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SE EXTENDERÁ A TODOS LOS CENTROS

Un programa piloto logra frenar el avance de la obesidad entre alumnos de Primaria en Navarra

la campaña, realizada durante seis años, reduce el exceso de peso en un 11,8% de los casos

El centro de Estudios y Medicina del Deporte prevé extender a todos los centros el plan, que eleva el ejercicio y mejora la dieta

m. gonzález - Domingo, 27 de Noviembre de 2011 - Actualizado a las 05:11h

Cecilia Gómez, de la empresa Bikoa, y Javier Ibáñez, responsables del programa.

Cecilia Gómez, de la empresa Bikoa, y Javier Ibáñez, responsables del programa. (O. Montero)

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pamplona. El problema de exceso de peso en la infancia se puede solucionar o al menos reducir. Así lo prueba un estudio piloto puesto en marcha en Navarra por el Centro de Estudios, Investigación y Medicina del Deporte que, tras ser aplicado durante seis años en cuatro colegios navarros, ha concluido con una reducción del 11,8% del exceso de peso entre los 200 niños y niñas participantes. El programa Juega, come y diviértete con Tranqui, que arrancó en 2005-06 cuando los alumnos participantes comenzaban 1º de Primaria, con 6-7 años, y finalizó este año, cuando terminaron el ciclo en 6º curso, con 11-12 años, ha elevado el porcentaje de estudiantes con peso normal en un 12,2%, lo que supone que más de ocho de cada diez se encuentran ahora en el peso que les corresponde.

"Las nuevas generaciones vienen con más sobrepeso y obesidad porque su dieta cada vez es más calórica y su estilo de vida, más sedentario. Si no ponemos freno a esta tendencia vamos a alcanzar los índices de obesidad de países como EEUU o México, que son tremendos", advierte Javier Ibáñez Santos, responsable de la Unidad de Investigación del Centro de Estudios, Investigación y Medicina del Deporte, que depende del Instituto Navarro del Deporte y la Actividad Física. Este organismo ha sido en el encargado de ejecutar el exitoso programa en el Colegio Público Iturrama, el Colegio Público Lorenzo Goicoa de Villava, el Colegio San Ignacio y el Liceo de Monjardín, aunque otros centros navarros han tomado parte de forma anual hasta sumar la cifra de 1.500 niños participantes.

La razón que motivó a sus responsables a impulsar el proyecto, que tiene como centro al niño pero implica a su entorno, es decir a la familia y los centros escolares, es el considerable aumento de la obesidad infantil en la Comunidad Foral, donde el 30% de los menores de 15 años presenta exceso de peso. "Había que empezar a hacer algo porque este problema no solo va a suponer una carga tremenda para la sanidad navarra sino también un problema de salud para la población en general", explica Ibáñez.

Tras lograr convencer a cuatro colegios, lo que no resultó fácil - "hay que tener en cuenta que el proyecto comenzó hace seis años, cuando no se hablaba tanto de la obesidad infantil", apunta la responsable de la campaña, Cecilia Gómez Vides, grado en Nutrición Humana y Dietética-, los responsables realizaron una encuesta para conocer la realidad de la dieta infantil y de la práctica de ejercicio entre el alumnado de Primaria. La primera conclusión fue clara: muchos de ellos ingerían más calorías de las que quemaban, lo que se traducía en sobrepeso en el 21% de los casos y en obesidad, en el 7,2%. La segunda, no era menos incontestable: la alimentación saludable es una asignatura pendiente en la etapa de Educación Primaria.

Tras un análisis de los menús, constataron que los niños cada vez comen menos verdura o fruta, y que aumenta el consumo de comida precocinada y grasa, lo que facilita que los porcentajes de obesidad crezcan descontroladamente a estas edades. A ella colabora la reducción de la actividad física, que debería ser en el caso de los niños, según aconseja Ibáñez, de una hora diaria: media en el colegio y media fuera de él.

¿Cuáles son los riesgos y consecuencias de esta situación? Está científicamente comprobado que el sedentarismo es un importante factor de riesgo para el desarrollo de numerosas enfermedades, como la obesidad. En cambio, una vida física activa repercute positivamente a nivel físico, psicológico y en la salud en general. Además, durante la niñez comienzan a gestarse muchas enfermedades que afectan, por ejemplo, al corazón, la enfermedad coronaria, o al metabolismo, la diabetes tipo II. En Navarra, uno de cada cuatro niños presenta algún factor de riesgo de enfermedad coronaria, el más frecuente, el colesterol elevado, la hipertensión arterial y la obesidad. Si hablamos de la diabetes, la situación tampoco es muy favorable, ya aunque la edad normal de desarrollo es alrededor de los 40 años, el incremento de los índices de obesidad infantil, el 8,4% en los menores de 15 años en Navarra, ha hecho que se empiece a manifestar en edades muy tempranas, durante la adolescencia.

La obesidad también puede estar asociada con algunos desórdenes psicológicos en niños. "A menudo es frecuente encontrar niños con sobrepeso y alteraciones relacionadas con una autoimagen y autoestima negativas, depresiones, alteraciones del sueño, tristeza, bajos resultados escolares e introversión, que a la larga puede ir acompañada de marginación y rechazo social", comenta Ibáñez.

Tras este primer análisis, los impulsores del proyecto se pusieron en contacto con las empresas de catering que atendían a los centros participantes y revisaron los menús de tal forma que redujeran los rebozados y empanados, así como la comida precocinada (croquetas, empanadillas...), también que introdujeran salsas menos calóricas. "Costó, hubo un centro en el que había días en que toda la comida iba a basura, pero finalmente los niños la aceptaron", recuerda Gómez. "El reto ahora en este capítulo es conseguir cada vez más salsas de verduras, más variedad de guarniciones y la introducción de nuevas verduras, pero poco a poco vamos logrando cambios", añade.

A la vez, los expertos dotaron al profesorado de guías con información sobre alimentación y ejercicio. "En la parte final había unidades didácticas para trabajar con el alumno", comenta la dietista-nutricionista. Y para los niños, el material consistía en cuentos adaptados a cada ciclo con una parte destinada a los padres. A las familias se les brindaron charlas sobre alimentación saludable y ejercicio físico -"no había gran asistencia, posiblemente por incompatibilidad de horarios, admiten ambos, pero se remitía a los hogares un resumen-. Asimismo, se ofrecieron a los padres propuestas de almuerzos y cenas para facilitarles su labor y asegurar el seguimiento de las recomendaciones, por ejemplo la reducción de la bollería, los refrescos y los zumos envasados. En cuanto al ejercicio físico, "hay colegios que incluso han querido recuperar juegos de antaño más activos: la cuerda, el bote-bote, etc", dice Ibáñez.

La conclusión no puede ser más positiva: "En los colegios que se ha intervenido, el niño recibe el mensaje y con los años evoluciona de forma provechosa", se felicita Gómez.

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