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Editorial

La larga sombra del franquismo

El informe sobre el Valle de los Caídos no afronta la gran deuda que tiene el Estado español con los miles de represaliados republicanos; 36 años después, aún está lejos que exista una lectura consensuada sobre la guerra

Domingo, 4 de Diciembre de 2011 - Actualizado a las 05:11h

A ningún sector de la sociedad se le escapa la dificultad que conlleva gestionar una salida justa, democrática y reparadora a un espacio simbólicamente tan marcado como es el Valle de los Caídos, representación megalómana de una visión determinada de la Guerra Civil con la que se pretendía perpetuar la mirada de los vencedores. Llama la atención que el Gobierno de Zapatero haya hecho públicas las conclusiones de una comisión de expertos cuando apenas faltan días para que abandone el poder y ha tenido tiempo suficiente para abordarlo desde que se aprobara la Ley de Memoria Histórica en 2007. Máxime cuando, tras meses de debate, una de las principales recomendaciones del grupo ha sido el traslado de los restos del dictador, una exigencia largamente demandada por las víctimas del franquismo. Y es ahora, cuando a Rajoy le faltan semanas para llegar a La Moncloa y la crisis económica atenaza cualquier iniciativa pública, cuando el PSOE emplaza al PP la pelota de resolver una exhumación y una reforma completa del espacio que costaría 13 millones de euros. Es difícil imaginar que el partido de Rajoy vaya a liderar este asunto, o que la Iglesia quiera verse involucrada en un proceso de "relectura" del Valle de los Caídos, dado que ambos tendrían que realizar una reflexión previa sobre el papel que ejerció esa base social de la que se sustentan durante el franquismo. Ya lo dijo bien claro el portavoz popular Esteban González Pons: "lo que le importa a los españoles es el paro, no Franco". O también lo que sigue: "el PP no pondrá encima de la mesa temas complejos, conflictivos y que dividen". Da la casualidad de que es el mismo temor que transmitieron algunos autores del informe al señalar que con el traslado de los restos de Franco, la sociedad podría "dividirse y tensionarse". Es lamentable y dice poco de la madurez democrática de una sociedad que, 36 años después de haber muerto Franco, no haya podido consensuar una lectura sobre la Guerra Civil, que no fue un enfrentamiento entre hermanos sino una contienda originada por un golpe militar. Y eso tan básico sigue condicionando hoy cualquier solución sobre el Valle de los Caídos, donde está enterrado el dictador debajo de una lápida pero también otras 33.000 personas más (entre ellos, una cifra indeterminada de navarros), la gran mayoría represaliados y presos republicanos que trabajaron como esclavos en la construcción de esta ignominia.

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