Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
por jesús joaquín martínez viñas, Sociólogo - Miércoles, 26 de Enero de 2011 - Actualizado a las 05:13h
votos
comentarios
compartir (¿qué es esto?)
CAMBIAR de opinión es algo inherente a cualquier ser humano, existen circunstancias en las que estas variaciones vienen determinadas desde el exterior y por ello en algunos casos nos exponemos consciente o inconscientemente a una manipulación. En este sentido, los principios solidarios de cualquier orden, en numerosas ocasiones se vienen abajo o simplemente se cuestionan cuando las coyunturas en las que vivimos se ven afectadas paulatinamente por un ambiente de inestabilidad negativa. En los tiempos actuales se van desmoronando progresivamente una vez más las ideas que han sustentado un estado de bienestar real y efectivo, debido a las acciones de una cúpula económica radial que dirige nuestras vidas hasta cotas inimaginables.
Si al comienzo de la crisis parecía ser que teníamos muy claro quiénes habían sido los culpables de la misma, con el paso de los meses y en un tiempo record, las tornas han cambiado y los afectados directamente por la misma (los ciudadanos) se han convertido en los chivos expiatorios sobre los que se cargan todas las culpas. Multinacionales, entes financieros, especuladores... se apartaron en un principio sucintamente de la escena sin asumir directamente su culpa y esperaron para ir poco a poco estableciendo su plan prefijado. La regeneración y reestructuración del capitalismo más radical ha diseñado de nuevo un plan para seguir influyendo y dirigiendo por medio de una globalización si cabe más extrema.
Lejos de vivir todo esto como algo lejano y abstracto, vivimos cotidianamente nuestras historias de una forma totalmente determinada. Hubo un momento, justo en el surgimiento de esta situación en los que quizá románticamente tuvimos las bases o por lo menos la excusa para haber cambiado ciertas cosas. Los estados a través de un intervencionismo necesario y consecuente podrían haber tomado posiciones influyentes y haber hecho frente a una maquinaria mercantilista totalmente desbocada. Era una nueva oportunidad, la posibilidad de crear riqueza a todos los niveles, enmarcada en unos parámetros indudablemente capitalistas, pero bajo la supervisión en algunos determinados fundamentos por el poder y la influencia de unas articulaciones gubernamentales que hubieran protegido las garantías efectivas de la mayor parte de los habitantes.
Pero lejos de todo esto los distintos países se han vuelto a mostrar como verdaderos títeres desunidos, a los que les han marcado una vez más la dirección en cuanto a su funcionamiento socioeconómico, por medio de una actuación inversa y radical, ante el cual se han visto por falta de consenso e iniciativas como mera comparsa. El ámbito económico ha vuelto a triunfar, y toda la maquinaria manipuladora ha vuelto a tomar posiciones en esta carrera hacia adelante. Los estados de bienestar se tambalean, y los que antes eran señalados ahora se autoproclaman como los salvadores, y las víctimas aunque siguen siendo las mismas, en estos momentos se muestran atacadas y lo que es más importante un individualismo acentuado, supuestamente consumista, vuelve a implantarse en la mayor parte de las actuaciones.
Los ciudadanos, y hablo de su totalidad, se ven divididos, y un sálvese quien pueda es la norma a seguir
La fabricación se ha ido trasladando, desplazando hacia
otros países en vías de desarrollo
La izquierda se ve incomprensiblemente una vez más como algo retrógrado. Sus principios básicos son contradictoriamente perseguidos por un discurso conservador totalmente destructivo que hace que lo evidente en cuanto a principios básicos de libertad e igualdad se vean alterados. Los estados pierden su capacidad de gestionar mediante su iniciativa estas dificultades y siguen los mandatos del entramado ideológico más radical.
Todo se mira bajo una lupa extremista en donde el estado de bienestar quiere ser reducido a sus mínimas consecuencias. En donde todos los principios se ven cuestionados por improductivos e irrelevantes. En donde todos los derechos y deberes de los ciudadanos y los agentes sociales son considerados como un desacelerador de la economía.
Se ha caído una vez más en la trampa. De nuevo los ciudadanos, y hablo de su totalidad, se ven divididos y un sálvese quien pueda es la norma a seguir. Los estados tuvieron a su alcance la ocasión y las herramientas para reactivarse, para nutrirse de recursos económicos por los que a través de una gestión racional se hubiera estructurado un marco idóneo para el desarrollo. Pero lejos de todo esto, lo que se ha instaurado es un modelo de reestructuraciones, reformas y, lo que es más inquietante, una infinidad de recortes que se ciernen sobre nosotros, los cuales nos los quieren hacer ver como una necesidad imperiosa. Los medios y los fines estaban diseñados y eran efectivos, pero la falta de nitidez, la falta de perspectiva y, lo que es más importante, la imposibilidad de defenderse ha hecho que los inocentes sobre los que se ha cargado la crisis seamos cada uno de nosotros mismos.
Nuestra división ha hecho más fuertes a las multinacionales, a los especuladores y estos no sólo nos han quitado los medios de producción a los que nunca hemos tenido acceso, sino que también nos van quitando innumerables derechos y recursos que no se sabe muy bien qué consecuencias pueden tener, no aportando los recursos, ni las financiaciones para una verdadera reactivación equitativa.
La fabricación se ha ido trasladando, desplazando hacia otros países en vías de desarrollo, abaratando una globalización despiadada que sume en una pobreza totalmente relativa a todos esos trabajadores y a algunos estados. Pero el consumismo se encuentra en un punto muerto, la crisis interesada ha propiciado mucha incertidumbre. Producción y poder de consumo ya no encuentran un equilibrio adecuado. Y por otro lado, el establecer en países no democráticos los medios de producción como tan alegremente han hecho las multinacionales a través de los gobiernos es sumamente peligroso puesto que esos países pueden establecer nuevas formas de funcionamiento.
Una expansión capitalista que por medio de un desarrollo egoísta sin precedentes nos ha lanzado en caída libre a una forma de mercado en el que no se pueden conocer las consecuencias futuras de una globalización que puede trastocar los fundamentos básicos del funcionamiento de los países desarrollados.
Publicidad

Gracias por su comentario
¡Hecho!

Recibirás un e-mail para confirmar tu registro.
Enseguida te devolvemos a la página en la que estabas donde verás tu comentario publicado
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
La Federación de Ciclismo comunica a Contador una sanción para todo un año
El corredor de Pinto tiene 10 días para presentar alegaciones junto a su equipo de abogados. La resolución podría conocerse antes del 10 de febrero.
ENCUESTA: ¿Comparte la sanción de la RFEC?
Banca Cívica, la primera entidad de cajas con capacidad operativa para hacer nuevos clientes
Significa que el banco ya puede registrar clientes directamente y ofrecerles servicios financieros.
María José Ballarín y Luis Jordán, del Grupo Obras Especiales, reciben el Premio Empresario 2010
La antigua factoría Obenasa es producto de un proceso de actividad y crecimiento seguido en los últimos 20 años bajo la gestión de Jordán y Ballarín.
Leitza se convirtió en una improvisada pasarela de disfraces por la que desfilaron cientos de vecinos.
Miles de personas salen a la calle para protestar por las últimas detenciones
Reclaman la libertad de los arrestados por su presunta relación con Ekin y Askatasuna.
Jugará el sábado en el Labrit y carga contra el material, que considera "inadmisible".
La recogida neumática de basura llega el día 11 de febrero a más del 80% de la población del barrio.
Publicidad