin, las ideas de la obra de Pirandello son ya conocidas: esa mágica intersección entre el plano de la realidad y el de la ficción que sirve para preguntarse qué es el teatro y sobre cuál es su función, que no es sino la de comprender y hacer comprender la verdad a partir de la realidad. Si la realidad es más o menos verdad que la verdad representada es la paradoja que nos sirve Pirandello. Filosofía encerrada en una trama argumental defendida con pasión y grandes dosis de verdad.

La apuesta de La función por hacer está en llevar esa verdad a dos palmos del público, donde mejor puede apreciarse. Y aunque en el Gayarre sólo parte del respetable pudo seguir la función desde el escenario, nadie de los que la vio desde las primeras filas del patio de butacas habría podido seguramente sentirse ajeno al drama. El sexteto de actores está estupendo. Muy bien Miriam Montilla y Cristóbal Suárez, dando vida a la Actriz y al Actor respectivamente. Y extraordinarios los cuatro personajes: el sereno hermano mayor encarnado por Israel Elejalde, opuesto a la fogosidad del hermano menor (Raúl Prieto) forman el polo masculino de este cuarteto de emociones, cuya otra parte está constituida por Bárbara Lennie, quien presta cuerpo a la temperamental y apasionada Mujer, que encuentra a su vez su punto de equilibrio en la sensible Madre interpretada por Manuela Paso. Todos están magníficos, pero, cuando esta última interviene, uno siente que el drama se le agarra al pecho con más firmeza y más profundamente. Más de verdad.

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