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principales puntos de la Plataforma de Durban

La cumbre de Durban 'salva los muebles' con un acuerdo in extremis para seguir negociando

fija el calendario para un pacto sobre recorte de emisiones que incluye a eeuu, india y china

Acuerda una prorroga del Protocolo de Kioto y se compromete a tener en 2015 un instrumento legal que limite la contaminación

efe/e.p. - Lunes, 12 de Diciembre de 2011 - Actualizado a las 05:13h

Durban: acuerdo en cumbre sobre clima Reproducir

La ministra de Relaciones Exteriores sudafricana, Maite Knoana-Mashabane, habla con la prensa durante la cumbre de Durban

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La cumbre de Durban (Sudáfrica) (COP17) salvó ayer los muebles, pero no el planeta, y alcanzó in extremis un acuerdo sobre cambio climático que fija la hoja de ruta para un pacto global sobre recorte de emisiones, aunque postergó las medidas necesarias para combatir el calentamiento del planeta.

Durban. El acuerdo se produjo tras maratonianas negociaciones de representantes de más de 190 países que prolongaron la conferencia en 36 horas y fue recibido con alivio después de que las diferencias entre la Unión Europea (UE), EEUU, China y la India estuvieran a punto de hacer descarrilar el proceso.

La UE logró imponer su órdago a las potencias emergentes (China e India) y a EEUU para alcanzar un acuerdo global que incluye a los países más contaminantes.

La cumbre acordó que negociará para tener en 2015 un protocolo, un instrumento legal o un resultado acordado con fuerza legal que limite las emisiones de todos los países a partir de 2020. Este acuerdo es lo mejor que pudo arrancar la UE y permite seguir la negociación en la próxima cumbre, en Catar en 2012, a la vez que sienta en la mesa a todos los grandes emisores.

Para sumarse a un segundo periodo del Protocolo de Kioto, que expira dentro de un año y que ahora se prolongará hasta 2017 o 2020, la UE exigía que saliera de Durban este calendario para un nuevo tratado en el que estuvieran Estados Unidos, China e India.

Rusia, Japón y Canadá han decidido no formar parte del segundo periodo de compromiso del único tratado vigente sobre reducción de emisiones, que obliga sólo a las naciones industrializadas, excepto a EEUU, que no firmó el Protocolo. Al final, en el segundo periodo, Kioto solo controlará el 15% de las emisiones. El resto de países se mantendrá con los compromisos voluntarios del año pasado en Cancún y que, según la ONU, no llegan para estabilizar el calentamiento.

Mientras los más optimistas consideran un triunfo que en las negociaciones participen EEUU, China, India, la UE y Brasil, que concentran más del 85% de las emisiones de gases de efecto invernadero, los más pesimistas, sin embargo, ven en Durban un reflejo de la cumbre de Bali de 2007, en la que ya se pactó una hoja de ruta para tener un acuerdo en 2009 y luego fracasó.

ecologistas Las conclusiones de la cumbre no lograron satisfacer a todo el mundo. La ONG ecologista Oxfam/Intermon advirtió de que "la falta de un acuerdo ambicioso tendrá dolorosas consecuencias para los pobres del mundo entero. Un aumento de temperaturas de 4 grados centígrados puede suponer la destrucción total para los pobres agricultores que sufrirán más hambre y pobreza". Según los científicos, los recortes de emisiones actuales no impedirán que la Tierra se caliente a finales de siglo por encima de los 2 grados centígrados considerados peligrosos y sería necesario recortar en un 50% los gases de efecto invernadero para 2050.

Greenpeace describió la cumbre como un "fracaso" y aseguró que los gobiernos participantes deberían "sentirse avergonzados porque han elegido escuchar a los contaminadores por encima de la gente".

Ecologistas en Acción mostró su decepción por el "flagrante" retraso de reducciones de emisiones para frenar el cambio climático y lamentó que Durban "someta los principios de justicia y los derechos humanos a los intereses económicos y comerciales dominantes".

La secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, discrepó de las críticas de los grupos ecologistas y destacó que Durban había conseguido que Kioto "siga vivo" y un compromiso de todos los países a converger en un único acuerdo, dos logros por los que hace un mes "nadie daba un duro".

l Protocolo de Kioto. El primer periodo de compromisos del Protocolo de Kioto, único instrumento legalmente vinculante hasta la fecha para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, expira el 31 de diciembre de 2012. La cumbre logra la firma de un segundo plazo de este tratado, que se aplica a los países desarrollados, a excepción de EEUU, que no firmó el Protocolo. Durban fija la fecha de inicio del segundo periodo de compromiso para 2013, con lo que se evita un vacío en la lucha contra el cambio climático, pero deja para posteriores reuniones su fecha de finalización, 2017 o 2020. Canadá, Japón y Rusia, que ya anunciaron su intención de no renovar Kioto, se caen del segundo periodo de compromisos. El aumento de objetivos de reducción de emisiones que deben realizar los países desarrollados se posterga hasta el 21 de junio de 2012, y serán evaluados en la COP18 de Catar.

l Hoja de ruta. La COP17 logra poner en marcha una hoja de ruta, propuesta por la UE, para la adopción de un nuevo acuerdo global vinculante de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, aplicable a todos los países, al contrario que Kioto, que sólo incluye a los Estados desarrollados. Tras un pacto entre la India, reticente a asumir compromisos vinculantes, y la UE, el documento final acuerda empezar las negociaciones para adoptar, en 2015, un "resultado con fuerza legal" para todos los países. La ambigüedad del término traslada a posteriores cumbres la verdadera negociación, que consistirá en establecer exactamente el marco legal y las obligaciones a las que se someterán los países que lo ratifiquen. El nuevo acuerdo global deberá estar listo antes de 2020, periodo en que finalizan los compromisos voluntarios de recortes efectuados por los Estados en la cumbre de Cancún (COP17) de 2010.

l Fondo Verde para el Clima. El Fondo Verde para el Clima (FDV) es una bolsa de dinero de 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020, aportada por los países ricos para ayudar a las economías en desarrollo a financiar acciones para reducir sus emisiones y combatir las consecuencias del cambio climático. La cumbre de Durban aprueba los mecanismos de funcionamiento del fondo y su capitalización.

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