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Pedro Ruiz actor, escritor, humorista y cantante

Pedro Ruiz: “Nada es para tanto, no somos tan importantes, estamos de paso aquí”

Con el deseo de que el público se divierta y de reírse de “las chorradas” en las que militamos a diario y que otros controlan. Así llega Pedro Ruiz mañana al Gayarre. ‘Eterno’

Una entrevista de Ana Oliveira Lizarribar - Miércoles, 7 de Diciembre de 2016 - Actualizado a las 06:08h

Pedro Ruiz, este jueves en Pamplona.

Pedro Ruiz, este jueves en Pamplona. (Archivo)

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pamplona - Creo que no le hemos visto mucho por Pamplona.

-Lo más curioso es que nunca he hecho un show en Pamplona. Solo he estado una vez en el Gayarre, con la comedia Escándalo en palacio, hace cuatro o cinco años, pero lo que es mi especialidad, un show a la americana, con música en directo, con una actriz, con proyecciones, etcétera, etcétera, no lo había hecho nunca. Supongo que tiene que ver con eso de que cuando te llaman no tienes tiempo y cuando puedes, no te llaman o el teatro está ocupado.

Con Eterno regresa a las giras después de un tiempo fuera de la carretera, ¿a qué se ha debido esta ausencia?

-He estado 12 años fuera de todo, cuidando de mi madre, que se fue hace seis años, y esa ha sido la mejor tarea que he hecho en mi vida. En paralelo, el sistema me ha puesto determinados inconvenientes que yo agradezco porque me fortalecen mucho (ríe). Además, cuando las aguas de la sociedad bajan sucias, lo mejor es no bañarse. Mis principios y mi forma de ver las cosas están bastante alejadas del momento que vivimos o que vivíamos, así que he procurado mantenerme alejado y ahora reemprendo.

¿Ahora las aguas bajan más limpias?

-Las aguas bajan sucias casi todo el rato (ríe), y no es que yo tenga vocación de depuradora, pero si mañana volviera a la televisión, que es una posibilidad, procuraría hacer un programa de concordia. El país está hecho una llaga por problemas inventados por todos. El que venga a ver el espectáculo del Gayarre verá que, igual que las modelos tienen un pressbook, en este espectáculo está todo mi book, desde lo serio hasta lo profundo pasando por lo grosero, lo divertido, lo político, la parodia, el esperpento... Porque esto no es un monólogo, es un gran show con música en directo, con cinco técnicos, con actriz, con proyecciones, con participaciones especiales, etcétera.

¿Y qué busca con esta propuesta?

-El espectáculo pretende convertirse en una falla en la que los monigotes ardan, y durante ese proceso la gente se divierte mucho, porque el 80% es diversión y el resto es un poco análisis y emoción y ternura. Después, cada cual puede sacar de las cenizas la lectura que le dé la gana. La que yo le ofrezco es la siguiente: nada es para tanto, no somos tan importantes, estamos de paso aquí y o nos reímos de nosotros o nuestra sombra se reirá de nosotros.

¿Hay que reírse de uno mismo para reírse luego de los demás?

-Es básico. La tierra no es más que un pequeño granito de arena en una playa de un universo enorme. Y tenemos la vanidad de decir que aquí pasó todo, aquí vino Dios, Buda, Mahoma... Nos hemos convertido en el ombligo del universo. Quitarnos importancia, relativizar y no militar en las creencias ni en las políticas ni en el consumo ni en nosotros mismos nos viene bien. De todo esto se habla en la función. Las militancias son cegueras, el desapego de lo material es libertad, reírse de uno mismo es libertad, expandir el alma un ratito sin querer dañar a nadie es libertad. Solo el escenario del teatro da esa libertad. La gente viene a un sitio donde sabe que le vas a mentir, pero como ya le has avisado antes, eso se convierte en verdad; la mentira peligrosa es la que ocurre en el Parlamento, en la Conferencia Episcopal, en el que caso de que mientan, o en el banco cuando pides un crédito.

¿Y en qué milita Pedro Ruiz?

-Hay dos nortes en mi vida: la bondad y el talento. No soy de ningún partido y no he votado nunca. No creo en las patrias, la patria es la infancia. Hay cosas esenciales que hacemos cuando no nos ve nadie.

Precisamente, este Eterno del título se refiere a esa capacidad que tenemos los seres humanos para tropezar con la misma piedra una y otra vez.

-Eterno es el show de la humanidad. Si tú y yo nos disfrazamos ahora mismo con túnicas romanas y nos situamos 300 años antes de Cristo, y si, imagínate, entonces hubiera telediarios, bien podría salir un presentador informando de que se ha descubierto que Octavio Augusto tenía 3.000 millones de piastras en Galilea. ¿De quién estaríamos hablando? (ríe) Y todo esto igualmente aplicado al amor, a los celos, a las modas... Somos la civilización de la marmota, nos vamos repitiendo una y otra vez y solo cambia el maquillaje.

