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Mesa de redacción

Testimonios del terror

por joseba santamaria - Viernes, 3 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:08h

hA tenido que ser una denuncia del presunto sindicato Manos Limpias -en realidad, un grupúsculo de ultraderecha que ha contado con la complicidad de sectores judiciales para su actividad- contra Garzón por investigar los crímenes de la dictadura franquista la que ha permitido, 37 años después de la muerte de Franco, a las víctimas de aquel régimen exponer sus testimonios ante un juez. Que Garzón fuera o no competente para investigar esa negra época -que la derecha política y mediática sigue empeñada en edulcorar con su campaña revisionista- es una parte de ese juicio. La otra afecta a las personas víctimas de aquella salvaje represión empeñada en imponer el terror a toda costa. Ahí está como documento histórico de la verdadera intención de aquella conspiración y de sus principales ejecutores el bando que emitió Mola desde Pamplona animando a extender el terror por los medios que fuera. En Navarra, la orden se cumplió a rajatabla: en unas semanas, más de 3.200 personas fueron asesinadas y hechas desaparecer sin juicio e impunemente en una zona en la que ni hubo frente de guerra. Los restos de Mola, un genocida que no tuvo reparo en hacer públicas sus intenciones, permanecen enterrados en un mausoleo levantado en su memoria y en la de otros asesinos parecidos a él, ubicado en una plaza que lleva el nombre de Rodezno, el ministro franquista que más órdenes de muerte firmó de su puño y letra. Sería impensable desvergüenzas así en Alemania o Argentina o Camboya, por ejemplo. Pero UPN y PP votaron el lunes de nuevo en contra de investigar los crímenes del franquismo. Sus testimonios aún hoy estremecen.

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