Saltar al Contenido

¡SOS San Fermín!

Nerea Villafranca - Jueves, 14 de Julio de 2011 - Actualizado a las 05:19h

  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti

¡Qué desgracia la mía por lesionarme antes del encierro! Siempre había confiado en el buen funcionamiento de los servicios de emergencia, pero lamento decir que no ha sido así.

A las 6.30 de la mañana del 9 de julio, me lesioné el pie derecho y poco después varias personas que estaban conmigo llamaron al 112, porque no podía moverme, recibiendo, como respuesta, que antes del encierro sólo se atendían urgencias vitales (comas etílicos y otras intoxicaciones). Ahí empezaba mi agonía. Sentada en las escaleras en el principio de la calle Mañueta, esperé a que terminase el encierro, y volví a llamar, porque el dolor me paralizaba. Una de las veces llamó conmigo un policía municipal de Donostia que les anticipó que podía tener una fractura, y la respuesta de los servicios de emergencia fue que no tenían ambulancias disponibles.

Ellos fueron condescendientes conmigo, me llamaron y me conocían, como la chica del esguince. Me pidieron que fuera andando o que alguien me transportara, desde el lugar que me encontraba (calle de la Mañueta) hasta el antiguo centro de Solchaga. Tuve que depender de la caridad de tres chicos que me llevaron en brazos, hasta que encontraron un carrito de un supermercado, y me transportaron en él, como si fuera un saco de patatas. A las 9.30, llegué al centro de salud, del cual salí con el diagnóstico y la radiografía bajo el brazo, indicándome que fuese al Hospital de Navarra, porque tenía una fractura en el pie. El medio de transporte seguía siendo el carrito. Tres horas después, me escayolaban la pierna. Obviando el dolor físico, lo peor de todo fue la sensación de sentirme como una basura. Durante horas, preferí no ser de aquí o estar corriendo el encierro o hacer las típicas salvajadas que hacen muchos turistas cuando vienen a Pamplona. Nunca me he sentido tan abandonada, tirada en la calle, como si fuera un desecho humano.

Es indignante y humillante vivir en tu propia piel cómo en San Fermín, todos, incluso los servicios de emergencia, te consideran irrelevante. Cuando recuerdo lo sucedido, sólo siento angustia, nervios y mucha impotencia. Muchas gracias por nada.

votos comentarios
  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti

Herramientas de Contenido

Cargando comentarios...

Gracias por su comentario

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Últimas Noticias Multimedia

Publicidad

Publicidad