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Música

‘Cantes’ de vida y rebeldía

Por J. Óscar Beorlegui - Jueves, 29 de Octubre de 2015 - Actualizado a las 06:07h

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Conciertos de Emiliano Dominguez ‘Zapata’ y El Cabrero

Fecha: viernes, 23 de octubre. Lugar: Café Zentral Teatro, Iruñea. Intérpretes: Emiliano Domínguez, a los teclados y a la voz, acompañado por Jesús Jiménez, a las guitarras; Manolo Sabugal, al bajo, y Marcos Gamero, a la batería. El cabrero, al cante, acompañado por Rafael Rodríguez, a la guitarra. Incidencias: espectáculo denominado Voces en resistencia. Asistencia aceptable, centenares de personas. Alrededor de 2 horas y media de música en directo. Público entregado.

Dueños de voces ricas en pasión, autenticidad, hálito desobediente y compromiso, José El Cabrero y su hijo, Emiliano, la armaron en Zentral, donde comparecieron perfectamente armados de razones para ello; demostrando que la aleación entre música, inconformismo y poesía continúa siendo un arma cargada de futuro: llenando la sala de inmejorables vibraciones y cosechando una notable asistencia.

La velada arrancó con la comparecencia de la banda comandada por Emiliano Domínguez Zapata, quien, voz y sentimiento a flor de piel -de casta le vine al galgo-, protagonizó el mejor preámbulo posible, haciendo gala de arte, maneras y pedigrí al frente de los suyos: derrochando solvencia a espuertas a la hora de defender sus composiciones, armadas sobre poemas musicados como Caravanas de tristeza (Antonio machado); La guerra, madre (de Miguel Hernández, escrita para su madre desde el frente); o Las palabras y Alguien -de Mario Benedetti-, dedicada esta última al pueblo palestino ante los aplausos de los presentes: unas composiciones que, incluidas en el CD Poesía en Resistencia, retumbaron en las almas del respetable denotando pulsión y latido… en todos los sentidos. Lo mismo que otras no incluidas pero que también encontraron no solo su espacio, sino también el beneplácito general. Y tras semejante entrante, llegó el momento verdaderamente esperado: el de la actuación del legendario cantaor José Domínguez El Cabrero, irrepetible icono del cante jondo y, pese a que se le trate de silenciar, una de las personalidades más significativas que ha dado el flamenco en los últimos 25 años.

Autor de la letra del hit Como el viento de Poniente de Marea (he aquí cómo supimos de él algunos), el explosivo y característico timbre de El Cabrero pulsó la noche en sus inicios por soleás, propulsándola acto seguido por malagueñas, rondeñas y seguiriyas, apoyándose en la complicidad del guitarrista; con este, el tocaor, cabalgando ya al trote, ya al galope por los raíles de cuerda, garabateando excelsas sensaciones. Pero, pese a ser buenas las cositas brindadas en la totalidad de las ocasiones, lo mejor llegó de manos de los fandangos, representando el punto álgido de la velada: y todo ello bañado por el carácter irreverente, provocativo e iconoclasta de las letras, realmente celebradas y aplaudidas por la sala.

Procedentes de la cara B de Andalucía, la que no divierte ni sale en postales ni en anuncios publicitarios que prometen felicidad, Zapata y El Cabrero incendiaron Zentral con su propuesta, demostrando ir en la buena dirección. A la contra. En la dirección socialmente incorrecta, dejando claro el segundo, rara avis por excelencia desde el principio de su dilatada trayectoria, su condición de Quijote del flamenco, mostrándose de lo más comunicativo y filosófico en todo momento. ¿Interpretación a destacar? Si se calla el cantor, composición que dedicó a Kutxi Romero, presente en la sala; a su banda y al padre del de Berriozar, igualmente entre el público… Entre un respetable que, sintonizando con los artistas a la perfección, disfrutó de sus cantes de vida y rebeldía. Pura vida.

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