‘Polifonía vasca’, la realidad de Euskal Herria cinco años después

ETB 2 emite el domingo un documental en el que el Antoni Batista entrevista a 14 personas con el quinto aniversario del cese de la violencia como telón de fondo.

Un reportaje de Rosana Lakunza - Miércoles, 12 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:08h

Antoni Batista es también músico y autor de la banda sonora de ‘Polifonía vasca’.

Antoni Batista es también músico y autor de la banda sonora de ‘Polifonía vasca’. (ETB)

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Antoni Batista es también músico y autor de la banda sonora de ‘Polifonía vasca’.

Antoni Batista, corresponsal político en Euskadi del diario Avui y de La Vanguardia durante 33 años, presentará el domingo el documental Polifonía vasca. Catorce voces narran el antes y el después, el pasado y el futuro de Euska Herria, cuando se cumplen cinco años -el jueves día 20- del anuncio por parte de ETA del cese definitivo de la violencia. Este trabajo televisivo está dirigido por Joan Salicrú y Ariadna Vázquez. Se emitirá este domingo en prime time en ETB 2. También este previsto que TV3 lo programe para dentro de unos meses.

Julen de Madariaga, Ramón Jáuregui, Bingen Zupiria, Ramón Etxezarreta, Juan Mari Ollora, Arnaldo Otegi, Martxelo Otamendi, el lehendakari Ibarretxe, Kirmen Uribe, el maestro Sainz (Orfeón Donostiarra), Gaspar Martínez, Juan María Uriarte, Ángel Rekalde y Rosa Lluch componen esta Polifonía vasca creando una imagen realista y plural de Euskal Herria cinco años después del anuncio realizado por ETA hace cinco años.

Batista comienza a escribir de la política vasca para el diario Avui en 1983, en este periódico catalán estuvo hasta 1989, año en el que trasladó sus crónicas a La Vanguardia y donde ha estado hasta 2006: “Viví todo lo contrario a lo que es hoy Euskadi, lo que algunos llaman los años del plomo. Viví cómo la violencia y sus consecuencias se colaban en el día a día de la gente: gente que tenía que vivir con escolta, gente que tenía que hacer 2.000 kilómetros para ver al hijo preso”, señala el periodista catalán.

A la pregunta de si hay puntos en común en estas voces que componen para ETB 2 esta polifonía, señala que todos coinciden “en que estamos mejor de lo que estábamos, y otro punto en común es que las expectativas para Euskadi son buenas. Sin salir del documental, yo también veo un País Vasco como un lugar en el mundo con futuro y expectativas positivas”.

Batista señala que el título del programa tiene mucho que ver con su otra faceta, la de músico: “Apliqué un concepto musical, la polifonía, a mi forma de hacer periodismo sobre situaciones complejas. Polifonía significa muchas voces, muchas fuentes. El relato vasco es la suma de multitud de relatos, de multitud de voces. En el documental, los guionistas del programa han escogido fuentes muy importantes de mis años en el País Vasco. A partir de esas voces se construye este documental que es una reflexión sobre el pasado y una proyección a futuro”. Antoni Batista tiene que ver mucho con la música que se va a escuchar en la emisión del domingo en ETB 2: “La banda sonora del documental soy yo tocando en el piano, el de mi casa, versiones que he armonizado y reescrito solo para piano. Interpreto varios temas vascos: Agur Jaunak, Habanera (Lete), Soterriko Koblak (Laboa), Eusko Gudariak, y El País Basc (Raimon)”, señala.

Volviendo al tema vasco, Antoni Batista dice que esa reflexión del pasado concuerda con la del futuro en el sentido de que “del pasado aprendemos qué debemos hacer para conseguir un futuro mejor, y como las personas que están en este documental es gente de muy alto valor político y humano, saben reflexionar y sacar consecuencias desde lo que ellos mismo han vivido. Todos han sido actores protagonistas del relato vasco y tienen una interesante visión de hacia dónde va Euskadi”.

¿Podría hacer un retrato de 1983 a 2006 de la Euskadi que vivió?: “Si he hecho polifonía periodística es porque había muchas personas y muchas ideas. Cuando tienes delante situaciones políticas al límite, con violencia por medio y razones muy potentes en todas partes, hay un punto de crispación y malestar. Había muertos, heridos graves, he tratado con muchos y he visto el dolor de quien lo ha vivido;también el dolor de quien ha perdido a un próximo. Yo perdía a Ernest Lluch, era uno de mis mejores amigos y con él compartía la pasión vasca”.

Señala que ante esta situación, “la sociedad vasca siempre tuvo una gran energía para salir adelante. En una familia, en una misma cuadrilla te podíad encontrar todos los registros de lo que era la vida política vasca para bien o para mal”.

¿Cómo surgió este reportaje? Dice que a él no se le habría ocurrido nunca hacer este documental porque su mundo está en el periodismo de papel: la pluma y el ordenador: “Esto fue una idea Joan Salicrú y de Ariadna Vázquez que pensaron que desde mi periodismo se podía explicar el País Vasco. Mi punto de vista no es ni vasco ni español. Eso me ha permitido ver lo que ocurría desde la distancia, sin proyectar mis fobias y mis filias. Ellos creyeron que podíamos explicar la realidad vasca cinco años después de la violencia”.

Por su parte, Joan Salicrú, uno de los dos directores, señala respecto a este trabajo: “Como dice Antoni, la complejidad del conflicto vasco hace necesario contarlo con cuantas más voces mejor;eso es lo que él enseña en la universidad bajo la idea de la polifonía de fuentes. La selección de los entrevistados, de todos modos, no pretende ser exhaustiva de esta pluralidad sino que quienes aparecen son personajes de la vida vasca -públicos o más anónimos- que fueron fuentes de Antoni cuando él actuaba de corresponsal y han pasado a ser amigos suyos. Es ahí, gracias a la complicidad que tiene con estas personas por el hecho de que han pasado a ser amigos suyos, donde radica la fuerza del documental: son dos amigos hablando, de forma algunas veces muy profunda y próxima”.