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la audiencia desestima su apelación

Condenado un menor por agresión sexual a una compañera de instituto

Le imponen 20 meses de libertad vigilada y tendrá que pagar 2.500 € a la víctima a la que amenazaba en Pamplona

Enrique Conde - Viernes, 3 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Sala de vistas para la celebración de juicios.

Sala de vistas para la celebración de juicios. (PATXI CASCANTE)

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Sala de vistas para la celebración de juicios.Fachada principal del Palacio de Justicia.

pamplona- La Sección Primera de la Audiencia Provincial ha confirmado una sentencia del Juzgado de Menores que condena a un menor de edad de Pamplona por un delito de agresión sexual, otro leve de lesiones y otro de amenazas a 20 meses de libertad vigilada, con la obligación de seguir un programa de formación afectivo-sexual por el mismo tiempo después de haber realizado diversos tocamientos, e incluso lesionado, a una compañera de instituto. Asimismo, se le impone una orden de alejamiento de 300 metros respecto a la joven, a la que tendrá que indemnizar con 2.500 euros por los daños causados. La resolución impuesta en Menores fue recurrida por el denunciado, pero la Audiencia desestima su apelación. El nuevo fallo ya es firme.

Los hechos enjuiciados ocurrieron sobre las 11.30 horas del 5 de octubre de 2015 cuando el expedientado abordó a la menor, a la que conocía por haber sido compañeros de instituto en Pamplona. Lo hizo cuando ella se encontraba en el recreo fuera del centro, la sujetó de la mano y la empujó contra un portal amenazándola con no dejarla en paz, realizándole distintos tocamientos en el estómago y diciéndole, sujetándola del cuello, “como cuentes algo de esto te mato”.

El denunciado volvió a la carga con mayor agresividad si cabe a la tarde siguiente cuando abordó a la joven en la parada de la villavesa. Allí, la cogió de nuevo del cuello y la empujó contra la pared, y le dijo “como se te ocurra contar lo sucedido a alguien y joderme la vida, voy a ir a por ti y te voy a matar”. Mientras profería estas amenazas, el menor le realizaba tocamientos y llegó a hacerle un agujero en el pantalón. Y, además, llegó a darle un puñetazo en el abdomen al tratar ella de escaparse. A consecuencia de lo relatado, la menor sufrió lesiones físicas, contusión en pómulo derecho y erosión en hombro, así como un trastorno ansioso depresivo. Tardó dos meses en curar.

El tribunal otorga veracidad al testimonio de la menor, ya que “no concurre ningún móvil espurio de resentimiento, enemistad, venganza... que pudiera determinar a la menor afirmar falsamente los hechos” y durante la época en la que coincidieron en los estudios nada permite sospechar que exista algún motivo para interponer una denuncia. Además, el informe psicológico presenta un perfil de la víctima como de persona “bondadosa, sentimental y amable con los demás”. Por último, el testimonio de la denunciante lo avalan otros hechos como su relato “coherente” y la psicóloga concluye que es “altamente creíble” y que los síntomas de “nerviosismo, temor, ansiedad y dificultad para dormir” pueden corresponderse con las conductas denunciadas. A su vez, las lesiones físicas son acordes a lo narrado y, aunque en un primer mo-mento, la menor atribuyó los hechos a un autor imaginario y no al acusado, la Sala entiende que eso pudo obedecer al “miedo por la amenaza o conducta sufrida” o a un “sentimiento de protección por su amistad” con él.