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sexto encierro | la crónica

Doble encierro de los 'condes' con una manada dividida

Los toros de la ganadería de Conde de la Maza, que no corrían por las calles de Pamplona desde 1981, han salido unidos de los corrales pero a la altura de la imagen de San Fermín, en la cuesta de Santo Domingo, han comenzado a estirarse hasta quedar fraccionados en 2 grupos. La carrera masificada pero limpia, sin heridos por asta de toro, y al sprint ha sido completada en tan solo 2 minutos y 27 segundos. [PARTE MÉDICO] Un joven de Oviedo con luxación de hombro, único trasladado al CHN

Ibai Fernández - Domingo, 12 de Julio de 2015 - Actualizado a las 06:12h

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Sexto encierro con toros de la ganadería de Conde de la Maza

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Pamplona - No corrían por las calles de Pamplona desde hace 22 años, que serían nada menos que 34 si excluimos aquel atípico encierro de los Sanfermines txikitos de un 25 de septiembre de 1993, así que la de ayer era ciertamente una carrera inédita para los toros de Conde de la Maza. Su primer encierro moderno, por decirlo de alguna forma, bastante más masificado, rápido y mediático que los de tres décadas atrás, pero que el hierro sevillano afrontó como un auténtico veterano, con una carrera limpia -un solo traslado, un asturiano una luxación de hombro leve-, rápida -dos minutos y 27 segundos- y sobre todo vistosa, con una manada partida en dos desde prácticamente el principio que dio lugar a algunas de las carreras más bonitas de este año.

Eso sí, las de quienes pudieron hacerse un hueco entre la muchedumbre ante las astas de seis morlacos negros y pesados, que ayer salieron en estampida puntuales a las ocho de la mañana, y sin que a ninguno le diera por hacerse el Curioso y dar media vuelta, como la mañana anterior. Lo hicieron con nobleza y sin hacer más caso del necesario al gentío que abarrotaba el recorrido, aunque tal vez algo menos de lo que pudo verse el día anterior. Suficiente en cualquier caso para que un mal derrote volviera a pinchar donde no debía, que pudo haber sido en cualquier lugar y en cualquier momento, pero que afortunadamente no lo fue.

Un día más, y ya van unos cuantos, la carrera volvió a estar marcada por la fuerza con la que los cabestros arrancan en Santo Domingo y lideran la manada prácticamente hasta la Plaza para dejar el reloj entorno a los 2’30”, casi un minuto por debajo de la media histórica. Culpa también de los propios astados, cada vez más preparados para cubrir los 875 metros de forma rápida y sin más sobresaltos que los inevitables.

Tras la estela del atlético cabestro salieron Cocherón y Ondulado, escorados uno a cada lado amagando con derrotar sin más malicia que la de hacer caer al suelo a los mozos que se apartaban a trompicones. Cerrando el cuarteto iba Melonito, que se agrupó con sus hermanos en la Plaza del Ayuntamiento para no soltarlos más. Para entonces la manada ya se había partido en dos, con Costurito, Albardón y Cerrado cortados junto a tres cabestros. Todos habían ido a parar al suelo tras un patinazo en Santo Domingo a la altura del mercado municipal, lo que rompió la grupeta en dos a una distancia de unos cien metros que se mantendría hasta el final.

Un doble encierro La carrera estaba ya servida con una doble manada, ideal para el lucimiento del personal, que generalmente solo tiene una oportunidad para buscar la cornamenta sin el peligro que siempre supone exponerse a un demonio perdido y suelto. Los tres primeros cruzaron agrupados Mercaderes para entrar en la Estafeta al ritmo que marcaba el manso, dando paso a algunas de las mejores carreras que se han podido ver estos Sanfermines. Lideraba el cabrestro abriendo paso a empujones, mientras los mozos se empujaban para abrirse paso ante los toros. Todo a la vez ante la engañosa pasividad de los tres hijos del hierro sevillano que poco a poco se fueron distanciando, apenas un par de metros pero suficientes para que la mocina buscara un hueco ya entrando en Telefónica. Así llegarían hasta la plaza, con Ondulado y Cocherón fijando el crono, y Melonito persiguiéndolos un poco más atrás.

Mientras, Costurito, Albardón y Cerrado hacían su particular encierro unos metros restrasados, agrupados toda la Estafeta y enfilando Telefónica ajenos al ajetreo que los rodeaba. Sólo allí se desmarcó Cerrado, que se olvidó de sus hermanos para lanzarse contra el vallado justo donde el escolar Señorón II había hecho su particular doble punzada 24 horas antes. Lo hizo para mostrar sus pitones entre el pánico de quienes se habían quedado emparedados en un lugar que demasiadas tragedias ha dejado estos últimos años, pero que por lo menos ayer no pasó de un susto menor.

Habían pasado 16 segundos desde que los tres primeros condes entraran en la Plaza cuando lo hicieron Costurito y Albardón. Por detrás despistado entraría Cerrado, que todavía tuvo tiempo para dar una pequeña vuelta por el ruedo sin más malicia que la de quien visita un coso prácticamente desconocido para la familia, y que al menos en lo que a la carrera de ayer se refiriere dejó bastantes buenas impresiones. Lo de la lidia vespertina es ya otra historia que cada año se aleja un poquito más de lo que ocurre en el encierro, pues es difícil encontrar ganadería que triunfe por la tarde si ya lo ha hecho por la mañana. Pero si es para correr como ayer, la divisa de Poli Maza ya puede volver otro año.

Los detalles

Tercer encierro. La de ayer fue la tercera carrera de Conde de la Maza por las calles de Pamplona. Su primer encierro tuvo lugar el 13 de julio de 1981, con una duración de 7 minutos, pero no hubo corneados. El segundo fue a las 9.00 horas

del 25 de septiembre de 1993, en San Fermín Txikito, y se atendieron sólo a 6 personas. El de ayer duró 2’27” y hubo 44 atendidos y un trasladado a hospitales.

El segundo más lento del año. Los toros de Conde de la Maza protagonizaron el segundo encierro más lento de las fiestas, solo superado por el de José Escolar (2’44”) y empatado con los de Victoriano del Río (2’27”). Aunque por poco, otros tres han sido más rápidos: Fuente Ymbro (2’24”), Jandilla (2’23”) y Del Tajo y de la Reina (2’14”).

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