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Presos de la presa de Endarlatsa

Joseba Moreno Bidegain En nombre del CD de Cazadores y Pescadores del Valle de Baztan - Miércoles, 9 de Marzo de 2016 - Actualizado a las 06:04h

A la memoria de José María Gainza

Dª María Ausejo Garriz: leído su artículo publicado el pasado 27 de febrero en DIARIO DE NOTICIAS, no me queda más que agradecerle su interés por nuestro río, el Bidasoa y sus habitantes. Es de agradecer que alguien recién llegado a dicho río intente ayudarnos, a nosotros, que nacimos y vivimos a la orilla del mencionado Bidasoa. Gracias.

No obstante, no puedo ocultar mi malestar ante sus palabras. Esa falta de respeto tan gratuita refiriéndose a un “reducido número de pescadores de salmón”. Esa forma de despreciar los conocimientos de este reducido grupo como usted lo llama, ya que, según usted, no tienen información contrastada. Usando el mismo recurso, lanzaré una pregunta para después contestarme: ¿Y usted, tiene conocimiento científico contrastado? Permítame que lo dude. Le invito a que investigue sobre la evolución de la población del salmón de los últimos años, se sorprenderá con los datos, científicos y contrarrestados provenientes del departamento de Medio Ambiente de Navarra.

Usted se cree conocedora de la manera de pensar y las consecuencias que esto puede causar sobre los propios pensantes, un poco atrevido, ¿no le parece? Si esto fuera poco, alardea de que han conseguido un Proyecto Life, por el cual me gustaría felicitarles, consiguiendo 3 millones de €. Supongo que le resultará muy fácil trabajar con ese dinero. Le voy a contar lo que no es fácil, no es fácil poner dinero de su propio bolsillo para hacer mejoras en el río. Invertir tiempo y trabajo duro manteniendo el río vivo. Perder la paciencia y la salud luchando con técnicos, políticos y demás por el mero hecho de querer este río. Le voy a contar lo que es meritorio, meritorio es recoger datos desde los años 50 y llegar a la edad de 86 años haciendo lo mismo, escribirlos e incluso transcribirlos a máquina y guardarlos con cuidado, y todo esto por amor al río y a sus habitantes. Como la cosa va de títulos, lo calificaremos como catedrático del río Bidasoa. Le ruego no menosprecie esto. No ponga en tela de juicio lo que opinan sobre la presa, escúchelos.

Para acabar, preguntarle dónde se consigue este estatus social superior a un ribereño solo por el hecho de haber estudiado una carrera, indistintamente del ámbito que sea. Después de pasar por la universidad y obtener el papel firmado por el antiguo rey de España que certifica mi paso por la misma, lo único que puedo afirmar con certeza es que “yo solo sé que no se nada”. En memoria y haciendo honor a lo aprendido del catedrático José Maria Gainza.

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