Redondo fue la protagonista de la última jornada

Cierre redondo

Dolores Redondo fue la protagonista de la última jornada del festival Pamplona Negra, que acogió además interesantes talleres para niños y jóvenes, una cita gastronómica y un concierto de cine negro.

Un reportaje de Paula Etxeberria - Domingo, 22 de Enero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Dolores Redondo congregó este sábado por la tarde en Baluarte a una nutrida legión de seguidores lectores que quisieron llevarse su firma tras escuchar hablar a la autora.

Dolores Redondo congregó este sábado por la tarde en Baluarte a una nutrida legión de seguidores lectores que quisieron llevarse su firma tras escuchar hablar a la autora. (UNAI BEROIZ)

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Dolores Redondo congregó este sábado por la tarde en Baluarte a una nutrida legión de seguidores lectores que quisieron llevarse su firma tras escuchar hablar a la autora.

Pamplona Negra echó ayer el telón con una protagonista indiscutible: la escritora ganadora del Premio Planeta 2016 Dolores Redondo, cuya intervención fue la sesión literaria más concurrida y aplaudida de las celebradas en esta edición. Pero hubo mucho más para festejar el cierre: talleres para niños y jóvenes en los que se les enseñó a investigar y a defenderse ante delitos en las redes sociales;una exhibición canina, una cita gastronómica muy especial y, como colofón, un concierto de música de cine negro.

Dolores Redondo conversó con el público, que llenó la Sala de Cámara de Baluarte, en un diálogo dirigido por Jesús Lens, director de Granada Negra. Desentrañó algunas de las claves de su nueva novela, Todo esto te daré, último Premio Planeta, una historia, dijo, “de autodescubrimiento vital de varios personajes” masculinos, aunque, puntualizó, “las mujeres son importantísimas” en la trama. “Precisamente porque en los patriarcados, la mujer tiene aún más importancia que en los matriarcados. Es la que sostiene la familia y el sistema, trabajando, conciliando, luchando”. Sin querer desvelar más de la cuenta, la escritora donostiarra afincada en Cintruénigo compartió con sus lectores el punto de partida de Todo esto te daré, que transcurre en el escenario de la Ribeira Sacra, y se inicia con una trágica noticia para Manuel: su marido, Álvaro, ha muerto en accidente. Pero no estaba donde Manuel creía que estaba, en Barcelona, sino en Galicia. A partir de ahí se desencadena una historia de dolor, de mentiras y secretos familiares, de sospechas e investigaciones para recomponer la vida de Manuel. Dolores Redondo ha vuelto a dejarse atrapar por “un escenario hostil, extremo”, pero encantador a partes iguales. Ocurrió en su exitosa trilogía con Baztan, y ocurre ahora con la Ribeira Sacra. Escenarios que son mucho más que lugares por los que transitan sus personajes. “Son un personaje más, y probablemente el personaje más importante, porque es el que más influencia ejerce en los demás personajes, sometiéndolos, esclavizándolos a veces...”, comentó. La Ribeira Sacra, enriquecida con sus viñedos y el trabajo del hombre en comunión con la tierra, simboliza en su novela “el ponerse en paz”, y ella describe esta zona como “un lugar hermosísimo y poderosísimo, se te mente en el alma y te enamora por su rudeza, su fiereza, su sensualidad y su halo mágico, espiritual”.

Redondo explicó que el escenario de sus historias “ha de tener una exigencia extra. Me gustan los escenarios que son duros para la vida cotidiana de sus habitantes, porque son reales. Y esa exigencia extra les da a las gentes que habitan esos lugares una rudeza y un arraigo especial, diferente;les transforma. Son lugares que te hacen preguntarte: ¿por qué un conjunto humano se estableció ahí, en esa zona tran extrema, tan salvaje, tan dura, con tanto dolor? ¿Por qué no un lugar más suave, más cálido, más cómodo?”, reflexionó, para añadir con humor que recibe “propuestas de todo el país de los lugares más hostiles para que vaya a visitarlos. Deben pensar que soy una especie de Frank de la Jungla...”. Eso sí, se reconoció “feliz de que muchos de sus lectores vayan a visitar esos sitios, porque no son lugares de la belleza fácil, de la playa y el mojito”.

En cuanto al oficio de escritora, reconoció que “conforme crece la exigencia, el mundo real se va difuminando, diluyendo para el escritor. Por eso es fundamental la persona que tienes al lado, que se encarga de esas pequeñas cosas del día a día que al escritor a veces se le olvidan, porque está demasiado metido en su vocación, pero que son las cosas necesarias para que el mundo siga girando”. Dijo haber experimentado esa sensación, y reconoció que ese “privilegio” del escritor, al que se le deja que se ocupe casi exclusivamente de escribir, “es a la vez un arma”, porque te va desconectando de la vida real, “a veces demasiado, como le ocurre a Manuel (protagonista de Todo esto te daré), y es fácil caer en la trampa”.

“Los escritores, cuando en realidad pensamos y cribamos la realidad, es cuando escribimos”, afirmó Dolores Redondo. Y apuntó que para ella “solo hay una manera de escribir: dándolo todo, mostrando piel, dando tu energía, volcándote y siendo absolutamente honesta con las emociones y con los sentimientos. Creo que es lo que los lectores premian, y la razón por la que estoy hoy aquí”, concluyó.


un día completo Tras la intervención de Dolores Redondo, el director de Pamplona Negra, Carlos Bassas, hizo entrega en Baluarte del galardón de la 1ª edición del concurso Escape Room. El Desafío. El equipo vencedor, Farmascout, recibió como premio un lote de libros que seguro mantendrá a sus integrantes inmersos en historias de misterio y nuevos enigmas.

Antes, a mediodía, el Hotel Tres Reyes fue escenario de una comida muy especial, que, bajo el título Un cadáver a los postres, homenajeó a una cena histórica: la realizada en el primer festival de novela negra de Plentzia en 1992;los chefs Xabier Gutiérrez (Arzak) y Enrique Martínez Burón (Tres Reinas) deleitaron a los comensales con un menú que incluyó sardina, gambas con calabaza, presa ibérica, chipirón negro, torta de txantxigorri y, al postre, una pistola humeante. El broche de oro a la jornada lo puso el concierto de Ensemble Contrastes, que realizó en la Sala de Cámara de Baluarte un recorrido por las bandas sonoras más carismáticas del cine negro.