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La desesperación por la ayuda empieza a cundir en el suroeste de Haití

La Policía haitiana sofoca las revueltas de la población, que exige comida, bebida y medicinas

María Montecelos - Jueves, 13 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:06h

Un hombre camina en Jeremie por una calle sin iluminación por un fallo eléctrico tras el huracán.

Un hombre camina en Jeremie por una calle sin iluminación por un fallo eléctrico tras el huracán. (Foto: Efe)

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Un hombre camina en Jeremie por una calle sin iluminación por un fallo eléctrico tras el huracán.

Jeremie- La desesperación empieza a cundir entre la población de Jeremie, en el suroeste de Haití, ante la falta de agua y alimentos, y es que nueve días después de que el huracán Matthew arrasara esta ciudad, la ayuda humanitaria no termina de llegar.

La Policía Nacional haitiana patrulla constantemente la ciudad y los caminos cercanos y no hay miramientos a la hora de sofocar el más mínimo amago de revuelta, como el que se pudo desencadenar el martes, cuando un grupo de hombres bloqueó una de las calles de acceso al centro urbano.

Al menos un hombre fue detenido después de que un grupo de personas montará un par de barricadas para exigir que se les entregue la comida, la bebida y las medicinas que parecen no llegar nunca a sus manos.

Los colegios habilitados como refugios para la población, como el Marguerite D’Yeuville, acogen a cientos de personas y son un perfecto reflejo de la situación de escasez y de lo urgente que es la llegada de ayuda.

Además de los problemas logísticos por la dificultad de acceso a las zonas más castigadas, otro de los motivos de esta tardanza es la falta de coordinación institucional, que sigue impidiendo el desarrollo de una acción humanitaria eficiente.

Hacer llegar la ayuda a cientos de miles de damnificados requiere de una compleja organización consensuada y se echa en falta la creación de un gabinete con representantes de autoridades y ONG encargadas de la gestión de la crisis, comentó un oficial de la misión de la ONU Minustah.

Para que la ayuda fluya y para tomar decisiones rápidas ante cada contingencia, la coordinación es imprescindible, explicó el militar, pero, a día de hoy, no existe ni siquiera un cómputo global de la ayuda que ha llegado, en este caso a Jeremie, desde que el huracán arrasó el departamento suroccidental hace ocho días.

Las características de Jeremie solo permiten la llegada de helicópteros y pequeños aviones, puesto que su aeropuerto carece de la longitud necesaria para de un aparato grande.

Allí se encuentran efectivos de la Minustah de Brasil y Ruanda, que colaboran con la logística y seguridad de los cargamentos que llegan a este área tan necesitada, aunque no son los responsables directos del reparto, del que se encargan entidades locales, explicó el oficial.

La llegada de un helicóptero de los Marines de Estados Unidos congregó ayer en la pista a varios efectivos que colaboran en la descarga de tres toneladas de cajas con alimentos básicos, como arroz y aceite. Su distribución estaba pensada para entregar una caja por familia.

Pero hasta que llegue a sus destinatarios, queda almacenada, custodiada en todo momento por las brigadas de la Minustah para evitar posibles saqueos.

Hasta aquí también están llegando materiales para levantar barracones, no solo para la población, sino también para los pelotones de la Minustah, cuya base sufrió daños durante el huracán.

Si ninguno de los soldados salió herido es porque todos los efectivos permanecieron en los vehículos todoterreno, camiones y camionetas que hay en el campamento, aseguró uno de los miembros del contingente que permanece fijo en Jeremie, al que se están sumando más efectivos tras el paso de Matthew.

afectados

1,4

1,4 millones es el número de personas afectadas por el huracán Matthew y que están en necesidad urgente de ayuda humanitaria.

necesidades

Provisiones. Las más de 120.00 familias que necesitan provisiones están a la espera, sobre todo, de agua, comida y medicinas.