Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

segundo encierro | la crónica

Nobles y hermanados 'joselitos'

Agrupado sprint de los toros debutantes en Pamplona de la Ganadería de El Tajo y de La Reina, con peligro al entrar a la plaza tras caer varios mozos en el callejón - Un mozo herido por asta con doble puntazo

Kepa García - Miércoles, 8 de Julio de 2015 - Actualizado a las 06:10h

La Curva. Del Tajo y de la Reina. 8 de julio de 2015 VER VÍDEO Reproducir img

La ganadería del exmatador Joselito ha atravesado la plaza del Ayuntamiento y la calle Mercaderes sin incidentes hasta llegar a la curva de la calle Estafeta, en la que un astado castaño ha resbalado y caído al suelo

Galería Noticia

pamplona - No poseen el glamour de sus hermanos de sangre noble ni queda demasiado sitio en la fiesta para ellos. Lo tienen asumido. Sirven de acompañamiento necesario para los verdaderos protagonistas del encierro, a quienes deben conducir sumisamente por un recorrido hostil entre las abarrotadas y bulliciosas calles de Pamplona; y también son utilizados como remedio de emergencia, el último recurso disponible cuando la carrera se desquicia y los morlacos de turno necesitan a su lado de alguien que les conduzca por la senda correcta.  Trasladado a la enfermería de la Plaza un australiano con dos puntazos en el muslo y la ingle tras ser embestido por un manso.

Solo entonces obtienen los cabestros el reconocimiento que se merecen, aunque los pastores y los que viven el encierro desde dentro saben bien de su importancia, como se ha podido comprobar en los dos primeros encierros de esos Sanfermines, en los que su comportamiento ha resultado excelente. En el primero demostraron poderío para aguantar el ritmo vertiginoso de los jandilllas y oficio cuando la carrera se puso peligrosa con la manada desperdigada por la calle Estafeta; y ayer, con la novata ganadería El Tajo y la Reina, se comportaron como los expertos veteranos que son, arropando a los morlacos por todo el recorrido, protegiéndolos y aislándoles de los intentos desesperados de los corredores por hacerse un hueco cerca de ellos.

Por detrás la carrera fue algo diferente. Uno de esos mansos berrendos, de nombre Engatillado, quiso convertirse por unos instantes en el animal que no le dejaron ser y se puso a hacer la guerra por su cuenta, sacando desde sus entrañas ese instinto taurino que no pudieron arrancarle del todo nada más nacer.

Ya se vio desde la salida de los corrales que algo no iba bien con él, porque enseguida perdió el contacto con sus hermanos y llegó al final de la cuesta de Santo Domingo con una separación de varios metros. Pero las verdades intenciones que escondía quedaron al descubierto en la plaza Consistorial, cuando en vez de seguir el ritmo vertiginoso de la manada optó por darse la vuelta y emprender el camino de regreso, bajando la misma cuesta por la que pocos antes había ascendido junto a los morlacos de Joselito.

descenso hasta la hornacina Pese a los intentos desesperados de Miguel Aráiz Rastrojo, uno de los pastores más veteranos, el cabestro descendió sin demasiadas prisas por Santo Domingo ante la mirada incrédula de no pocos corredores, perplejos con la presencia de un animal que no perdía detalle de lo que sucedía a su alrededor, que se giraba y amenazaba ante cualquier movimiento que percibiera. Sobre todo resultó desconcertante para un par de despistados mozos, que se toparon con el astado de frente y tuvieron que recular a toda prisa -los dos acabaron en el suelo- ante el amago de embestida que protagonizó el buey. Casualidad o no, la carrera de descenso de Engatillado llegó hasta la hornacina en la que descansa la imagen del santo, en donde decidió darse la vuelta y reemprender la marcha por el sentido correcto.

No fue el único desafío al destino que protagonizó el berrendo. Haciendo honor a su apodo, siguió amagando a derecha e izquierda y provocando más de un susto a los rezagados de la carrera con su cornamenta cerrada, la peor para la suerte de los corredores, como lo pudo comprobar un mozo australiano que se encontraba en la Plaza de Toros tras haber entrado la manada principal. Recibió una cornada con doble trayectoria de la que fue atendido en el propio quirófano del coso pamplonés, una garantía para cualquiera que sufra en sus carnes una herida por asta de toro. Otros, con más fortuna que él, sufrieron sin mayores consecuencias por los golpes propinados por el enorme buey.

Para entonces, hacía rato que descansaban en los corrales de la plaza los seis ejemplares de El Tajo y la Reina, que protagonizaron una carrera limpia y noble de principio a fin. Ni una mirada a los corredores, ni un amago, ningún derrote amenazante. Como si no hubiera nadie más en la calle, los toros de Joselito salieron disparados por la cuesta dirigidos por los cabestros y con los toros agrupados en sólida formación. Aunque el toro Alabastro dirigió el ritmo de la manada en algunos tramos, la distancia entre los hermanos de camada nunca permitió a los corredores disponer de muchos huecos para el lucimiento.

Para los que viven la carrera desde abajo puede que no resultara demasiado atractiva, sobre todo después de las opciones que ofrecieron la víspera los ejemplares de Jandilla, pero desde fuera la imagen compacta resultó de una plasticidad abrumadora. Ajenos a las caídas que sobre todo en el tramo de Telefónica se sucedían a su alrededor, los seis toros de Joselito mantuvieron su unidad hasta la plaza, donde el peligro iba a llegar un poco más tarde en forma de cabestro.

los apuntes

Revisión. Ante la ausencia del alcalde Asiron, el concejal delegado de Seguridad Ciudadana, Aritz Romeo, fue el responsable de revisar el recorrido del encierro junto al concejal de Geroa Bai, Mikel Armendáriz.

Menores de edad. No suele haber muchos, pero ayer se vio correr a varios menores de edad, especialmente en el tramo entre Mercaderes y Estafeta.

Estadísticas de la carrera. El encierro acabó con dos únicos heridos por traumatismos, el que menos heridos desde 2013. Ha sido la sexta carrera más rápida de la historia.

Vestimenta tradicional. César Cruchaga, corredor habitual del encierro y exjugador de Osasuna, abogó ante los micrófonos de RTVE por mantener el color rojo y blanco frente a los mozos que, especialmente en el tramo de Telefónica, acostumbran a correr equipados con las camisetas de los equipos de fútbol.

Herramientas de Contenido

Información relacionada