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La noche más ajetreada con miles de turistas

Pamplona tras el terremoto

Después de la juerga, la basura y la suciedad dejan una imagen desoladora del Casco Viejo

Imanol Velasco Zozaya | Javier Bergasa/Iñaki Porto - Lunes, 11 de Julio de 2016 - Actualizado a las 06:06h

La Plaza del Castillo amaneció ayer llena de suciedad tras la noche del sábado.

La Plaza del Castillo amaneció ayer llena de suciedad tras la noche del sábado. (JAVIER BERGASA)

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PAMPLONA. Si ya todos los días de las fiestas de San Fermín son especiales por sí mismos, la noche del sábado al domingo alcanza una nueva dimensión. Más si cabe cuando el fin de semana toca en mitad de las fiestas como ha sido este año. Ante la llegada de miles de personas, muchos pamploneses y pamplonesas prefieren hacer un alto en el camino para continuar disfrutando con más fuerza de lo que sería algo así como una segunda vuelta de los Sanfermines. Esa noche es prioritariamente para ellos y ellas, gente venida de lejos o de cerca, que casi se adueñan de la ciudad durante unas pocas horas.

Pero la llegada de toda esa gente también tiene sus consecuencias. Aparte de los beneficios económicos que generan los visitantes en establecimientos de la ciudad, que durante el fin de semana quintuplicó su población habitual, también provocan una mayor cantidad de residuos al acabar la noche.

Minutos después de finalizar el encierro, la imagen de la ciudad era totalmente desoladora. La suciedad estaba presente por doquier, mientras que sus causantes trataban de llegar a duras penas a algún bar o cafetería donde comer algo.

Los hambrientos se mezclaban con los que ya para esa hora dormían en los parques y aparcamientos más cercanos al Casco Viejo. Allí, cualquier cosa era aprovechada para descansar, desde una autocaravana estacionada entre más coches a una simple toalla bajo un árbol. Algunos intentaron desplegar tiendas de campaña en el césped de algún parque, pero las patrullas de Policía Municipal retiraron gran parte de ellas durante todo el fin de semana. Todos ellos se mezclaban con algún que otro valiente que aprovechó la mañana para hacer ejercicio.

La ciudad descansaba y respiraba los únicos minutos que el programa festivo se lo permite. Tras la retirada de gran parte de los turistas, las calles del Casco Viejo, que todavía tenían las marcas de la noche visibles, albergaron a los primeros grupos y familias pamplonicas del día. La salida de la Comparsa a las 9.30 horas dio comienzo a los últimos cinco días, con un mayor protagonismo para las gentes locales. Los abuelos guiaban a sus nietos, esquivando montones de basura, al encuentro de los gigantes y cabezudos de Pamplona.

A esas horas el contraste entre las diferentes calles era imperante en el centro de la ciudad. Por un lado, aquellas que habían sido limpiadas antes del encierro lucían su mejor cara, mientras que otras en las que aún aguantaban los rescoldos de la fiesta tenían el suelo repleto de basura de toda clase.

Y es que retirar las toneladas de basura que genera un sábado sanferminero no es poca cosa. Para ello, los operarios de la limpieza comienzan a retirar la basura desde las cuatro de la mañana, comenzando por los tramos por los que pasa el encierro. En el cruce de la calle Ansoleaga con la plaza San Francisco, Adrián, operario de la limpieza de 20 años, comentaba que había comenzado a trabajar en la calle Nueva, hasta llegar a la plaza del Ayuntamiento, para después continuar por otras calles del Casco Viejo.

Sin embargo, el mayor volumen de población que tuvo Pamplona este fin de semana provocó reacciones contrapuestas entre los operarios de la limpieza de las calles. La cuesta de Labrit, abarrotada de basura hasta bien entrada la mañana, era uno de los últimos lugares por barrer.

Allí, Jesús María Noboa afirmaba que la cantidad de basura era mucho mayor a la de anteriores días y también superaba a la de sábados de otros años. Por otra parte, otro operario señalaba que lo que percibía era “menos ambiente” en la calle.

La marcha de los turistas, ya sin la ropa blanca y con sus maletas, señaló el comienzo de una segunda parte de los Sanfermines. Unos días para que los vecinos y vecinas de Pamplona disfruten de lo que resta de las fiestas de la ciudad. Además de un ambiente menos sobrecargado que el de estos días. En definitiva, para disfrutar de la esencia de las fiestas, antes de ponerles el punto final el próximo jueves.

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