la carta del día

Las torres de los Salesianos. ¿Es posible atenuar su impacto?

Por Roberto Urtasun Uriz - Viernes, 3 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

las torres son construcciones que en la Historia han sido utilizadas como expresión de poder y dominio, desde la Edad Media (en Italia hay ejemplos notables) hasta el siglo XX (como en Nueva York) o en el XXI (en los países emergentes por la riqueza del petróleo). Son opuestas al sentido cívico e igualitario que se expresa en las manzanas del Ensanche. Cuando el volumen propuesto es excesivo y se pretende liberar suelo para uso público el impacto visual no es aceptable.

Pero este no es el debate entre torres o manzanas, ni se trata de discrepancias entre arquitectos.

Estamos ante el equivocado uso instrumental del urbanismo para obtener fines que pudiendo ser loables se pervierten por los medios empleados. “El fin no justifica los medios”. Esta doctrina de la moral católica que debiera hacerse extensible a la ética cívica, ha sido conculcada. Los Salesianos van a obtener un nuevo centro de formación profesional a costa de una actuación urbanística que deja a Pamplona como herencia con su nombre, alterando para siempre su perfil, tanto en la visión lejana al aproximarse a la ciudad desde Burlada, por el Camino de Santiago que se verá profundamente afectado, como en la percepción interna desde las calles del Ensanche.

Si se hace para obtener el dinero de un nuevo edificio y supuestas actuaciones de vivienda social, constituye la prostitución del urbanismo. El convenio firmado por los Salesianos con el Gobierno en enero de 2011 y que nos consta fue modificado en 2015, puede ser nuevamente modificado si hay voluntad para ello, y sin alterar apenas los plazos.

Al menos debe eliminarse el exceso de volumen planteado alevosamente en el PSIS (Plan Sectorial de Incidencia Supramunicipal) que sirvió de base al concurso y al Plan Especial que desarrolló la propuesta ganadora. El cálculo se hizo con un fondo de la edificación de 20 metros en vez de los 15 establecidos en el PERI (Plan Especial de Reforma Interior) del Ensanche.

Esto supone casi 9.000 metros cuadrados que equivalen a 16 plantas de las torres más altas que debieran ser rebajadas en su altura a B+12 (P3 - P8) y B+10 (P5 - P11). Con ello no se alteran las características de la ordenación aprobada y se disminuye el impacto visual de las torres. Esta modificación de alturas se realiza en un día, apenas retocando un plano y las fichas de parcelas, y tras 30 días en el Boletín Oficial, quedaría aprobada.

Supone reducir el dinero que pueda obtenerse de las parcelas, pero la financiación del nuevo centro puede completarse desde los Presupuestos Generales de Navarra si hay voluntad política para ello y se evita así una ominosa herencia que los Salesianos dejarían a la ciudad de Pamplona.

El autor es arquitecto