Herriko Plaza

La Wehrmacht, en Usategieta

Lander Santamaría - Lunes, 17 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:10h

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Hasta aquí llegaron los soldados del nazismo de Hitler. Aquellos que soñaban con el imperio de los mil años, rubios e imponentes embutidos en sus uniformes y calzados con sus botas bien lustrosas, que llegaron a imponer su orden y su implacable fuerza militar que pensaban invencible y acabaron comiendo las naranjas que les daban al verlos muertos de hambre y mordían con peladura y todo, cuando empezaron a fallarles los suministros de Berlín. El País del Bidasoa ha sido testigo de ello, y de otras muchas guerras y miserias, que hay fotos, documentos históricos que son testimonio de su arrogancia aquí en Etxalar, en el vecino Larrun, en Dantxarinea y en todos los pasos fronterizos que controlaban en la Francia ocupada y sojuzgada.

Y también los soldados de la USAF estadounidense, en son de paz estos, animados por la curiosidad de un sistema de caza que sobrevive al paso de los siglos, cuando servían en la Base de Gorramendi. Quizás hasta dispararon algún tiro a los bandos de palomas con sus modernos rifles de cañones superpuestos que aquí no se conocían todavía.

Etxalar y sus palomeras, con las redes bautizadas con nombres tan sonoros y singulares como Kalamua, Miarra, Monua, Lakaina, Elutsa y Fortuna, que fue la última y data de 1920, que son como el DNI, el documento de identidad de esta población que tiene fama de cuidada y limpia, que hasta dicen que se podrían freír un huevo en sus calles tan pulcras como se ven.

Ayer era Domingo de Palomeras, Usategiko Igandea, fiesta que tiene lugar el tercer domingo de octubre, siempre, y que se celebra ni se sabe desde cuándo. Este año no cayeron palomas en las redes, aunque 38 docenas para mitad de mes es una bonita cifra, cierto que muy alejada de tiempos antiguos, pero que anima a pensar en que estallará el chupinazo de las cien docenas. Para el miércoles se espera viento norte, el que interesa aquí, recién pasada la festividad de San Lucas que tiene fama de santo palomero que ya lo dice el viejo refrán (Á saint Luc, gran truc, que viene a ser por San Lucas, gran caza), y así hasta el 11 de noviembre por San Martín, cuando será la otra fiesta, la de la Gastronomía de la Paloma. Que tampoco no es mala cosa.

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