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“Va por Iruña”

Fue un inicio de fiestas especial, ya que además de la presencia de la ikurriña tras años de ostracismo, en el interior del Ayuntamiento estaban representados colectivos sociales que hasta ahora no gozaban de las atenciones públicas

Un reportaje de A. Ibarra/K. García/E. Urabayen/A. Rodríguez. Fotografía Patxi Cascante/Unai Beroiz - Martes, 7 de Julio de 2015 - Actualizado a las 06:24h

Jesús Aristu, de La Veleta, sonríe ante el espectáculo que se abre ante sus ojos, con Asiron cogiéndole del hombro.

Jesús Aristu, de La Veleta, sonríe ante el espectáculo que se abre ante sus ojos, con Asiron cogiéndole del hombro. (PATXI CASCANTE/UNAI BEROIZ)

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Faltaban un par de minutos para el lanzamiento cuando los protagonistas fueron llamados a la puerta del balcón consistorial. Estaban los dos encargados de prender la mecha del cohete, el alcalde Joseba Asiron, un funcionario municipal encargado de organizar el acto y los responsables de la pólvora. El sonido desde la calle llegaba a un volumen brutal. La fiesta estaba ansiosa por llegar y el ruido era su forma de demostrarlo.

Quedaba menos de un minuto cuando se abrió el ventanal. Un rugido de sonidos y un océano uniforme de pañuelos rojo emergieron desde el fondo de la plaza Consistorial a la espera de que el cohete alcanzara el cielo despejado de la ciudad. Javier Aranegui, miembro del Orfeón Pamplonés, aprovechó el aluvión se sensaciones para cuchichear a Chantal Estrade, la representante de los descendientes de la peña La Veleta, los últimos detalles sobre el lanzamiento del chupinazo poco antes de salir al balcón consistorial. Entonces, cuando el joven se dirigía a lanzar el chupinazo, se giró, miró al alcalde y comentó en voz alta: “Va por Iruña”.

Puede que el detalle pasara desapercibido, pero simbolizó a la perfección el cambio tan sustancial que ayer se pudo comprobar en los salones del Ayuntamiento, donde el protagonista recayó en los ciudadanos normales y en los colectivos sociales cuyos representantes vinieron a ocupar el espacio que antes se reservaban a otros con más privilegios que el resto. Ayer se pudieron ver pegatinas contra los desahucias, por la renta básica, contra los ataques sexistas y una bandera griega, toda una declaración de intenciones de los nuevos aires municipales.

Entre los colectivos invitados ayer al acto se encontraban los organizadores del chupinazo popular para la Veleta, Autobús de la Memoria y la Federación de Peñas de Pamplona.

De la asociación de fusilados de Navarra se encontraba Eneko y Javier Arteta, Olga Alzaga, Jokin de Carlos y Josefina Lamberto. El abuelo de los hermanos Arteta fue hermano de Honorino Arteta, fundador de la Veleta y abuelo de Chantal Estrada, que logró escapar milagrosamente al cruel y masivo fusilamiento de Valcaldera (Bardenas) donde fueron asesinados 51 navarros. Jesús Equiza compartió buenos momentos con sus camaradas. “Siempre he disfrutado mucho de las fiestas, he corrido el encierro y fui fundador de la peña Imoztarra”, relataba. “Aquellos años fueron muy duros”, admite a sus 86 años, “y por eso mismo yo siempre he votado izquierdas, y este año he apostado por Asiron porque el cambio era necesario. UPN ha querido marginar a los que hemos sido vascos de toda la vida”, relató.

Del colectivo de peñas acudieron el presidente de la federación Mikel Donlo y Endika Lacuey, así como David Castillo de la peña San Fermín. Tampoco faltaron Miren Aristu y A. Aldaia de Gora Iruñea.

La Red Navarra de Lucha contra la Pobreza también tuvo presencia encabezada por su presidenta Lydia Almirantearena, junto al responsable de Anafe Eduardo Jiménez, Jofre Burgos de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, Beatriz Villahizán de Sos Racismo o Patricia Ruiz de Médicos del Mundo.

El sector de la discapacidad también estuvo representado por Javier Miranda, del Cormin, Mari Luz Sanz, presidenta, y el vicepresidente Manuel Arellano. Miranda reconocía que era la primera vez que eran invitados al acto. Gustavo Muñoz, del París 365, fue el encargado de coordinar el cóctel servido tras el chupinazo y que fue preparado por alumnos de la escuela de hostelería que regenta la fundación Gizakia Herritar y del comedor solidario. A la cita también acudió su mujer Eliana Alemán, gerente de la fundación.

En representación del Orfeón, junto a Javier Aranegui, estuvo presente el que fuera director durante 27 años, José Antonio Huarte. “Como parte del Orfeón y como abuelo voy a vivir los Sanfermines con mucha ilusión. Aquí tenemos una gran tradición por cantar, el homenaje a los 150 años supone un orgullo porque los viejos tiempos traen nuevas oportunidades, y la agrupación coral tiene mucho futuro”, relató.

Una de las personas más felices ayer fue Jesús Aristu, protagonista del chupinazo y de una parte de la historia de la ciudad. Llegó acompañado de sus dos hijos, Juan Jesús y Fermín, tras haberse levantado de la cama un poco raro, pero dispuesto a retener en su retina cada instante del día. “Para alguien tan sanferminero como yo, que no se ha perdido nunca estas fiestas, es muy especial vivir el chupinazo desde este lugar”. Más acostumbrados a estos jaleos sociales están los miembros de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, Patxi Laborda y Fermín Cariñena, a quien les aguardan unos días repletos de actividad matutina con las familias. También se pudo ver a los rectores Alfonso Carlosena (UPNA) y Alfonso Sánchez-Tabernero (UN) y a la vicerrectora de la UPNA, Cristina Bayona.

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