Música

Altxatu, adelante con un sonido renovado

Por Xabier Sagardia - Domingo, 16 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:10h

Concierto del grupo Altxatu

Fecha: 14 de octubre de 2016. Lugar: Bar Terminal. Concierto gratuito. Buena entrada.

Ibai Osinaga (guitarra y voz), Julen Abaurrea (bajo y coros) e Iker Ariz (batería) empezaron muy jóvenes. Sólo tenían entre 11 y 12 años cuando enchufaron sus cacharros por primera vez en Lumbier. A día de hoy no sobrepasan los 18, pero ya han publicado tres discos largos de la mano del sello Gor. El último se titula Hegalen indarraz aitzina (Adelante con la fuerza de las alas), que presentaron el viernes en el Terminal y que llegó de fábrica de víspera. O sea, que más calentito imposible.

Con cierto retraso sobre la hora prevista y ante un público bastante nutrido, los tres músicos salieron al escenario escondidos tras unas caretas de buitres y atacaron la primera canción del nuevo disco, Errugabe, quizá algo dubitativos en los primeros compases. Enseguida pudimos apreciar la evolución sonora de muchas de las nuevas canciones, que han virado hacia un rock que sin abandonar la pegada del punk viene revestido con toques de metal y estructuras algo más complejas, en la onda de Berri Txarrak, cuya sombra es muy alargada en la escena del rock vasco actual. Pero ojo, Altxatu, ya desde el primer disco, y aunque se le puedan adivinar ciertas influencias, ha conseguido tejer una, digamos, personalidad propia. Sin embargo, la segunda canción de la noche, Ez gara beldur o Ez dut nahi, que tocaron más adelante, sonaron más emparentadas con sus anteriores trabajos y no con esa evolución a la que aludíamos antes.

La noche del viernes, los chicos de Altxatu no sólo presentaron disco nuevo, sino que realizaron un repaso a sus tres álbumes de estudio, que fueron dividiendo por bloques más o menos bien delimitados. No nos referiremos a ellos de forma cronológica, pero del primer y segundo disco destacaremos su evidente influencia por el denominado Rock Radical Vasco de los años 80. La batería marcaba -“tu-pa-tu-tu-pa”- mientras sonaban Altxatu Nafarroa o No dejes de luchar, pero también Milaka kolorez, que siempre nos ha recordado aHil ezau aita de Hertzainak. Cada cual tendrá la suya, pero para el que escribe esta crónica una de las canciones más atractivas de Altxatu es Lanbroa, rescatada de Hitza, su segundo álbum, a la que hicieron justicia en directo.

Ibai canta bien, tiene una caída especial de las palabras que lo hace muy atractivo, aunque en directo esos matices se pierdan un tanto, por lo menos la noche del viernes. Y para quien haya tocado en un grupo, o sepa de primera mano de qué va esto, el primer concierto después de una temporada alejado de los escenarios no suele ser, por regla general, el mejor. Las nuevas canciones necesitan engrasarse poco a poco a base de machacarlas una y otra vez. Eso que llaman “rodaje” es esencial y quizá es lo que les faltó, en cierta medida, la noche del viernes. En parte por eso, las viejas canciones, que tienen más trilladas, sonaron más compactas, aunque de las recién estrenadas nos gustó Berriro, una nueva favorita que llega en la estela de The Cure, como me comentaba Patxi Goñi, el capo de Gor discos. Una joyita a tener en cuenta.

Se nos acaba el espacio. Pero antes de terminar, no podemos dejar de apuntar el sencillo homenaje que Ibai le hizo a Bob Dylan por su reciente Nobel de Literatura cantando Blowin’ in the Wind. Y del nuevo disco, que es lo importante, tocaron Hegalen indarraz ai-tzina, que tiene mucho cuerpo, Iruñea, con esa melodía marca de la casa pero provista de ese sonido renovado, o Garaipen krudela, muy en la onda de la citada banda de Gorka Urbizu. Para acabar se dejaron Hitza, del segundo disco, una canción que sonó como una crecida del río Irati que no se detiene ante nada ni nadie. Un buen final, que deja bien a las claras el potencial que tiene el joven trío de Irunberri.