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La vida de un pueblo al cobijo de la Peña Unzué

Juan José Ojer acaba de publicar el libro Unzué, sus casas y gentes: una mirada desde la Peña, en el que repasa la historia de su localidad

Ainara Izko - Lunes, 10 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:07h

Juan José Ojer Amatriain, autor del libro sobre Unzué, posa con la Peña de fondo.

Juan José Ojer Amatriain, autor del libro sobre Unzué, posa con la Peña de fondo. (Ainara Izko)

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Juan José Ojer Amatriain, autor del libro sobre Unzué, posa con la Peña de fondo.

“Redactar el libro ha sido como hacer un gran puzle con miles de piezas ”

unzué- Una década. Ese es el tiempo que ha invertido Juan José Ojer Amatriain (de 68 años), natural de Unzué pero residente en Pamplona, en recopilar, ordenar y redactar la información de la que se nutre el libro Unzué, sus casas y gentes: una mirada desde la Peña. Un trabajo de 526 páginas en el que se repasa la historia del pueblo, que actualmente tiene menos de 200 habitantes, a través de su población (genealogía de los residentes incluida) y casas. Tal es la magnitud de este proyecto presentado oficialmente el pasado 1 de octubre, que el Ayuntamiento se decidió a financiarlo en la anterior legislatura y a regalar un ejemplar del mismo a cada familia del municipio.

“Con este título y subtítulo quiero definir lo que pretendo poner a disposición de quienes se interesan por la historia de Unzué. Con sus gentes y casas, quiénes son y dónde viven. Vigilado por la Peña que lo ha visto nacer y crecer”, indica Ojer, quien desvela que el proceso del elaboración del libro comenzó mucho antes de que él mismo lo supiera, cuando animado por su sobrina Edurne comenzó a hacer la genealogía familiar. Para ello tuvo que visitar la sección de microfilms del Archivo Diocesano de Pamplona, donde fue encontrando documentos que hablaban de otros vecinos y vecinas de la localidad así como de sus viviendas. De entre toda la información consultada, destacan “los procesos donde los dueños de las casas (dado que los inquilinos no votaban) elegían al Abad acreditando ante notario la propiedad de la casa. Por ejemplo: Ramon Janariz Armendariz, hijo y heredero de Bernabel de Janariz, dueño y posehedor de la casa llamada Ferranchena. Así fueron apareciendo nombres de casas que fui recopilando”, repasa. Hasta que llegó un momento en el que se vio con “miles” de datos, los cuales decidió ordenar, como si de un puzle se tratase, recurriendo al Archivo General de Navarra, a “Procesos y Protocolos Notariales principalmente”.

“Redactar el libro ha sido como hacer un puzle con miles de piezas, para lo que es preciso tener mucha paciencia a la hora de casar los datos y capacidad de retención”, reconoce Ojer, autor también de muchas de las instantáneas que aparecen en el libro. Otras son de Alberto Oficialdegui Núñez, párroco de Unzué entre los años 1902 y 1919. “Su colección de fotografías es un gran hallazgo para este trabajo”, agradece el escritor.


Tres partesEn concreto, el libro se divide en tres partes. En la primera de ellas, se habla de los orígenes del pueblo (la primera mención documental data del año 1093), del Castillo de Guerga, del Palacio de Felipe III, de la iglesia y de las ermitas de Artederreta y San Bernabé. También se recogen datos de la población, algunos nombres desde 1366, apeos del siglo XVII y XVIII, datos de personas (género, estado civil, profesión…), padrones de población, un gráfico con la evolución demográfica y la relación numerada de las fincas urbanas (casas, corrales o pajares). Asimismo, se repasa cómo era la vida en el pueblo a través de las ordenanzas, edictos, bazarres o de los condicionados para los arrendamientos. Por último el autor dedica un capítulo a Balbino Arizu Labiano, viticultor en Argentina y Gran Benefactor para Unzué.

En la segunda parte del libro se describen, a su vez, las 90 casas del pueblo (iglesias, ermitas y palacio incluidos) y su evolución. En este sentido Ojer explica que “primeramente existe una abadía (iglesia parroquial)” y que junto a la misma se levanta el palacio, de propiedad real. Pues bien, según ha podido saber el escritor, “las casas aumentan a partir del trueque del palacio por el rey Felipe III a favor de los palacianos Pedro Ibáñez de Leet y Teresa Almoravid”. Ya que es entonces cuando se comienzan a trabajar los campos, empieza a haber pastoreo y se tala madera. La boda de García de Lalana y Sabadina Leet supone otro hito ya que su descendencia también se queda a vivir en Unzué, en sus propias viviendas, a nombre de Lalana primero y de los Balanza después. “Las primeras están todas separadas unas de otras;con el tiempo se hacen viviendas adosadas para algún familiar de la casa principal”, resume.

Pese a los datos obtenidos, el escritor no descarta seguir actualizando el contenido del libro principal, de un tamaño superior al editado recientemente y que pertenece al Ayuntamiento. Y es que le faltan por revisar los documentos del Archivo Municipal de Barásoian, donde se conserva toda la información de la Valdorba, entidad de la que se segregó el Ayuntamiento de Unzué en 1846.

La tercera parte, por último, viene presentada en un CD, en formato digital, en el que se puede buscar la genealogía de los y las vecinas de Unzué, que en algunos casos se remonta hasta el año 1450. El CD se acompaña de una hoja de instrucciones (al final del libro) para aprender a leer los genomapas que contiene el disco en su interior.

Las personas interesadas en adquirir un ejemplar de este libro sobre Unzué, pueden solicitarlo poniéndose en contacto con la casa consistorial o con el propio Juan José.