El Banco de España dice que la incertidumbre política restó cuatro décimas al PIB de 2016

Destaca el ‘brexit’, Trump y la mayor fragmentación del Parlamento español

Viernes, 3 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

pamplona- El Banco de España estima que el aumento de la incertidumbre externa e interna sobre la economía española en 2016 habría restado cuatro décimas el crecimiento del PIB, así como un punto porcentual al aumento del consumo y 2,4 puntos porcentuales al incremento de la inversión privada.

En un documento publicado este jueves por el Banco de España y titulado Incertidumbre macroeconómica: medición e impacto sobre la economía española, la autoridad monetaria realiza este cálculo comparando los indicadores sintéticos y europeos de incertidumbre efectivamente registrados en 2016 y los que hubieran sido de mantenerse la incertidumbre en los niveles observados en el cuarto trimestre de 2015. El Banco de España indica que una “parte significativa” del efecto macroeconómico del aumento de la incertidumbre durante el año pasado tuvo un origen externo a la economía española. De hecho, descontando las fuentes externas de incertidumbre en 2016, la inquietud generada únicamente por España sólo habría restado una décima al crecimiento del PIB y del consumo, y dos décimas al incremento de la inversión.

No obstante, precisa que estas cifras deben tomarse “con cautela” e interpretarse a “título meramente ilustrativo”, dado que dependen “crucialmente” de los supuestos realizados a la hora de construir los escenarios de comparación, así como del uso de una herramienta estadística concreta.

Con todo, de los análisis realizados por el Banco de España se deriva que el efecto de la incertidumbre es mayor en el consumo y en la inversión que en el PIB, dado que en este contexto los hogares destinan un mayor porcentaje de su renta al ahorro por motivo de precaución, detrayendo así recursos que se habrían destinado el consumo en condiciones normales.

De la misma manera, en estas circunstancias de más incertidumbre, las empresas suelen retrasar la realización de nuevos proyectos de inversión y contratación, en un marco en el que resulta más compleja la planificación de los costes y beneficios asociados a ellos.

En cuanto al inicio de 2017, el Banco de España advierte de que la economía española se está desenvolviendo en un escenario de “elevada incertidumbre”, al igual que en la mayor parte del año pasado, asociada en gran medida a eventos geopolíticos, como los resultados de los referéndums celebrados en Italia sobre la Constitución y, sobre todo, en el Reino Unido en junio sobre su salida de la UE, así como a la victoria de Trump en Estados Unidos.

Otros factores, como la persistencia de la crisis migratoria y los problemas de seguridad en Europa, las tensiones en Oriente Medio, la ralentización de algunas economías emergentes o las dudas sobre el curso que puede acabar tomando las distintas iniciativas de mayor integración de la UE, podrían haber contribuido, asimismo, a acrecentar la incertidumbre percibida por los agentes económicos.

En el ámbito interno, indica que algunos analistas han asociado la situación de interinidad política ocurrida durante la mayor parte de 2016, o la actual coyuntura de minoría parlamentaria del Gobierno, a un posible aumento de la incertidumbre sobre el curso de las políticas económicas nacionales. - E.P.

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cambio de normas con la crisis

Maquillaje de la regulación. El Banco de España maquilló la regulación (normas y circulares contables) al estallar la crisis en 2008 para mitigar y diferir el reconocimiento de la gran morosidad, y sus consiguientes pérdidas, derivada de la expansión crediticia que alimentó la burbuja inmobiliaria desde las entidades financieras, según publicó ayer El País. Entre otras iniciativas, un grupo de trabajo interno denominado Comité Técnico de Coordinación (CTC) dio instrucciones a los inspectores para que no se exigiera el cumplimiento de la legalidad vigente a las entidades supervisadas en las operaciones relacionadas con la refinanciación de préstamos hipotecarios y de consumo. El CTC prohibía a los inspectores la entrega por escrito a las entidades de esta y otras posiciones, que solo podían ser comunicadas a los bancos de manera oral.