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Catalunya clama por el derecho a decidir

EL efecto colau encumbra a en comú podem, con 12 escaños, mientras erc y cdc, con 9 y 8 respectivamente, asientan el plan independentista ante la debacle unionista

Igor Santamaría - Lunes, 21 de Diciembre de 2015 - Actualizado a las 06:09h

Xavier Domènech celebra junto a Ada Colau y los dirigentes de En Comú Podem su victoria en las generales en Catalunya. Fotos: Efe

Xavier Domènech celebra junto a Ada Colau y los dirigentes de En Comú Podem su victoria en las generales en Catalunya. Fotos: Efe

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pamplona - ¿Cómo es posible que el mismo partido que fue el gran derrotado la noche del 27-S ayer, como pasó el 24 de mayo, volviera a hacer historia en Catalunya? Lo explica, principalmente, un nombre: Ada Colau. Aunque la alcaldesa de Barcelona era la figura decorativa que cerraba la lista de En Comú Podem, su multiplicación en auxilio de Pablo Iglesias, cosa que no ocurrió con la candidatura de Lluís Rabell al frente de Catalunya Sí que es Pot, propulsó hasta el liderato hacia la filial de Podemos, con 12 escaños, evidenciando que no pueden compararse unas elecciones que se dirimieron a modo de plebiscito y las generales. La otra lectura avala la apuesta independentista, y es que la debacle que muchos presagiaban para Democràcia i Llibertat, la coalición donde esta vez se embarcaba Convergència, no se produjo del todo pese a quedarse con la mitad de los 16 representantes que tenía CiU, que unidos a los otros 9 con que se alzó ERC suman un total de 17 asientos para las fuerzas que conformaron Junts pel Sí, lo que mantiene la posibilidad de que Artur Mas sea president. Desde luego, los catalanes expresaron nuevamente sus ansias por decidir su futuro, toda vez que la marca morada aboga también por la celebración de un referéndum.

En el bando unionista fue un recuento de batacazos. Desde un PSC que se dejó por el camino seis de los 14 escaños que ostentaba hasta un PP que perdió seis de sus once, ejemplo de que su estrategia inmovilista sigue dándose de bruces en Catalunya. Ahora bien, si hay un partido que no cumplió las expectativas en comparación con lo que apuntó hace tres meses es Ciudadanos, ya que tuvo que conformarse con apenas 5 actas cuando las encuestas le colocaban peleando por una victoria con la que pretendían dar por finiquitado el proceso rupturista.

Los catalanes quieren resolver su futuro mediante una consulta, otra historia es que deba ser legal y acordada como postula Podemos, o haya que avanzar en la hoja de ruta en la que navegan las marcas de Junts pel Sí, que ayer no podían ocultar su alivio al desbrozar los números. Primero, porque se intuía una desmovilización del independentismo que no fue tanta; segundo, porque nadie podrá ponerles en cuestión que su plan carece de adeptos. Ni siquiera desde el socialismo con su reforma constitucional. Para más inri, la CUP no se presentaba y su petición de abstenerse tampoco se hizo notar, ya que acudieron a ejercer su derecho un 70,96% de posibles votantes, 5,8 puntos más que la última vez.

Los números respecto a la jornada del 27-S no invitan a paralelismos. En Comú Podem se hizo ayer con un 24,6% de apoyos (920.297 votos, al 99% de escrutinio) que en nada se parece al 8,9% al de Catalunya Sí que es Pot (365.666), y eso que su propuesta de referéndum es la misma, pero esta vez existía una posibilidad real de hacerlo efectivo con dirigentes al frente del Gobierno de Madrid. Las cifras de Democràcia i Llibertat, con el 15,1% de respaldo y 561.560 papeletas, tienen varias interpretaciones. Cierto es que se ha dejado casi la mitad del millón de votos que hace cuatro años obtuvo la federación nacionalista pero a primera hora de la noche las encuestas apuntaban una hemorragia que le enviaba al final del furgón de cola, como si al que respondía a pie de urna le avergonzara responder en su favor ante el clima creado a su alrededor por culpa de presuntos casos de corrupción. Sus representantes servirán para unir fuerzas en el Congreso con los obtenidos por ERC (16% de sufragios y 594.841 votos), que triplica músculo, en la que era para la formación de Gabriel Rufían su último viaje a unas generales.

El PSC (15,7%) sí que se movió en los parámetros del pasado septiembre al alcanzar los 584.443 votos por los 520.985 de entonces, o lo que es igual, dejó su suelo en el mismo sitio pero desde luego a distancia de los 920.323 de 2011, y qué decir de los tiempos en que Catalunya decidía el Ejecutivo español, cuando en 2008 se disparó hasta las 1.689.911 papeletas. Siete años en los que escisiones varias y su papel en el proceso soberanista le han convertido en un partido casi testitmonial que aguanta por el núcleo de afiliados y, como ocurría en esta ocasión, por querer desalojar a la derecha, mensaje de Carme Chacón.

ciudadanos no cumple Ciudadanos recibió una cura de humildad. El 27-S, cuando se jactaba de frenar al independentismo con 733.290 votantes y hasta pedía que Mas dimitiera y convocara elecciones, veía estos comicios como una estación definitiva para bajar de la nube al secesionismo. Ni qué decir hace dos semanas, cuando Albert Rivera se veía en La Moncloa a la luz de lo que reflejaban algunas encuestas de diarios centralistas. Pues bien, la marca naranja ha quedado frenada en feudo catalán en el 13% de respaldo y 485.698 votos. Quizás porque se ha quedado sin parte de la fluctuación que pretendía recoger desde el socialismo, como le ha ocurrido a nivel del Estado, pero desde luego no ha rascado en un PP que, con el 11,1% y 414.112 sufragios, se convirtió en el último de la fila con la baja de los anticapitalistas.

Para último, Unió. Que en solitario cosechó su segundo fracaso consecutivo, con el 1,7% y poco más de 64.000 votos que dejan fuera del hemiciclo a una de sus caras más veteranas, Josep Antoni Duran i Lleida. Si su oferta de tercera vía no dio resultado hace doce semanas, su propuesta para gozar de un Concierto a la vasca, pues tampoco. “Asumo mi derrota. Ramon Espadaler fue mejor candidato que yo”.

Y mientras el convergente Francesc Homs señaló que “usaremos la confianza que nos han hecho los electores al servicio del pueblo y las instituciones de Catalunya”, el president en funciones, Artur Mas, dio por bueno el resultado “porque hemos sido atacados frontalmente por todos los frentes desde el Estado y el contexto era muy malo”. “El proceso soberanista y el derecho a decidir sale reforzado. Esto es bueno desde una perspectiva democrática y catalana. Tomamos la palabra de Podemos en el sentido de que dijeron que no darían apoyo a ningún partido que no asumiera el referéndum para Catalunya”, valoró. Por su parte, a juicio del republicano Rufián “para ser las elecciones de otro Estado no está nada mal triplicar”. El clima electoral no cesa. El domingo 27 tocará comprobar si la CUP avala, finalmente, a Mas.

en comú podem

Triplica los números del 27-S. Después de los 365.666 votos que relegaron a unos pobres resultados a Catalunya Sí que es Pot, la marca En Comú Podem obtuvo ayer, al 99% de escrutinio, un total de 920.297 sufragios.

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