Un archivo único a disposición de todos

en las próximas semanas se presentará la nueva web, de acceso ilimitado y gratuito, que recopila buena parte de la investigación

Un reportaje de P. Gorría Fotografía Javier Bergasa - Lunes, 17 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:09h

El Carnaval de Lantz, una de las expresiones festivas más reconocibles del patrimonio inmaterial navarro.

El Carnaval de Lantz, una de las expresiones festivas más reconocibles del patrimonio inmaterial navarro.

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El Carnaval de Lantz, una de las expresiones festivas más reconocibles del patrimonio inmaterial navarro.

las cifras del Archivo del Patrimonio Inmaterial de Navarra son concluyentes: 400 pueblos visitados, 2.000 entrevistas, 100.000 testimonios, de los que 6.000 ya están colgados en la página web, junto a decenas de documentales del Museo Etnológico y galerías fotográficas. “Es un caudal de información que ahora no somos conscientes del valor que va a tener porque es el retrato de una generación”, asegura Alfredo Asiáin, el director técnico del proyecto.

Para llegar a estas cifras, aún parciales, ha sido necesario el trabajo de cientos de personas durante años. “Fernando Brugman, responsable de la Unesco para el Sur de Europa nos sugirió que hiciéramos una recopilación sistemática a la gente de mayor edad, que captáramos todo ese saber acumulado, ese conocimiento, las emociones, los recuerdos de esa memoria tradicional y nos pusimos a ello”, añade. Asiáin calcula que pueden ser cientos de personas los que han trabajado y trabajan, de una y otra forma, en el proyecto: “Los propios investigadores de la cátedra, el grupo de investigación lingüística que dirige Patxi Salaberri, la Fundación Euskokultur y más tarde la empresa Labrit, que es la que está trabajando ahora en la ejecución directa”, añade. Pero la lista de colaboradores del Archivo Inmaterial de Navarra es interminable: Ortzadar, Eusko Ikaskuntza, Euskomedia, la Fonoteca del Vascuence, Euskal Kultur Erakundea, el Museo Julio Caro Baroja, el Centro Unesco Navarra, decenas de ayuntamientos y personas a título particular, con el patrocinio del Gobierno de Navarra y de la Fundación la Caixa.

La idea inicial era entrevistar al uno por ciento de la población de cada pueblo, “pero no de cualquier manera”, señala Asiáin. La novedad que aportó este proyecto fue que fueran las gentes de los propios pueblos (asociaciones, instituciones locales, vecinos) los que eligieran a las personas que iban a ser entrevistadas para que transmitieran lo que sabían a las actuales generaciones. “El problema del patrimonio inmaterial es que las elites no pueden definir lo que identifica a un pueblo, son los portadores del patrimonio los que dicen qué es lo que les identifica”, añade Asiáin.

la investigaciónEl método de trabajo está perfectamente definido. Primero se hacen las entrevistas a las personas mayores seleccionadas en cada pueblo, luego se editan y se llega a una recopilación bruta que sirve como primer paso para hacer después una investigación “más fina”. “Hemos encontrado cosas valiosísimas, -argumenta Alfredo Asiáin-, cosas que no estaban en ningún libro. Con todo eso vamos creando una base de datos, un archivo que yo creo que no hay otro en Europa”. Las 2.000 entrevistas que llevan son aproximadamente la mitad de las que quieren hacer. “La zona vascohablante está prácticamente terminada, pero nos falta bastante en la Zona Media y la Ribera”, reconoce.

Buena parte de ese enorme caudal de información se volcó en una página web, que en breve se va a presentar en una nueva versión mejorada de acceso ilimitado y gratuito. A ella podrá acceder cualquier usuario, investigadores, docentes y, con cierta mediación, los alumnos, porque la idea es que “llegue a las nuevas generaciones”.

Asiáin concluye que tampoco hay que olvidar el valor económico del patrimonio inmaterial, que lo tiene. “Si preguntamos a cualquier turista, lo primero que dirá es que visita Navarra por sus tradiciones o por su gastronomía”, subraya. Por eso, las administraciones públicas se han dado cuenta de la importancia de preservarlo. “Ahora están apostando clarísimamente por el patrimonio inmaterial, incluyendo las propias lenguas. Nosotros tenemos dos y por ello todo se multiplica: dos cancioneros, dos refraneros... Eso es muy valioso, es riqueza, y es importante que la gente tome conciencia de ello”.