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San Fergrino vive en la calle del Carmen

Un albergue por y para peregrinos. Esa es la filosofía del Albergue de Pamplona, cuyos visitantes en la época de invierno son en su mayor parte orientales

Sara Huarte | Unai Beroiz - Miércoles, 11 de Enero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

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Anabel de Carlos (izquierda) y Natalia Epalza (derecha) posan en la entrada del hostal Albergue Pamplona, sito en el número 18 de la calle del Carmen.

Anabel de Carlos (izquierda) y Natalia Epalza (derecha) posan en la entrada del hostal Albergue Pamplona, sito en el número 18 de la calle del Carmen. (UNAI BEROIZ)

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pamplona - El número 18 de la calle del Carmen, en pleno corazón de la vieja Iruña, es desde hace casi dos años una casa para los miles de peregrinos y peregrinas que recorren el Camino de Santiago. Algunos apenas pasan unas horas, lo justo para recuperarse y reponer fuerzas para continuar el viaje, y otros la convierten en un hogar provisional en el que se sienten tan a gusto como en casa.

Las responsables de que los huéspedes del Albergue de Pamplona abandonen la capital navarra con esta sensación son Natalia Epalza y Anabel de Carlos, que refuerza a Epalza durante los meses que dura la temporada alta; de marzo a octubre. “Las dos somos muy madres”, reconoce Anabel, que, al igual que Natalia, no duda en tratar a los huéspedes como si fuesen de la familia. Tanto que, más de uno ha sido “adoptado”.

“En el albergue hemos hecho muchas y muy buenas amistades”, confiesa Epalza, recordando un caso en concreto; el de la Presidenta de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Sudáfrica, que llegó enferma y pasó quince días en el albergue bajo los cariñosos cuidados de Natalia. “Apenas podía andar, así que, al principio, venían las chicas de los centros de masajes vecinos a atenderla aquí. Ahora nos suele mandar muchas postales y regalos, pero no por correo ordinario, sino a través de algún compatriota que se pasa por aquí para traernos su mensaje”, explica Natalia, que “hace algunos meses”, recibió una inesperada sorpresa.

“Me engañó. Hizo una reserva con otro nombre, pero puso su e-mail. Por lo que yo pensé que habría hecho la reserva para otra persona, pero que va, era ella que había venido a verme”, apunta esta hospitalaria huésped, que conoce bien las alegrías y penas que esconde el Camino.

No en vano, ella lo ha hecho ya dos veces, por lo que sabe bien cuales son las necesidades y demandas de los peregrinos y peregrinas. “Cuando llegas a un albergue buscas limpieza, confort y buen trato”, apunta Epalza, que ahora prodiga sus atenciones a los visitantes orientales. “En invierno, lo que más hay son coreanos, porque ahora están de vacaciones y aprovechan para venir”, explica Natalia, que con el paso de los años ha sido testigo de un curioso fenómeno en torno al Camino y provocado por la literatura. Una suerte de “efecto Hemingway”. “Muchos vienen animados por varios libros que se han publicado en su tierra sobre el Camino”, apunta, en referencia a varios best-sellers publicados en 2006 por dos periodistas coreanas; Kim Nan Hee sobre el Camino Francés y Kim Hyo Sun y su trilogía dedicada al Camino Francés, el Portugués y la Vía de la Plata. “Incluso han hecho un reality sobre el Camino”, asegura Natalia.

san fergrino Así se llama el particular patrón del albergue, cuya imagen también hace las veces de logo. “Es un diseño de mi sobrina Ainhoa Epalza y aúna las características de San Fermín y las de los peregrinos”, explica Natalia, señalando un cartel con varias traducciones del nombre San Fergrino.

Sin embargo, este no es el único distintivo de este albergue de la calle del Carmen. “En cada una de las camas hay una foto de un director de cine o documental. Un recuerdo del último festival de cine Punto de Vista, cuando un gran número de invitados y acreditados para el evento se hospedaron en el hostal durante una semana el año pasado”, explica Epalza, que durante esos días fue testigo de como fluía la creatividad por todos los rincones del albergue. “Pasó de todo, hubo muy buen ambiente y mucho movimiento. De hecho, nos bautizaron como Flaherty, que es como se conoce a los establecimientos en los que hay algo de salseo” explica Natalia, contenta de que este año repitan.

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