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El ‘modus operandi’ de los maestros del crimen

claudio cerdán, juan ramón biedma y carlos salem confesaron, en la última jornada de pamplona negra, los pasos que siguen para escribir una novela

Un reportaje de Amaia Rodríguez Oroz Fotografía Javier Bergasa - Domingo, 24 de Enero de 2016 - Actualizado a las 06:09h

De izquierda a derecha, los escritores Juan Ramón Biedma, Carlos Salem y Claudio Cerdán, y el moderador Sergio Vera.

De izquierda a derecha, los escritores Juan Ramón Biedma, Carlos Salem y Claudio Cerdán, y el moderador Sergio Vera.

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El apocalipsis zombie, los últimos días de la dictadura de Primo de Rivera o el hijo pequeño de Dios, Diosito, centran la trama de las últimas novelas de los maestros noir Claudio Cerdán, Juan Ramón Biedma y Carlos Salem, quienes confesaron ayer el modus operandi con el que han escrito su último trabajo. Lo hicieron en una jornada que cerró el festival Pamplona Negra tras cinco días inmersos en crímenes, investigaciones policiacas, cadáveres y mucho suspense.

El proceso de construcción de una novela es, en ocasiones, como la propia planificación de un crimen. A veces, está tremendamente calculado y, otras, varía según el acontecer de los hechos. Algunos lo llevan a cabo en primera persona y, otros, dejan que sean terceros quienes lo realicen. Y tan diversos pueden ser los crímenes como las novelas que hablan sobre ellos, y ese es el caso de La lluvia en la mazmorra, de Juan Ramón Biedma, En el cielo no hay cerveza, de Carlos Salem, y Sangre fría, de Claudio Cerdán, a los que une un único elemento: el humor.

la idea Después de que muchas de sus novelas tuvieran Sevilla como escenario, la trama de La lluvia en la mazmorra ocurre en el Madrid de los años treinta. “Decidí situar la trama ahí porque yo voy hablando en mis novelas de temas que me interesan y en los que me he especializado lo suficiente como para encontrar materiales para escribir una novela”, contó Biedma, quien se encontró con un episodio “muy curioso de nuestra historia” a partir del cual decidió construir el resto de la novela, como lo fue una carta pública que envió el dictador Primo de Rivera a sus compañeros de armas.

La novela de Carlos Salem, por otra parte, se originó tras diferentes hechos. El primero de ellos fue el odio del autor por los periodistas del corazón; el segundo, un hombre que hablaba sobre el perdón de Diosito, quien después daría forma a uno de sus personajes.

Para Cerdán, la idea vino tras observar “cómo nos han inundado por todas partes con los zombies”, quienes no le producían terror, así que el autor decidió personalizarlos y sacar “las miserias que las personas tenemos”.

escritores de brújula o de mapa Algunos escritores dicen que hay dos tipos de autores: los de brújula, que empiezan a escribir e improvisan sin saber a dónde van, y los de mapa, que tienen todo escaletado desde un principio. Para Salem, “esto son etiquetas” con las que no se identifica, aunque sí afirmó que él siempre sabe “cuál va a ser la última frase de la última escena del libro”. No obstante, agregó que se permite “abrir caminos nuevos” en el mapa.

En el caso de Claudio Cerdán, Sangre fría tiene una estructura desordenada de los capítulos, por lo que él sí realizó un “esquema total” que no se podía saltar. “Al escribir una novela desordenada, tienes que tener todo muy calculado para que el lector no se pierda”, señaló. Aún así, subrayó que “los personajes sí tienen mucha libertad”. “Sé lo que van a decir, pero nunca cómo lo harán”, agregó.

Biedma, quien define sus novelas como thrillers góticos, indicó que “no hay un método fijo que sea el mejor para escribir”, el cual depende de la historia, pero afirmó que sus novelas “siempre están perfectamente medidas”.

personajes ficticios o reales Los personajes de las novelas pueden ser ficticios o basarse en personas reales, algo que varía según el autor y la obra. Cerdán especificó que los suyos “van en función de la historia” y agregó que en su última novela los personajes han partido de los estereotipos, como el de poligonera, gitano o guardias civiles.

Uno de los personajes de En el cielo no hay cerveza, por otra parte, es una exageración de lo que fue Carlos Salem en su juventud. El otro, Diosito, se inspiró en aquel hombre que se encontró una vez por la calle. “A mi personaje le huelen los pies igual que le olían a aquel tío”, bromeó.

tiempo y narrador El estilo de escritura influye en gran medida en la lectura de la novela, y por eso Carlos Salem realiza una apuesta firme por el presente. “Me parece más honesto, porque la trama avanza a la vez que lo hace el lector”, indicó el escritor argentino, quien agregó que escribir en primera persona “te implica más con el personaje, y eso hace que lo respetes más”.

En el caso de Biedma, aunque en ocasiones ha utilizado estos recursos, en La lluvia en la mazmorra prefirió utilizar la tercera persona y el presente. “El fondo y la forma están mutuamente condicionados”, explicó, y añadió: “Yo también me decanto por el presente, sobre todo por una cuestión de ritmo, porque el presente permite una inmediatez con lo que ocurre que lleva en volandas al lector y resulta mucho más efectivo”.

Claudio Cerdán, en cambio, es el único de los tres autores que ha utilizado en su novela la tercera persona y el pasado. “Ya tenía bastantes cosas raras la novela, entre estar desordenada, los chascarrillos de los personajes y los zombies, como para encima utilizar una primera persona”, señaló Cerdán, quien contó que lo que sí ha hecho es “poner el foco sobre un personaje”.

el humor, fundamental Un rasgo común a las tres novelas negras es el humor, aunque en cada una de ellas se trata de manera muy diferente. Para Biedma, cuyas novelas se caracterizan por ser sombrías, “es muy fina la frontera entre el humor y el ridículo, así que hay que utilizarlo con muchísimo cuidado”.

Carlos Salem, por su parte, es uno de los escritores de novela negra que más domina el humor en sus libros. A este autor, lo que le interesa del humor es “la parte humana que puede mostrar”. “Yo puedo elegir como narrador si prefiero contar el sufrimiento o lo que me parece cojonudo de la historia”, indicó.

Para Cerdán, el humor es “una válvula de escape” a sus novelas con un tono tan oscuro. “Me sirve para que la novela respire y, a su vez, para darle un efecto; no es lo mismo que un personaje muera y, después, yo meta un chiste, a que se estén riendo y uno muera”, apuntó el autor, quien en Sangre fría se permitió hacer “mucho humor negro a través de personajes pasados de rosca”.

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