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FIESTAS 2010 | CASCANTE

Mansos y duros "camponuevos"

El colombiano Santiago Naranjo fue corneado por el primer novillo, pero salió de la enfermería para estoquear al cuarto

manuel sagüés, texto y foto - Lunes, 20 de Septiembre de 2010 - Actualizado a las 04:15h

'Campanero', primer y muy astifino utrero de Camponuevo, corneó en la pierna derecha al novillero colombiano Santiago Naranjo.

'Campanero', primer y muy astifino utrero de Camponuevo, corneó en la pierna derecha al novillero colombiano Santiago Naranjo. (MANUEL SAGÜÉS)

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CASCANTE. El festejo taurino, último del serial de Cascante en el día del Cristo de la Columna, se saldó sin ningún trofeo y una cornada en la parte inferior del muslo derecho del colombiano Santiago Naranjo, novillero que había entrado en el cartel para sustituir al francés Patrick Oliver, lesionado en una mano.

La presentación de la novillada cirbonera de Camponuevo sorprendió por su trapío y, en especial, en lo muy astifino de sus defensas. Paradojas de la vida el que El Juli, propietario ahora del hierro navarro, mande tan ofensiva novillada a Cascante para que la maten noveles chavales y él, sin embargo, exija para sí mismo mermas en plazas de primerísima categoría. Entiéndase, por ejemplo, por Pamplona el pasado 14 de julio.

Naranjo recibió por delantales al primero, el novillo más chico del encierro, pero con dos puñales coronando su testa. Tras unos doblones iniciales, que el animal tomó con rectitud, en el primer cite en redondo vino la inesperada cornada que ilustra esta crónica. El chaval colombiano, con gallardía, quiso permanecer en el ruedo a pesar de la visible hemorragia, para pasaportar al utrero y retirarse a la enfermería tras escuchar una ovación. Naranjo salió cosido y con vendajes para matar al cuarto, un precioso castaño muy cuajado que, manso bravucón, aceptó tres tandas sobre la diestra acudiendo con fuerza y entrega. Mérito de Naranjo que no supo rubricar con la espada. Tenía en la mano una oreja bien merecida. Una pena.

Imanol Sánchez tuvo que lidiar a su primero y a su segundo (cuarto en chiqueros) de forma consecutiva. Los saludó con decisión y los banderilleó con solvencia, mejor a su segundo. Lote muy complicado, manso y con peligro, con el que se peleó con mayor voluntad y valor que oficio. Con su primero estuvo muy digno y escuchó aplausos.

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