¿Cómo está siendo la respuesta del público en general? ¿Tenemos el sentido del humor a punto o estamos algo cabreados, agotados y/o alicaídos?

-Como decía, el país está lleno de llagas y de polémicas innecesarias y ficticias. Nos hace falta un diluvio de pomada. A todos los que vivimos en el primer mundo nos vendría bien que nos llevaran mes y medio a Somalia y luego nos trajeran, entonces nos daríamos cuenta de qué chorradas estamos discutiendo a día de hoy.

¿Cree que se puede hacer humor sobre todos los temas?

-El humor es la forma menos suicida de decir las cosas más serias. Y aunque yo no me considero un humorista, tampoco un monologuista, soy más bien el inventor de este tipo de espectáculos, lo cierto es que los bufones han sido siempre los que han dicho verdades que nadie podía decir. Como dice mi amigo Ventura Pons, con el que acabo de rodar un par de películas y siempre cita a Billy Wilder, si quieres contar algo serio, hazlo haciéndoles reír, si no, te matarán. Aun así, te matan igual (ríe).

¿Siente que ha pagado un alto precio por ese desapego?

-Lo he pagado y lo pago. Independencia es soledad. En la vida tienes que elegir muy pronto, y yo lo hice muy joven, entre libertad o poder. Si quieres libertad, tienes amigos; si quieres poder, tienes cómplices.

Esta postura le ha hecho ser vetado en muchos medios de comunicación, incluida TVE.

-Llevo trece años intentando volver. En este tiempo he presentado más de veinte proyectos a Televisión Española. Siempre los presentaba sin dar noticia, y podían tirarlos directamente a la papelera y decir que no los habían recibido, así que a los últimos tres les di publicidad a través de las redes y me han dicho que los están estudiando. Pronto vamos a ver el tipo de parodia que quieren montar con la televisión pública. No es que me importe mucho salir, pero sí considero un agravio que durante 13 años me hayan impedido trabajar en una televisión que pago como los demás. Todo el mundo conoce la cantidad chanchullos que hay en las televisiones, las productoras, las corruptoras, los políticos que las participan... Y ya me parece suficiente tiempo de travesía en el desierto. Estuve nueve años prohibido con Felipe González, doce años antes con Franco, ni que fuera responsable de un genocidio...

¿Y qué le gustaría hacer?

-Primero me tendrán que dejar volver, si es que no me he ido antes, claro, porque tengo planes de cine, de ir a América... Pero si se da la situación en la televisión pública o en otra, quiero hacer un programa de armonía y de concordia, de sentimientos y de diversión. ¡Y sin ningún político nunca! ¡Nunca! Porque se han convertido en los reyes del mambo. Uno de los errores que han cometido los medios es haber convertido a los políticos en el centro de todas las miradas. Un concejal da una rueda de prensa y hay siete cámaras y la da un escultor o un cirujano y no hay nadie. Los políticos son nuestros gestores, nada más.

¿Cuántas cadenas hay en el país? Unas cuantas. ¿Cuántos dueños? Tres. Un grupo italiano, otro español y el Gobierno. Se acabó. Al final, hay tres señores que tiran de los hilos y hablan entre ellos para no ir unos en contra de los otros.

La diversidad es un espejismo, pues.

-Exactamente. Por eso digo muchas veces que Franco no murió, que estalló en cien mil pedazos y son estos. No todos, evidentemente, pero hay una implantación de los gremlins de Franco que abarca todos los rincones y todas las facetas y disciplinas.

Al margen de subirse al escenario, siempre está con algún proyecto: canciones, libros, guiones...

-En los últimos dos meses habré compuesto veinte canciones y he escrito un guión de cine que pretendo rodar. Bueno, tengo veinte guardados en los cajones, pero como no soy un subvencionado, pues ahí están, pero este en concreto, que se titula Un día libre, sí quiero llevarlo adelante. También he rodado con Ventura Pons y con David Trueba, he publicado 16 libros... Soy un tipo inquieto, no ambicioso. La inquietud es del alma, la ambición, del bolsillo. Aunque cueste creerlo, yo no me vendo. No tengo precio, a mí no se me puede comprar. Yo he llegado a decirle a Basile que si me ofrece mañana 70 millones de euros por presentar Gran Hermano, el talón lo rompo en directo en el telediario. Y lo rompería cada semana. Hay programas de televisión que le han hecho más daño a esta sociedad que algunas acciones violentas de grupos que no quiero mencionar. Y han elevado a categoría de mitos a mequetrefes.

Pero centrémonos, mañana llega al Gayarre con una desgustación de lo mejor de Pedro Ruiz.

-Sí, sí, el espectáculo es una fiesta de sensaciones. Deliberadamente, la gente al salir no puede explicar exactamente de qué va. Dicen ¿pero canta? Sí, pero no. ¿Parodia? Sí, pero no. ¿Va en serio? Sí, pero no. Es un plato combinado de muchas cosas.

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