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los problemas de fertilidad jesús zabaleta responsable de la unidad de reproducción asistida

"Todavía avergüenza admitir que se tiene un problema de fertilidad"

Este especialista anticipa un cambio de tendencia que puede dar un vuelco social: la vuelta a la maternidad a edades más tempranas. Zabaleta aconseja a las parejas tener "todos los hijos que quieran, pero antes de los 35 años" y alerta de que la congelación de óvulos aún no es exitosa

m. gonzález - Sábado, 30 de Abril de 2011 - Actualizado a las 05:25h

Zabaleta posa en una consulta.

Zabaleta posa en una consulta. (Foto: iban aguinaga)

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pamplona. ¿Han aumentado las consultas por problemas de fertilidad o es una sensación falsa?

Han aumentado un poco, pero no tanto como se cree y ello viene dado por dos circunstancias: por un lado, el envejecimiento de la población, determinante porque eleva el número de parejas estériles y el de fracaso de los tratamientos, ya que en nuestro medio habitualmente se pospone el primer embarazo hasta más allá de los 30 años e incluso de los 34, cuando la fertilidad natural máxima se da a los 23-24 años y baja en la mujer a partir de los 34-35, y, por otro, resulta raro ahora que una pareja con problemas de esterilidad no acuda al médico. Estas son las causas que explican el aumento de consultas porque las enfermedades que ocasionan la esterilidad no han variado.

¿Se ve este problema con más naturalidad ahora que antes?

Sigue habiendo vergüenza social para comentarlo con la familia o el entorno social, pero no para hacerlo con el médico. La mayoría de parejas no quiere reconocer que tiene problemas ni que los embarazos se han logrado con tratamientos. Es complicado que el proceso se vea tan natural como para que todo el mundo lo exteriorice como si se tratara de cualquier otro problema de salud. Aunque esto va cambiando, es un aspecto de una esfera tan íntima que resulta normal reservarlo para los más íntimos o el ámbito sanitario.

¿Continuará la tendencia a retrasarse la edad de la maternidad?

Esta tendencia ha sido progresiva hasta ahora, pero otros parámetros que van a la par están cambiando desde hace cinco o diez años: ha aumentado el número de hijos por pareja y disminuido el de las que no tienen ninguno. Hubo una generación entera, la que ahora tiene 50 años que, por la idea de la autorrealización laboral de la mujer fuera de casa, decidió no tener hijos o tener solo uno, pero ahora eso ha variado y es posible que demorar la maternidad hasta el extremo sea una tendencia que se está replanteando aunque hasta ahora no ha ocurrido.

¿Hay que invertir más en ayudas a la maternidad para ahorrar en tratamientos de fertilidad?

En el norte del Europa, donde ya pasaron en los 60 por un descenso de la maternidad, tienen ahora unos amparos sociales y económicos que permiten a las mujeres quedarse embarazadas cuando son jóvenes. La norma sencilla es que las parejas tengan todos los hijos que quieran pero antes de los 35 años. Esto les asegura una tasa de esterilidad menor, más eficacia de los tratamientos, menos tasa de abortos y malformaciones. Hace la reproducción más natural.

A las mujeres solteras y a las mayores de 40 años se les niega el acceso a las técnicas de fertilidad con financiación pública. A dos lesbianas les acaba de ocurrir en Asturias...

Hay que distinguir dos planos: el médico y el legal o social. Legalmente todas las mujeres tienen derecho al tratamiento y el hecho de que tengan pareja o no no es una circunstancia que la ley contemple. El problema se plantea a la hora de que el sistema público las asuma como pacientes. El navarro y la mayoría de los de España consideran que las mujeres sanas no tienen que recibir tratamientos de fertilidad, que eso cambie depende de dos cuestiones: que políticamente se decida así y que esa actitud política tenga respaldo social. En este sentido los médicos hacemos lo que nos mandan, pero donde sí tenemos algo que decir es en la cuestión de la edad. La Ley de Reproducción dice que para hacer un tratamiento es obligado que haya expectativas razonables de éxito. Hay que poner un límite de edad porque llega un momento en que la probabilidad de embarazo con un tratamiento o sin él es la misma y el límite aquí son 40 años porque la tasa de embarazo es muy pequeña.

Esta situación puede cambiar si se reconoce la maternidad y la paternidad como un derecho. ¿Cree que llegará usted a ver madres de alquiler en la sanidad pública en tal caso? Miguel Bosé ha recurrido a una...

Me parece improbable. Miguel Bosé lo ha logrado porque ha puesto muchísimo dinero sobre la mesa y alguien se lo ha llevado, es decir, ha habido un intercambio económico. En la sanidad pública esto no ocurre: el sistema público no puede ser el gestor de un intercambio económico entre una persona y una mujer que va a alquilar su útero. Además, en España no se puede hacer porque es ilegal, pero si se pudiera tendría que ser de forma gratuita y anónima, como la donación de óvulos y semen, y parece imposible que ninguna mujer se quede embarazada gratis para dar el bebé. Esto solo se hace en algunos estados de EEUU y por razones económicas.

Ha hecho mención a la donación de óvulos, que debe ser gratuita y anónima, ¿ha visto algún caso en la sanidad pública?

No, porque para hacerlo es necesario que una persona venga con su donante y entregue los óvulos a otra que, a su vez, venga con la suya para intercambiarlos. Esto en la práctica no se hace porque nadie encuentra donantes dispuestas a ello y si las encuentran es probable que no sean adecuadas. Genera tantos problemas que los interesados prefieren pagar y resolverlo en la sanidad privada.

Esto no ocurre con el semen.

No, porque el esperma está congelado en bancos y se compra. En cambio, no hay mercado donde se pueda comprar óvulos debido a que la técnica de congelación tiene aún una tasa de fracaso muy importante. La tasa de embarazo con óvulos frescos es de uno de cada tres y con los congelados es de la mitad.

Someterse a tratamiento resulta psicológicamente muy duro y puede acabar con una pareja. ¿Ha visto casos?

Por supuesto. Me han tocado parejas que han empezado un ciclo de fertilización y al mes se han separado, pero más frecuente es que parejas en lista de espera, que puede ser de dos años, se separen en ese tiempo o que una persona se haya vuelto a apuntar a la lista, pero con nueva pareja.

¿Por qué es tan duro?

Porque como decía antes la esterilidad es aún vergonzosa, como pueden serlo los problemas sexuales, también por el hecho de que desear un embarazo y no conseguirlo despierta una especie de cuadro ansioso y el fracaso es aún más impactante si se produce durante un tratamiento y, por último, porque enrarece las relaciones de pareja, cambia la vida sexual: al menos durante dos semanas cada mes sólo tienes relaciones cuando te dejan.

¿Es verdad que la ansiedad por tener un hijo puede impedirlo?

Eso es una mentira gordísima. Hay muchas mujeres que no se quedan embarazas y siempre hay una alma caritativa que les dice que es porque no están relajadas. Así, la madre además del disgusto se siente culpable. Hay parejas que tras años de intentarlo se quedan embarazadas porque la esterilidad casi nunca es absoluta, es decir, es cuestión de probabilidades y ocasiones, como jugar a las cartas. Estas parejas llevan malas cartas, pero les puede tocar.

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