Saltar al Contenido

Mesa de redacción

El otro Fraga

por joseba santamaria - Martes, 17 de Enero de 2012 - Actualizado a las 05:09h

qUIZÁ tenga una lógica antropológica la costumbre social de ensalzar las virtudes de los difuntos y correr un tupido velo sobre sus defectos. Esta realidad corporativa, cuando se refiere a la política, alcanza los límites del ridículo incluso entre quienes hasta ese momento habían fustigado al muerto con poca piedad. Resulta imposible de creer que la vida y obra de Fraga se reduzca a los panegíricos publicados. Apenas notas críticas en los grandes medios de comunicación. Por supuesto, informaciones y opiniones en las que se minimizan las referencias objetivas a su papel en la terrible dictadura franquista, en la censura informativa y en la represión del tardofranquismo desde su participación política en los años 70 como ministro de Gobernación en el Gobierno de aquel otro gran demócrata que fue Arias Navarro, en casos como el asesinato el 9 de mayo de 1976 en Montejurra de dos militantes carlistas de Estella y Santander, Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez, por terroristas de derechas. O en el asesinato de cinco trabajadores en Vitoria el 3 de marzo de 1976 tras una carga de la Policía franquista. Fraga nunca se ha arrepentido de su pasado franquista y represor, ni ha pedido perdón por su participación en un régimen que asesinó, encarceló, exilió y persiguió a miles de ciudadanos durante 40 años. Nunca dejó de reivindicar a Franco y se apuntó a las tesis revisionistas de la prensa derechista que en los últimos años tratan de edulcorar la larga noche de la dictadura para contentar a quienes vivieron cómodamente como afectos al régimen y que estos días todavía rezuman un nostálgico y preocupante neofranquismo.

votos comentarios

(?)

Herramientas de Contenido

Publicidad

Cargando comentarios...

Gracias por su comentario

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad