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20-D/ Los resultados en el estado 20-D

El PP pierde el poder absoluto y España se despierta sin saber quién será su presidente

La fragmentación del Congreso, con el PSOE como segunda fuerza pero en su suelo electoral, y la entrada de los partidos emergentes, complica la gobernabilidad
Podemos remonta al tercer lugar y fiasco de Ciudadanos

Lunes, 21 de Diciembre de 2015 - Actualizado a las 06:09h

El presidente y candidato del Partido Popular a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, sale con gesto serio al balcón para dirigirse a sus simpatizantes en el exterior de la sede de su partido en la calle Génova

El presidente y candidato del Partido Popular a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, sale con gesto serio al balcón para dirigirse a sus simpatizantes en el exterior de la sede de su partido en la calle Génova (EFE)

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El bipartidismo resiste. El bipartidismo sufre tras los comicios de ayer, pero sigue teniendo mayoría. PP y PSOE suman el 50,86% de los votos en 2015, por el 73,39% de 2011. El sistema electoral en España otorga sistemáticamente una ventaja de escaños a los dos partidos políticos que obtienen más votos. Es así. PP y PSOE se han visto beneficiados históricamente de una prima de escaños que es, de media, el 13% y el 12% del total de diputados obtenidos por cada uno. Es decir, en todas las elecciones generales populares y socialistas consiguen, en promedio, 18 escaños más de los que realmente les corresponderían si el reparto fuera estrictamente proporcional. Al tiempo, las terceras y cuartas fuerzas se han visto muy penalizadas, IU, por ejemplo, solo ha conseguido, de media, el 37% de los diputados que le pertenecerían, es decir, un hándicap de 15 diputados.

El futuro. Más que proclamar la muerte definitiva del bipartidismo, puesto que PP y PSOE formarán parte del Gobierno porque ninguna combinación puede dejarles fuera, las elecciones de ayer abrieron la posibilidad de que dentro de unos años España tenga un bipartidismo distinto en el que partidos nuevos reemplacen a los viejos sentenciando a PP y el PSOE. El futuro puede incluso deparar un Parlamento con un archipiélago de partidos que aleje la fórmula del bipartidismo.

Desafíos. Están sobre la mesa de la negociación de los acuerdos, la unidad del país, con el proceso independentista catalán en marcha; la recuperación económica, tras la peor de las crisis y con un 21% de paro todavía; y la regeneración de un sistema agotado.

Participación más alta. La participación registrada en las elecciones generales de este domingo, a falta de que el escrutinio llegue al cien por cien, fue del 73,22%, lo que supone una abstención del 26,78%. Este porcentaje es algo más de cuatro puntos superior que hace cuatro años (68,94) y se sitúa al mismo nivel que en 2008 (73,85%). Se trata del séptimo mejor dato desde la restauración de la democracia.

Castigo al PSOE en Madrid. El PSOE sufrió un severo varapalo en la comunidad de Madrid, donde se presentaba Pedro Sánchez. Ciudadanos pasa a tercera posición por delante de los socialistas, con el 18,66% de los votos y siete escaños. Por su parte, el PP ganó las elecciones con 12 diputados, y el 33,32% de los votos mientras que Podemos se mantiene en la segunda posición y obtiene 8 escaños, con el 20,93%.

Claves de unas elecciones transcendentales

pamplona - El juego ha cambiado. El PP venció ayer, pero perdió su poder absoluto en las elecciones más transcendentales de la democracia y ni siquiera sumando sus escaños, 122, a los de Ciudadanos, 40, lograría la mayoría absoluta, fijada en 176 escaños. Con el PSOE, en segunda posición con 91 escaños -pero desplomado a un nuevo suelo electoral tras perder 19-, Podemos, en tercer lugar, y Ciudadanos, en cuarto, tras protagonizar el fiasco de los comicios, se abre un proceso inédito en España. Rajoy, castigado por la corrupción, puede ser el primer presidente que no reedita su cargo, y la fragmentación del Parlamento permite a varias fuerzas políticas combinarse en diferentes fórmulas multicolor para decidir el próximo líder de la nación, que en primera votación precisaría mayoría absoluta, pero en segunda le bastaría con tener más votos a favor que en contra.

