4 árboles talados en parques de Iruña por la acción de castores y ante el peligro para el viandante

La Policía Municipal intervino esta semana ante la presencia de dos troncos roídos en Arantzadi

El Ayuntamiento impulsará acciones coordinadas con el Gobierno de Navarra y la CHE

Ana Ibarra - Viernes, 13 de Enero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

La Policía Municipal acordonó la zona para la tala de un árbol.

La Policía Municipal acordonó la zona para la tala de un árbol. (Foto: cedida)

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La Policía Municipal acordonó la zona para la tala de un árbol.

pamplona- La presencia de castores en el Arga está empezando a ocasionar problemas en las orillas del río a su paso por Pamplona haciendo necesaria la tala del arbolado dañado por la erosión. La corrosión de los troncos va in crescendoy resulta más visible ahora en invierno con la caída de las hojas. Aunque la situación no es alarmante, esta misma semana la Policía Municipal ha intervenido ante la presencia de dos árboles que estaban a punto de caer, en el parque Aranzadi y junto a casa Gurbindo. Hasta el momento, se han abatido un total de cuatro árboles (Aranzadi y Magdalena) por el riesgo que presentaban para los viandantes. Se sabe que otros árboles de menor porte han caído al cauce del río roídos por los incisivos de estos depredadores. El pasado miércoles al mediodía, a las dos de la tarde, se requirió la presencia de Policía Municipal de Pamplona en el parque de Aranzadi donde una patrulla comprobó que dos árboles se encontraban bastante desgastados en su parte inferior por la acción de los castores. Los bomberos se vieron obligados a talar uno de los árboles que presentaba más peligro de caída al camino debido a la avanzada erosión del tronco, tal y como informó Policía Municipal. La zona se acordonó para evitar el acceso peatonal y se informó de la situación al Servicio de Jardines del Ayuntamiento de Pamplona. Su director técnico Mikel Baztan destacó ayer que el Ayuntamiento (desde las áreas de Ecología Urbana y Conservación) va a promover una reunión con el Gobierno de Navarra y la idea es “coordinar acciones” también con la Confederación Hidrográfica del Ebro. “Es un ámbito de actuación exclusivo de la CHE pero sabemos que no tienen medios y los ayuntamientos tenemos que garantizar la seguridad del espacio público”, expuso Baztan. “Desde el servicio de Jardines estamos atentos para prevenir posibles caídas de árboles. Hay un inspector del área que está constantemente en el río analizando la situación”, reiteró.

“Queremos que desde el Gobierno de Navarra nos den unos criterios de actuación para saber cómo intervenir. De momento, esta erosión sólo afecta a árboles de especies como álamos y sauces. Por suerte, el castor no actúa en fresnos, tilos, alisos y arces que dan cobertura al río y son importantes para mantener la biodiversidad”, expone.

“Tenemos claro que un castor puede tirar un árbol mediano en varios días. No hace falta tener una población abundante para que se produzcan talas de este tipo”, señala quien tiene claro a su vez que este roedor “pueden ser un elemento de biodiversidad en zonas de ríos pero en áreas urbanas como la nuestra pueden ocasionar riesgo para las personas y una pérdida de masa forestal”.

No obstante Baztan se muestra cauteloso ante posibles acciones de exterminio. “El Gobierno de Navarra tiene los datos y un censo de castores, y es el que debe plantear la estrategia a seguir”, señaló. “Puede que nos estemos enfrentando a problemas puntuales y con ciertas medidas de protección sea suficiente”, reiteró. En este sentido, hay determinadas zonas donde se protegen los árboles de mayor porte con vallas metálicas y se dejan los árboles pequeños para permitir su alimentación. “El castor se alimenta de hojas verdes en verano y en invierno necesita la corteza de ramas ormalmente más pequeñas”, explica.

Desde las organizaciones ecologistas se ha criticado duramente las campañas llevadas a cabo oficialmente para su erradicación y exterminio, aunque efectivamente tampoco justifican su suelta ilegal e incontrolada. En Navarra estas políticas se aplicaron sin éxito hasta el año 2014, cuando se evidenció el alto coste y los muy escasos resultados, ya que entre 2008 y 2013 solo se capturaron unos 100 ejemplares con un coste total de 131.000 euros, según la revista Ballena blanca.

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