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Geógrafo y técnico de Ordenación Territorial, por dámaso munárriz guezala - Lunes, 19 de Noviembre de 2012 - Actualizado a las 05:09h
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ESTOS días me ha surgido la posibilidad de escribir sobre cine y territorio aprovechando el tirón de la película Lo imposible, que copa las salas de cine de todo el país, con el fin de extraer algunas conclusiones sobre la ordenación territorial como disciplina y su aplicación en el espacio geográfico, en las relaciones sociales, e incluso en los sentimientos y la propia idiosincrasia humana; es decir, en la construcción de territorio.
Y después de ver la película, a uno le asalta una gran duda, porque la película es un repertorio impresionante de sentimientos y de relaciones humanas, pero no de relaciones entre el ser humano y la naturaleza desatada. En este sentido, Lo imposible no construye ni describe paisajes, ni tampoco catástrofes naturales. Estas están de fondo, un fondo que también podría haber sido una excursión de montaña o una tarde de domingo.
Me habían pedido opinar sobre la relación entre catástrofes naturales, la prevención, los equipamientos…, sobre cómo se construyen paisajes catastróficos o, en su lado positivo, cómo construir un paisaje seguro, cómo conjugar la intervención de factores naturales y el efecto de la actuación humana.
Por este motivo fui predispuesto a ver una película de amplios planos y panorámicas cargadas de efectos espectaculares. Todo lo contrario. Movimientos rápidos, planos cortos (salvo alguna panorámica de los efectos devastadores del tsunami), detalles, muchos detalles e intensidad narrativa.
Ahora no se trata tampoco de escribir exclusivamente sobre catástrofes naturales con la excusa de la película. Tampoco es posible. La película no habla de catástrofes naturales. Y con ese material tampoco podía hablar de paisajes catastróficos ni de lo importante que es atender a la naturaleza en la ordenación del territorio y el urbanismo. ¿O sí? Porque de forma recalcitrante nos empeñamos en construir donde periódicamente hay inundaciones, sobre una falla o donde existen desprendimientos. Recordemos cómo hace unos meses pudimos ver desplazarse por una ladera a un pueblo italiano completo.
'Lo imposible' no construye ni describe paisajes, ni tampoco catástrofes naturales. Estas están de fondo
En el caso de la película no hay ni instituciones, ni servicios, ni formación... solo personas afectadas
No hablamos de catástrofes imposibles de prever. Incluso algunos terremotos o tsunamis, aunque no previstos a ciencia cierta, sí nos permiten tomar medidas preventivas y constructivas para minimizar sus efectos y mitigar sus consecuencias materiales y humanas, de la misma forma que la Administración debe impedir y prohibir que se construya recurrentemente en zonas inundables o de riesgo.
No se trata tampoco de incrementar trámites administrativos o tediosas investigaciones para no dejar hacer nada, mientras escucho que a seis geólogos italianos les condenan a la cárcel por no prever el terremoto de L'Aquila (Italia). También podemos encontrar el fenómeno de "lo más importante ahora es aprovechar el empleo que ha generado" o "no digas nada, porque, si no, se incrementan las tasas de licencia o la prima del seguro será inviable". Por cierto, y dicho sea de paso, creo que las compañías de seguros son unos agentes muy poco utilizados para la gestión de esos paisajes de catástrofe.
Cuando decimos que las catástrofes y emergencias son previsibles, decimos, además, que para algunos especialistas (arquitectos, geólogos, ingenieros o geógrafos) su experiencia y conocimiento les permiten observar el paisaje y prever que aquella construcción se derrumbará ladera abajo, que aquel polígono se inundará o que aquel equipamiento construido sobre una falla caerá al mínimo movimiento telúrico. Y a todo ello le podemos denominar construcción de un paisaje seguro.
La película nos muestra una débil preparación de una sociedad y un país para las catástrofes y poca previsión para las emergencias. No se trata solo de sistemas de prealerta o avisos, en este caso, de tsunamis. Y nos permite deducir lo importante que es para una sociedad, constituida conjuntamente por una población y unas instituciones, disponer de un sistema de emergencias y atención sanitaria.
La ciudadanía debe conocer los riesgos que le rodean, los efectos que pueden tener una emergencia o el propio entorno natural. Y prepararse para ello. Y la Administración debe dotarse de mecanismos de prevención y emergencia. Así se construye un paisaje seguro. Un paisaje que responda, como establece la Convención Europea del Paisaje (Florencia, 2000), al deseo de afrontar, de manera global y frontal, la cuestión de la calidad de los lugares donde vive la población, reconocida como condición esencial para el bienestar individual y social, para un desarrollo sostenible y como un recurso que favorece la actividad económica. En el caso de la película no hay ni instituciones, ni servicios, ni formación… solo personas afectadas.
Estas y otras reflexiones queremos poner sobre la mesa en las jornadas que el Ateneo Navarro ha organizado sobre Catástrofes y emergencias: construcción de un paisaje seguro. Queremos saber qué necesitan las personas ante una situación de emergencia, cómo perciben la naturaleza y cómo contribuir a construir un paisaje seguro. Porque, visto lo visto, Lo imposible es que en una catástrofe como la que narra la película sobrevivieran nada menos que los cinco miembros de la familia.
Gracias por su comentario
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