El bipartidismo, con una diferencia de 33 escaños entre PP y PSOE, ha salido tocado de los comicios de ayer pero resiste, de hecho, con casi un 51%, suma la mayoría de un Congreso, que ha virado a la izquierda.

Ante una gobernabilidad más que complicada al estar el Parlamento convertido en un archipiélago de partidos, en el que IU, quinta fuerza en número de votos pero castigada por la ley electoral, seguirá presente con dos diputados, al contrario que UPyD, cabe incluso una improbable gran coalición al estilo alemán entre PP y PSOE, pero también la convocatoria de nuevas elecciones en dos meses.

quinielas Así las cosas, el partido que quiera gobernar necesitará probablemente más que una muleta para lograr la investidura de su candidato y gobernar después desde la minoría absoluta. Por eso todos los actores piensan ya en posibles gobiernos de coalición o acuerdos de legislatura. Esas quinielas sobre cómo llegar al poder con esos números y los hipotéticos pactos poselectorales protagonizarán las próximas semanas la política en este país.

En los escenarios que dibujan los partidos, el PP, que contaba hasta anoche con alcanzar la mayoría absoluta gracias a Ciudadanos o al menos la mayoría simple con la abstención de la formación naranja, lo que hubiera garantizado la investidura fr Rajoy, se enfrenta ahora tras su pírrica victoria, en el Congreso, que no en el Senado, donde obtuvo mayoría absoluta, a la soledad que ha cosechado durante la legislatura, es decir, a la falta de apoyos para alcanzar tanto la presidencia como un gobierno estable. Un pacto a dos con la formación de Albert Rivera sumaría 163 escaños, frente a los 161 de un acuerdo a tres con PSOE, Podemos e IU, sin embargo, el piélago de partidos que ocupará la Cámara Baja hace factible más combinaciones.

Pero, ¿cómo se ha llegado a estos resultados, que evidencian la dificultad de las encuestas para hacer pronósticos en una situación política tan novedosa? Rajoy ha ganado, pero dejando en los desagües 63 escaños, más de los previstos en la casi totalidad de las encuestas, y dinamitando una sólida mayoría absoluta, como ya le sucedió en 2008. El PP se ha centrado en la campaña casi exclusivamente en transmitir una imagen de proximidad del presidente, alejado de la ciudadanía durante su mandato, de ahí sus constantes paseos por calles, plazas o mercados populares, uno de ellos roto por la agresión -completamente aislada- sufrida en una calle pontevedresa.

Y aunque Rajoy ha apostado por un discurso triunfalista sobre la recuperación económica, la estrategia no ha tenido el efecto deseado por los populares a tenor de unos resultados que cuestionan ahora su liderazgo. En estos cuatro años ha habido un retroceso importante en los derechos y libertades, además de fuertes recortes por la política de austeridad, y la recuperación no se ha visto en calle salvo por un repunte del consumo.

El PP ha distribuido a sus candidatos durante la campaña mensajes totalmente bipartidistas. O el partido de Rajoy sacaba una mayoría suficiente para gobernar o se formaría “una alianza radical de izquierdas”. Al solicitar el máximo apoyo para tener una posición fuerte, los populares desdeñaban de manera implícita cualquier otra opción de voto. O gobernaba Rajoy o Pedro Sánchez llegaría a La Moncloa, aunque con ayuda de otros, opción ahora posible merced a los resultados de ayer. “Psoemos” es el nombre que el PP daba a esta confluencia, temida por el PP, consciente de los apoyos a las investiduras que recibieron candidatos del PSOE en comunidades autónomas y Ayuntamientos tras las elecciones celebradas en mayo

