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El PSOE conserva el liderazgo de la izquierda y Sánchez aguanta

Suma 85 escaños, cinco menos que en diciembre, y 5,4 millones de votos
Sánchez culpa a Podemos del avance del PP
Insiste en que se ha vuelto a votar cambio, pero no aclara futuros pactos

Lunes, 27 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:09h

Discurso de Pedro Sánchez tras los resultados del 26J VER VÍDEO Reproducir img

Discurso de Pedro Sánchez tras los resultados del 26J.

(Europa Press)

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pamplona - El PSOE y Pedro Sánchez tenían mucho que celebrar ayer: el partido mantuvo el liderazgo de la izquierda y el secretario general aguantó en su puesto. Sánchez compareció a las 23.27 minutos en la sede de Ferraz, sonriente, rodeado de su equipo y entre aplausos. Se congratuló de continuar liderando la izquierda, culpó a Pablo Iglesias del ascenso de la derecha y de que no hubiera a estas alturas un Gobierno progresista en España, y reiteró que los ciudadanos nuevamente votaron ayer cambio, pero no aclaró los posibles pactos que se pueden realizar a partir de ahora. Eso sí, tienen la llave para posibilitar la formación de gobierno del PP con su abstención. “Somos un único partido, con un solo proyecto para España”, destacó el secretario general de los socialistas durante su declaración, que duró seis minutos y que no admitió ninguna pregunta de los más de 400 periodistas allá congregados.

El temido sorpasso de las encuestas no sucedió en las urnas, y Sánchez obtuvo un resultado mejor del previsto en los sondeos. Sumó prácticamente los mismos votos que en diciembre -5,4 millones de ciudadanos le apoyaron a través de sus papeletas, unos 125.000 menos que hace seis meses-, pero perdió cinco escaños, al pasar de 90 a 85 -cifra que no deja de ser el número más bajo de asientos logrados por los socialistas en unas elecciones generales desde 1977-. “Tras unas dificultades extraordinarias que nos auguraban unos malos resultados, renovamos nuestra condición de primer partido de izquierdas”, remarcó Sánchez en su intervención ante 300 militantes en la sala Ramón Rubial de Ferraz, en Madrid. Nada más pronunciar esas palabras, los allá presentes comenzaron a corear las siglas de su partido.

Y es que, los peores augurios para el PSOE no se cumplieron, ya que las encuestas apuntaban un desplome mayor, incluida la preelectoral del CIS, que preveía un 21,2% de votos y entre 78 y 80 escaños. Además, su gran pesadilla se quedó en los sondeos, Unidos Podemos no le arrebató el liderazgo de la izquierda ni le adelantó tras lograr un resultado semejante al de diciembre -para reflexionar también y así se lo sugirió Pedro Sánchez al líder de la formación morada-. “Espero que Iglesias medite sobre estos resultados. Tuvo la posibilidad de votar a un Gobierno progresista y poner fin al Gobierno de Rajoy, pero la intransigencia y el interés personal por encima del interés general ha permitido mejorar los resultados del PP”, culpó Sánchez a Iglesias.

menos desgaste del pronosticado Tras protagonizar una investidura fallida por primera vez en la democracia, tras pactar con Ciudadanos, tras fracasar en las conversaciones con Podemos y tras no propiciar como líder ese cambio reclamado por la mayoría de los votantes en diciembre, Sánchez afrontaba con incertidumbre al 26-J, más si cabe tras el acuerdo entre Podemos e Izquierda Unida. En ese escenario y con las encuestas en contra, el pasado viernes el brexit hundió las bolsas, la libra se devaluó y el discurso del miedo por la llegada de los populismos se coló en el último día de campaña electoral. Este hecho histórico ocurrió a escasas 48 horas de las elecciones y, seguro que algo, influyó entre los votantes.

Sánchez, flanqueado por miembros de su candidatura y de su comité de expertos, entre ellos el expresidente del Parlamento Europeo Josep Borrel y el exministro Jordi Sevilla, reivindicó que “a pesar de las dificultades extraordinarias” y de los “augurios que anunciaban un fuerte retroceso” y la “pérdida de relevancia”, el PSOE volvió a “reafirmar su condición de partido hegemónico de la izquierda”.

A pesar de no perder esta condición, es significativo que en las dos únicas comunidades en las que el PSOE ganó las elecciones generales de hace seis meses, Andalucía -el bastión de Susana Díaz- y Extremadura, pasó en esta ocasión al segundo puesto, por detrás del PP. “No estoy satisfecho, los socialistas queremos ganar, pero somos la primera fuerza de la izquierda”, recalcó Sánchez, a ratos sonriente ante un auditorio que le gritó “presidente, presidente”, y en el que no faltó su mujer, Begoña Gómez.

También subrayó que el suyo es “un único partido con un solo proyecto para España” y prometió a sus votantes “poner los resultados al servicio” de sus intereses”. En una intervención de la que sin nombrarlo mostró su orgullo por haber impedido el sorpasso de Unidos Podemos que auguraban todas las encuestas, el líder socialista defendió que el suyo es “el gran partido de la izquierda” y una “referencia para millones de españoles”, que en 137 años de historia han hecho miles de ciudadanos de distintas generaciones y que ha “mantenido su compromiso en el éxito y la adversidad”.

“camino a la normalización” Sánchez, que telefoneó al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, para felicitarle por su triunfo en las urnas, apuntó que los ciudadanos con su voto ejercieron ayer su “condición de dueños de su destino” y abrieron “camino a la normalización de la vida institucional”.

En el capítulo de agradecimientos, se acordó de militantes, interventores, apoderados, líderes territoriales y agradeció las papeletas recibidas con un “gracias, gracias, gracias, mil veces gracias”. Para Sánchez, el resultado de ayer permite que el PSOE, como partido del “progreso” y las “reformas”, mantenga sus compromisos de acabar con el paro, luchar contra la corrupción, construir una Europa social, regenerar las instituciones y reformar la Constitución, entre otras materias.

Sin embargo, el resultado de ayer fue el peor registrado de la historia del PSOE en unas elecciones: el segundo consecutivo para él, que tiene que soportar sobre sus espaldas, ya que en diciembre perdió a dos millones de votantes, aunque ahora ha aguantado con la huida de unos 125.000. Pero, las elecciones generales de 2011 ya supusieron para el PSOE, entonces liderado por José Luis Rodríguez Zapatero con Alfredo Pérez Rubalcaba como candidato, su peor resultado histórico, con 110 escaños y un 28,76% de los votos. Desde las elecciones de 1977, los primeros comicios libres tras la dictadura de Franco, el PSOE ha conseguido mantenerse siempre como el primer o el segundo partido más votado.

Además, el 26-J no sirvió para romper con el bipartidismo, sino que salió reforzado respecto a los comicios de diciembre: sumaron el 55%, cuatro puntos más que hace seis meses. Y es que desde 1982, siguen siendo PSOE y PP las dos formaciones más votadas.

susana Díaz asume la derrota Por su parte, Susana Díaz manifestó que “los ciudadanos no han confiado en el PSOE para hacerse cargo del Gobierno y eso es algo que debemos aceptar y actuar en consecuencia”. “Los resultados demuestran que en la sociedad española existe una mayoría importante que apuesta por el cambio político, pero esto se ha fragmentado y el resultado es el que es”, agregó después de que el PP le ganara al PSOE en Andalucía. Por su parte, Monago celebró el sorpasso del PP al PSOE en Extremadura tras superarle en cinco puntos; y el president de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, afirmó que los resultados de su partido fueron“manifiestamente insuficientes”, pero que están “en un proceso de recuperación”. - S. Zabaleta

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