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san fermín 2016 el segundo encierro

Salvada por la sangre fría de su marido

Marshall Campbell no dudó en agarrar las astas del toro para separarlo de su mujer, tendida en el suelo frente al animal

Leticia de las Heras - Ana Ibarra - Sábado, 9 de Julio de 2016 - Actualizado a las 06:07h

El mozo retira a 'Empleado' de sus víctimas. FOTO: DIARIO DE NOTICIAS VER VÍDEO Reproducir img

El mozo retira a 'Empleado' de sus víctimas. FOTO: DIARIO DE NOTICIAS

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Pamplona - El capotico de San Fermín salvó ayer a más de uno de ser empitonado durante el peligrosísimo encierro protagonizado por los Cebada Gago. En el caso de la estadounidense Cindy Campbell, de 53 años, fue el arrojo y la sangre fría de su marido Marshall lo que le salvó de la furia de Empleado, uno de los toros rezagados. El hombre no dudó en agarrar con firmeza los dos cuernos del animal y colocarlo frente a él para poder atraer la atención del toro que ya había acorralado a su esposa, agazapada en el suelo y sin posibilidad de escapar.

Para Marshall no se trató de un acto heroico puesto que consideró que no le quedaba otra alternativa. “En el momento en el que vi al toro y a mi mujer en el suelo solo pude hacer una cosa: agarrarlo”, declaró asumiendo que se trató de una reacción natural. El hombre reconoció que el momento de mayor temor fue cuando se encontró agarrando las astas frente al animal y con Cindy fuera de su campo de vista. Por suerte, otro mozo agarró al astado por el rabo, lo que hizo que se diese la vuelta. “El toro era muy fuerte”, recordó Marshall.

La carrera comenzó bien para la pareja. Ambos superaron sin ningún percance a los primeros toros, que pasaron junto a ellos. “Alguien me gritó que no me parase y siguiese corriendo porque venía otro -recordó-. En ese momento comencé a correr otra vez, pero cuando me giré para ver qué estaba pasando me encontré con que el toro ya estaba ahí”. Fue en ese momento cuando la norteamericana cayó al suelo y el toro se lanzó a por ella y el resto de corredores que se encontraban allí. “Sentí algo de miedo pero no dolor, en ese momento era más consciente de la situación del hombre que se encontraba a mi lado porque estaba muy malherido”, afirmó.

Cindy tuvo que ser trasladada al Hospital de Navarra por una herida en el tórax y con el pie contusionado, pero pese a eso declaró sentirse muy afortunada. “No tengo muy claro el recuerdo de lo que pasó, pero por suerte todo fue tan rápido y tan intenso que no sentía dolor ni fui apenas consciente de lo que estaba pasando”, comentó en referencia al momento en el que ya se encontraba tendida en el suelo y a merced del animal.

Cindy comentó tras ser dada de alta que, al ver el primer encierro por la televisión y comprobar que los toros no atacaban a los mozos, pensaron que sería divertido participar. “Si no lo hacíamos después nos íbamos a arrepentir”, afirmó haciéndose responsable de que decidió por sí misma asumir una situación de riesgo y, por tanto, tiene que ser responsable de las consecuencias que esto tenga.

La pareja, procedente de Cave Creek (Arizona) se encontraba junto a su familia en Pamplona, uno de los destinos que se encuentran visitando durante sus vacaciones veraniegas. Tras ser dada de alta, Cindy se tomó con humor su recién adquirida cojera y comentó que ahora aprovechará para relajarse en los días que les restan recorriendo la península. En su ruta también visitarán Portugal y Marbella, donde permanecerán otros cinco días. “No voy a permitir que esto arruine mis vacaciones”, sentenció, aunque se mostró muy convencida de que será la primera y la última vez que correrá en el encierro. Distinta fue la opinión de su marido, que sí volvería a ponerse frente a los toros.

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