El segundo lugar de Pedro Sánchez mitigó en el PSOE la sensación amarga de haber perdido una legislatura sin haber rentabilizado el desgaste de un gobierno que para salvar la economía ha machacado a la ciudadanía. Pese al tirón en Andalucía y Extremadura, los socialistas han cosechado su peor resultado en democracia, 22,08% de los votos, por debajo de los 110 diputados y el 28,7% de apoyos que obtuvo Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011, lo que, sin embargo, no descarta a Sánchez, que reconoció el derecho de Rajoy a intentar formar Gobierno en primer lugar, como candidato a la presidencia si obtiene los apoyos necesarios.

sin ‘sorpasso’ Podemos, que no ha dado el sorpasso pero logró la anhelada remontada gracias, entre otras razones a sus coaliciones y a los buenos resultados en los lugares donde ha hecho posible gobiernos del cambio, y Ciudadanos, han sido los hacedores de un tsunami político que ha roto los esquemas al instalado bipartidismo, que ha salido mejor parado de lo previsto en las encuestas por el hundimiento de la formación naranja. El partido de Albert Rivera elevó tanto sus expectativas que el resultado supone una bofetada de realidad. El líder de Ciudadanos clamó por una gran participación, llegó a situarla en el 80%, para obtener los mejores resultados, sin embargo, ésta aunque superó en cuatro puntos la de los anteriores comicios se quedó en el 73,21%.

Los emergentes (Ciudadanos y Podemos) son los que más han jugado la carta de los cambios de política económica y social, en direcciones divergentes, a lo que Iglesias añadió la oferta de un referéndum en Catalunya y la pugnacidad mostrada por Sánchez en su cara a cara con Rajoy provocó la inflexión de una campaña que discurría con excesiva contención.

En ese debate se planteó, entre otras cuestiones, la responsabilidad por la corrupción, lo cual es tanto como decir la limpieza en la competición política, que a la postre ha lastrado al PP pese a que partido contaba con haber pagada la factura en las elecciones autonómicas y locales. Otros temas serios, como conflicto planteado por el independentismo catalán, emergieron de forma desproporcionadamente discreta, al igual que durante la campaña, respecto a la trascendencia que se les daba previamente. Pese a esta opacidad, los grupos catalanes, independentistas o no, tendrán a partir de ahora más protagonismo en el panorama político estatal gracias a los buenos resultados de En Comú Podem -que defiende un referéndum en Catalunya-, con 12 escaños, y ERC, con 9, un dato histórico desde la II República y Democracia y Libertad con 8.

En total, los partidarios de la consulta suman 29 de los 47 diputados catalanes. El bloque nacionalista se refuerza, además, con los 6 del PNV, lo que le sitúa con posibilidades de ser clave para desempatar la pugna entre la bancada de derechas y la de izquierdas. - D.N.

¿Y AHORA QUÉ?

Estas son tres alianzas que permitirían una investidura y dos coaliciones que no pueden gobernar:

Opción A: PP y Ciudadanos no tienen suficiente

PP (123) + Ciudadanos (40)= 163

PSOE (90)+ Podemos (69)+ IU (2)+ nacionalistas=más de 163

El PP no puede gobernar

Opción B: El tripartito de izquierdas tampoco tiene suficiente

PSOE (90)+ Podemos (69)+ IU (2)=161

PP (123) + Ciudadanos (40)= 163

El resto se abstiene

El tripartito de izquierdas no puede gobernar

Opción C: El tripartido de izquierdas con apoyos de terceros tiene suficiente

PSOE (90)+ Podemos (69)+ IU (2)=161

PP (123) + Ciudadanos (40)= 163

En el resto de los diputados hay más votos a favor que en contra.

El tripartito de izquierdas puede gobernar

Opción D: PP y Ciudadanos pueden gobernar con la abstención del PSOE

PP (123) + Ciudadanos (40)= 163

Podemos (69)+ IU (2)=71

El PSOE se abstiene

PP y Ciudadanos pueden gobernar

Opción E: PSOE y PP en gran coalición

PP (123) + PSOE (90): 213

PP y PSOE pueden gobernar

Opción F: Nuevas elecciones

Si en los tres meses siguientes a la primera votación de investidura no hay elegido, se convocarán nuevas elecciones.

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