LOS MOVIMIENTOS DEL GABINETE DE TRUMP

EEUU pide a Israel que no apruebe nuevos asentamientos y condena a Rusia por Ucrania

EFE - Viernes, 3 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 08:09h

Miembros de las fuerzas de seguridad israelíes sacan a la fuerza a varias personas durante la evacuación de la sinagoga en la que decenas de jóvenes se habían atrincherado, en la localidad cisjordana de Amoná, Palestina

Miembros de las fuerzas de seguridad israelíes sacan a la fuerza a varias personas durante la evacuación de la sinagoga en la que decenas de jóvenes se habían atrincherado, en la localidad cisjordana de Amoná, Palestina (EFE)

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Miembros de las fuerzas de seguridad israelíes sacan a la fuerza a varias personas durante la evacuación de la sinagoga en la que decenas de jóvenes se habían atrincherado, en la localidad cisjordana de Amoná, Palestina

WASHINGTON. El Gobierno de Estados Unidos señaló hoy que la construcción de nuevos asentamientos en los territorios ocupados "no ayuda" a lograr la paz entre Israel y Palestina, aunque recordó que la Administración de Donald Trump aún no ha adoptado una posición oficial sobre esas colonias.

"Aunque no creemos que la existencia de asentamientos sea un impedimento para la paz, la construcción de nuevos asentamientos o la expansión de los asentamientos existentes más allá de sus límites actuales puede no ser de ayuda para lograr ese propósito", apuntó la Casa Blanca en un comunicado.

Esta es la respuesta de la Casa Blanca a la aprobación el pasado martes por parte de Israel de la construcción de 3.000 nuevas viviendas en colonias de los territorios palestinos ocupados de Cisjordania, una semana después de haber autorizado otras 2.500.

Se trata también del primer pronunciamiento crítico hacia Israel de la nueva Administración estadounidense, que se presume mucho más cercana a las políticas israelíes que la del expresidente Barack Obama.

En el comunicado, la Casa Blanca señaló que espera abordar la problemática de las colonias directamente con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el próximo 15 de febrero durante su visita a Washington, antes de adoptar una posición oficial.

Desde que Trump llegó a la Casa Blanca hace poco menos de dos semanas, Israel ha dado luz verde a 5.500 casas en asentamientos de Cisjordania y 566 en la zona oriental palestina de Jerusalén.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó en diciembre pasado con la abstención de Estados Unidos una resolución que insta a Israel a paralizar toda actividad colonizadora, aunque Trump, que ya era presidente electo, criticó ese movimiento diplomático.

Países europeos como España y Francia han "condenado" las recientes decisiones de Israel de levantar más asentamientos, mientras que Naciones Unidas y la propia Unión Europea han expresado "preocupación".

Palestina, por su parte, ha pedido al Consejo de Seguridad de la ONU que "asuma su responsabilidad" y actúe para hacer cumplir su resolución.

LA SITUACIÓN EN UCRANIA La nueva Administración estadounidense responsabilizó hoy a Rusia de la escalada de la violencia en el este de Ucrania, manteniendo el respaldo a Kiev que había mostrado el Gobierno de Barack Obama.

"Considero desafortunado que en mi primera aparición aquí tenga que condenar las acciones agresivas de Rusia", dijo al Consejo de Seguridad de la ONU Nikki Haley, la nueva embajadora estadounidense.

Aunque con un tono muy distinto de su predecesora, Haley dio a entender que el Ejecutivo de Donald Trump va a continuar con la línea marcada por Obama en lo que respecta al conflicto ucraniano.

"Queremos mejorar nuestras relaciones con Rusia, sin embargo, la crítica situación en Ucrania oriental demanda una condena clara y contundente de las acciones rusas", dijo la embajadora.

Haley, que asumió el cargo la semana pasada, subrayó que Estados Unidos apoya al pueblo ucraniano, "que ha sufrido durante casi tres años bajo ocupación rusa y una intervención militar".

Además, aseguró que las sanciones impuestas a Moscú en relación con Crimea se mantendrán hasta que devuelva el control de la península a Ucrania.

Trump y el presidente ruso, Vladímir Putin, acordaron el pasado fin de semana mejorar las relaciones bilaterales, en medio de grandes expectativas de un acercamiento entre los dos países con la llegada al poder del magnate neoyorquino.

Sin embargo, Estados Unidos no dudó hoy en criticar a Rusia por su papel en Ucrania en una reunión convocada de urgencia por el Consejo de Seguridad para analizar el rebrote de las hostilidades que se vive en el este del país desde hace unos días.

A pesar del claro mensaje de Haley, el embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, dijo a los periodistas que apreciaba un "cambio de tono" por parte estadounidense.

"No quiero leer demasiado en esto. Es sólo el inicio del camino y espero que lleve a algo más constructivo de lo que hemos visto hasta ahora", dijo Churkin, que consideró que el mensaje de Haley fue "suficientemente amistoso" hacia Rusia "dadas las circunstancias y el tema".

Putin había acusado horas antes a las autoridades ucranianas de caldear el conflicto en el este del país para poder acercarse a Trump después de haber apoyado a su rival en las elecciones.

En la reunión del Consejo, Churkin reiteró los ataques contra Kiev y acusó al gobierno ucraniano de buscar una "solución militar" a la crisis en lugar de apostar por "normalizar" la situación y buscar compromisos.

Mientras, su homólogo ucraniano, Volodymyr Yelchenko, insistió en que Moscú y los separatistas prorrusos son los responsables de los combates de los últimos días y pidió respaldo a la comunidad internacional ante "el agresor".

Naciones Unidas alertó hoy de la "peligrosa escalada" que se vive en Ucrania y del riesgo de que miles de personas se vean obligadas a dejar sus hogares por los ataques y por los daños causados a las infraestructuras básicas.

La ONU dijo que tiene constancia de la muerte de al menos cuatro civiles desde el pasado 28 de enero y de importantes "pérdidas entre los combatientes de ambos bandos".

Según la organización, los combates están poniendo en peligro directamente zonas de tránsito de civiles, áreas residenciales e infraestructuras básicas, como el suministro de agua, electricidad y calefacción.

Ahora mismo, "cientos de miles de civiles" están en riesgo de perder el acceso a esos servicios, lo que amenaza con crear desplazamientos de población.

"Esto es particularmente preocupantes dadas las glaciales temperaturas invernales de la región en este momento", dijo el responsable de Asuntos Políticos de la ONU, Jeffrey Feltman.

Según datos de la ONU, en los casi tres años de conflicto en las regiones orientales ucranianas han muerto en torno a 10.000 personas, entre combatientes y civiles.