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Ayerdi, Davalor y el riesgo individual

Por Juan Ángel Monreal - Sábado, 22 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:08h

Hay una regla en las finanzas que se cumple siempre: a mayor rentabilidad esperada mayor es el riesgo que se toma. Esta y no otra es la realidad que viven los 2.858 pequeños ahorradores, casi la mitad navarros, que decidieron invertir, por término medio, unos 5.800 euros en Davalor Salud, un proyecto de empresa disruptivo, con tecnología propia y que parecía llamado a revolucionar los análisis visuales en medio mundo. Y que prometía como gancho rentabilidades de hasta 17 veces lo aportado. A nadie puede extrañar, por tanto, que todos ellos, incluido el Gobierno de Navarra, que hasta ahora ha puesto un millón de euros, pierdan lo invertido.

No es lo deseable, pero tampoco debería ser motivo de mayor escándalo. Si quienes invirtieron deseaban que su dinero estuviera más o menos seguro disponían de muchas otras alternativas de menor a mayor riesgo. Depósitos con rentabilidades mínimas, deuda pública, fondos de inversión o todas y cada una de las empresas del Ibex, por citar solo algunas de ellas. Y, para los más conservadores, el siempre socorrido colchón de casa. Pero no, optaron libremente por una empresa que aún no había vendido ni una máquina, que no contaba con una planta productiva propia y que todo lo que tenía era su tecnología y su idea. Y que tampoco estaba encabezada por un empresario de trayectoria reconocida, sino por Juan José Marcos, un ingeniero muy celoso de sus patentes y que ha optado por un sistema de financiación, el crowdfunding,que le ha permitido captar 17 millones, una cifra insuficiente, pero que le ha dado libertad para gestionar la empresa a su antojo. La presencia de fondos de capital riesgo o socios industriales habría aportado no solo mayor estabilidad económica, sino una gestión seguramente más profesional.

Esto lo sabe el Gobierno de Navarra, lo sabe Sodena, que nunca ha apostado con claridad por el proyecto, y deberían saberlo también los grupos parlamentarios que visitaron la empresa hace unas semanas. Hace un año, Manu Ayerdi tomó por cuenta propia la decisión de invertir un millón de euros de fondos públicos para auxiliar a la empresa, que se quedaba sin liquidez. Hoy se encuentra en una tesitura aún más complicada. Davalor necesita 20 millones de euros más. Y difícilmente Ayerdi podrá justificar una nueva inversión -se barajan hasta cinco millones públicos- sin un informe técnico positivo por parte de Sodena, sin que alguien aporte los otros 15 y sin una mayor vigilancia de la gestión de la empresa. Nada de ello garantizaría que la empresa funcione, pero ese también es el sentido de Sodena: invertir en empresas innovadoras, aunque el riesgo sea elevado.

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